Solidaridad en un Tiempo de Crisis
22-01-2010
Solidaridad en un Tiempo de Crisis
Mensaje de la Conferencia de Comisiones de Justicia y Paz de Europa
La Unión Europea ha designado el año 2010 para la erradicación de la pobreza y la exclusión social. Este tema adquiere una nueva significación en el contexto de los intentos de hacer frente a los sistemas injustos y que causaron la crisis financiera y económica mundial. Esta crisis ha demostrado ser un poderoso recordatorio del potencial destructivo del crecimiento económico no regulado y de modelos de desarrollo que no responden a las cuestiones de la desigualdad y justicia social. Es la última de una serie de crisis internacionales - incluyendo la alimentaria, la del agua, la de los recursos naturales, la de la energía, la de las armas nucleares y el cambio climático - que amenazan la paz, estabilidad y justicia de nuestro mundo, hoy en día.
Este mensaje, de la Conferencia de Comisiones de Justicia y Paz de Europa, en representación de 29 países europeos, es un llamamiento a todas las naciones europeas. Tenemos que reconocer que nuestra única esperanza de lograr una respuesta a largo plazo a la crisis actual, radica en un compromiso renovado con la solidaridad y la cooperación a escala mundial. Según las líneas de nuestra inspiración de las Escrituras Cristianas y la Doctrina Social de la Iglesia Católica, como se establece en los recientes mensajes del Papa Benedicto XVI, afirmamos que los valores esenciales de nuestra respuesta a los desafíos actuales, deben ser la dignidad de la persona humana, el bien común y la promoción del desarrollo humano integral.
Estamos ahora a cinco años para la fecha límite de la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y debemos resistir cualquier intento, por parte de las naciones más desarrolladas, de incumplir el compromiso de lograr estos objetivos para el año 2015. En nuestro mundo cada vez más globalizado somos más conscientes que nunca de la interdependencia entre las naciones y la necesidad de trabajar por el bien común a escala mundial, destacando de modo particular el desafío del cambio climático. Al mismo tiempo, sin embargo, los derechos y la dignidad de las personas más vulnerables en todo el mundo siguen siendo amenazados por las acciones y políticas de las naciones más desarrolladas. El aumento de la migración de los afectados, hacia los países de la UE, ha traído consigo el reto de la solidaridad más cerca de casa de una manera muy real.
De forma crucial, sin embargo, el momento actual no está falto de esperanza. Por encima de todo, no debemos subestimar nuestra propia capacidad para lograr un cambio. Si bien puede ser innegable que los problemas que enfrentamos actualmente exigen soluciones a escala mundial, todos tenemos la capacidad para ejercer nuestra influencia en favor del bien común a una serie de niveles: a través de la acción política, a través de las elecciones del estilo de vida que hacemos y a través de nuestro día a día, en los contactos con los demás. A nivel europeo, nuestra respuesta a la crisis financiera ofrece la oportunidad de examinar y transformar nuestras políticas económicas.
Con esto en mente, la Conferencia de Comisiones de Justicia y Paz de Europa, hace un llamamiento a todas las naciones Europeas para:
- Adoptar medidas más eficaces para luchar contra la pobreza y la exclusión social, reconociendo que esto es tan esencial para el futuro de todas las naciones, como la protección del sistema financiero.
Introducir un sistema de normas y reglamentos que aseguren que la actividad económica y financiera no se lleven a cabo en detrimento del desarrollo humano y en contradicción con nuestras obligaciones en términos de la solidaridad internacional.
Fomentar la transparencia estableciendo de una norma internacional o etiqueta que se otorgaría a las empresas que suscriban las anteriores normas y reglamentos.
Introducir un impuesto (de aproximadamente 0,005%) sobre las transacciones financieras para generar ingresos que se dedicarían a la Ayuda para el Desarrollo.
Promover una política de desarrollo que fomente las mejores condiciones para el trabajo decente y la vida en todos los países.
Eliminar las condiciones injustas adjuntas a la ayuda al desarrollo, tales como la insistencia en que los países africanos en desarrollo cooperen con Frontex (la agencia de control de las fronteras de la UE).
Continuar estableciendo un ejemplo de medidas que enfrenten y reduzcan el cambio climático, para los países en desarrollo.
Apoyar a los países en desarrollo en sus esfuerzos para abordar el cambio climático, a través de la provisión de recursos suficientes, teniendo en cuenta las restricciones que enfrentan en términos de su capacidad para hacer frente a las consecuencias.











