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Miercoles, 25 de Abril de 2007. Portada | Cádiz                                                                            

Javier Anso denuncia "la baja intensidad" de la democracia

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02:49 J. M. SÁNCHEZ REYES

CÁDIZ. "Es urgente el que la ciudadanía, los hombres y mujeres de Cádiz, nos tomemos en serio lo que está pasando a nuestro alrededor, y, superando visiones localistas, particularistas, o partidistas, nos unamos para imaginar el cómo hacer frente a la actual situación". Javier Anso, director del colegio San Felipe Neri, ingresó anoche en el Ateneo de Cádiz con una conferencia en la que como educador y cristiano explicó cómo afrontar los retos de hoy, demostrando su preocupación por la situación de una tierra que le acogió hace muchos años.

 

Aprovechando la máxima actualidad del conflicto laboral de Delphi, el marianista llamó a recuperar el espíritu público de la revolución doceañista y habló de la necesidad de crear "una nueva torre vigía que atisbara el futuro y anunciara prosperidad para nuestra ciudad y sus gentes".

 

Anso no quiso exculpar a ningún sector del declive industrial de la Bahía. "¿Seremos capaces de identificar los males que desde fuera nos amenazan pero también los que lo hacen desde dentro?", se preguntaba el religioso marianista. También animó a no mirar para otro lado al escuchar "preguntas incómodas y desagradables sobre nuestra responsabilidad en el trabajo, la frivolidad con la que se tratan temas como el absentismo laboral, sobre la productividad de nuestro trabajo, sobre el egoísmo e insolidaridad de algunos capitales, o sobre la excesiva confianza que tenemos en soluciones mesiánicas, puntuales, y en muchos casos, llovidas del cielo y venidas de fuera".

 

Anso fue claro a la hora de enjuiciar el momento político que vive España. "Nuestra democracia es de baja intensidad. Funciona casi sin necesidad de ciudadanos, que pagan impuestos, votan y poco más. Se ha roto el vínculo político que existía entre gobernantes y gobernados", manifestó. Reconoció que San Felipe Neri trata que los alumnos vea la política como una posible vocación, "pero esa invitación despierta poco eco". A pesa de criticar a la clase política, Anso pidió a la ciudadanía exigirle "que traten los asuntos que nos interesan de verdad. Hagámosles saber que nos cansan sus broncas permanentes y que preferimos verles trabajar juntos".

Alertó sobre el peligro de "quedarnos atrapados en problemas domésticos" y explicó que "las iglesias, al igual que los sistemas educativos, deben ayudarnos a tener una visión globalizada del mundo y hacer que nos sintamos responsables de lo que ocurre cerca y lejos".

Trató sobre el cristianismo y la educación para afirmar que los retos deben afrontarse a partir de una serie de palabras "tan cotidianas como amar, escuchar, confiar, animar… Palabras que, creo, pueden servir para cualquier educador, sea o no cristiano, porque, en el fondo, es imposible ser educador sin creer; creer, por ejemplo, en el ser humano".

 

Admitió que la Iglesia hoy en día "parece más una señora un poco gruñona que otra cosa" y que a veces falta "confortabilidad" en su interior. "Hay más crispación y sospecha de la que debería haber entre hermanos, y, ante esa ausencia de buen rollo, es lógico que muchos no se sientan a gusto y se vayan", aseguró el marianista. Según Anso, la Iglesia y el educador no pueden evangelizar ni educar "sin escuchar, al menos, el doble de lo que hablan". Por eso animó a la Iglesia a fomentar la escucha y el diálogo "en su interior y entre todos los bautizados. Inventa, Iglesia, modos nuevos para llegar a los alejados y dialoga con ellos en busca del bien de todos, con respeto a otras opciones, sabiendo siempre que nadie tiene la verdad completa, y que no hay nadie que no tenga, al menos, una parte pequeña de verdad".

También criticó a algunos sectores que menosprecian a la Iglesia y recordó que la sociedad "necesita más sumar que restar o dividir, como con acierto venía a decir hace algunos años Felipe González".

 

El nuevo ateneísta no quiso finalizar su intervención sin dejar a la concurrencia un mensaje de esperanza: "Debemos despertar en nuestros conciudadanos ese deseo de hacer entre todos un futuro mejor".

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