
1. Ante los atentados perpetrados en el día de hoy
en Madrid, JUSTICIA Y PAZ manifiesta su más enérgica condena y repulsa, pues
nada puede justificar una acción violenta que causa dolor y muerte; en este
caso, además, con un número de muertos y heridos que horroriza. El terrorismo
se basa en el desprecio de la vida de la persona. Precisamente por eso, no sólo
comete crímenes intolerables, sino que en sí mismo, en cuanto recurso al terror
como estrategia política, es un auténtico crimen contra la humanidad.
2. Queremos hacer llegar una palabra de cercanía y
consuelo a los familiares de todas las víctimas. Elevamos una oración a Dios
por el eterno descanso de los fallecidos y pedimos por el pronto restablecimiento
de los heridos, así como por el consuelo de quienes se han visto directamente
golpeados por estos actos crueles e inhumanos.
3. Estamos profundamente convencidos de que el uso de la
violencia, además de ilegítimo y moralmente condenable, es totalmente inútil
para la resolución de los conflictos, ya sean personales o sociales. Las
diferentes concepciones y los distintos proyectos que subsisten en una sociedad
democrática deben ser confrontados y discutidos de manera pacífica, sin que
nadie pueda arrogarse la capacidad de imponer a los demás sus ideas por medios
violentos.
4. Ningún grupo terrorista tiene derecho a actuar en
nombre de todo un pueblo, privando así a éste de la capacidad de buscar, sin
intimidación alguna, las soluciones adecuadas a sus problemas. Además, los
miembros de esas comunidades sufren profundamente con demasiada frecuencia a
causa de los actos de violencia cometidos abusivamente en su nombre.
5. No cabe duda de que existe el derecho a defenderse del
terrorismo, pues éste destroza la vida y el bienestar de las personas y de la
sociedad. No obstante, en un estado de derecho, el combate contra el terrorismo
ha de realizarse dentro de los límites de la ley, aplicada con todo rigor, sin
permitir nunca cualquier acción que esté guiada por el deseo de venganza o se
extralimite en los medios empleados. Se trata de hacer justicia, y justicia
plena, sin entrar en una espiral de violencia que sólo puede engendrar más
violencia.
6. Hacemos un llamamiento para que cada vez sean más las
personas que se comprometan en la creación y el cultivo de una auténtica
cultura de paz, que sean operadoras de paz mediante su vida cotidiana y también
a través de su acción política y social, con el fin de alcanzar en el mayor
grado posible entre nosotros una sociedad en la que se pueda convivir en paz
sobre la base de la justicia, el diálogo y el respeto del estado de derecho.
Madrid,
11 de marzo de 2004.
JUSTICIA Y PAZ – Rafael de
Riego, 16, 3º dcha. – 28045 Madrid
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