Cartas Pastorales y otros documentos del Obispo Inicio
ANTE LA SITUACIÓN DE
DELPHI
Cádiz, 20 de marzo de 2007
Como Obispo de la Iglesia Diocesana de Cádiz y
Ceuta, he seguido con especial interés la delicada y grave situación que
atraviesa. He pensado informar debidamente de los problemas y tomado contacto
con los párrocos y representantes de las comunidades de la bahía de Cádiz.
Sin entrar en ninguna consideración de tipo técnico, cosa que sería ajena a mi
función y competencia, me creo, sin embargo, en la grave obligación pastoral de
hacer público los siguientes puntos:
1. Expresar mi profunda preocupación por el malestar social producido en
la Bahía de Cádiz por las recientes medidas de cierre de Delphi, y por las
graves consecuencias que de esa situación se puede derivar a más de cuatro mil
familias.
2. Recordar, en estas circunstancias, la Doctrina Social de la Iglesia
sobre la primacía del hombre en la actividad económica: El hombre es el
autor, el centro y el fin de toda actividad económico-social (GS 63). Esta
doctrina, tal y como fue reafirmada por Juan Pablo II en su Encíclica Laborem
Excercens, debería servir para los cristianos de criterio de discernimiento
ético. La economía debe estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio
de la economía.
3. Desear, a quien corresponda, se facilite una información suficiente e
inteligible, al alcance de los perjudicados, de las razones que han llevado a
tomar esas medidas concretas y no otras. Considero que tal información puede,
sin duda, presentar dificultades dada la complejidad del problema.
4. Manifestar mi solidaridad con los trabajadores y sus familias en la
inquietud y angustia producida en ellos ante una eventual situación de
desempleo. Una solidaridad que no es contra nadie, sino una solidaridad para
superar las difíciles circunstancias del momento, una solidaridad para el
trabajo, para la justicia y para la paz.
5. Confiar en que todavía se sabrán encontrar cauces de solución que
eviten males irreversibles, y animar y mantener el coraje de la esperanza en
estas difíciles circunstancias.
6. Instar a todos los fieles de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, una vez
más, de tomar conciencia de la magnitud e importancia del problema y a que
sientan como propia la preocupación de nuestros hermanos de la Bahía.
7. Exhortar a todos los fieles de la Diócesis a que rueguen al Señor por
la solución de este problema y proponer, de modo especial, a los sacerdotes que
preparen la oración de los fieles en las celebraciones eucarísticas para elevar
plegarias pidiendo que Dios ilumine a los responsables de la gestión pública, a
técnicos y trabajadores para que encuentren con la participación de todos,
soluciones justas y equitativas al problema, se evite cualquier género de
violencia y se fomente la solidaridad humana y cristiana.
+ Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta