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Pobreza y cambio climático

21-05-2010

Pobreza y cambio climático

La letra de la banda sonora de la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático que se celebró el sábado, 27 de marzo de 2010, dice así:

 "Ay, Madre Tierra / que nos albergas, / mamá gigante / que nos alimentas, / no te canses, por favor, / todavía no."

Es una oración laica que cantan todos los países, de todos los signos políticos, de todas las religiones, para todos los hombres ricos o pobres. Hay que defender la tierra que es nuestro hogar, concienciar a todos los habitantes del planeta que sin la tierra, no podremos sobrevivir y menos aún los más pobres. No podemos seguir esquilmándola, este es el discurso que hacen todos los dirigentes del mundo como pudimos comprobar en las noticias de periódicos y telediarios, pero no nos rendimos, para ello se declaró "la hora del planeta 2010", una iniciativa de la organización ecologista WWF que dejó a oscuras 4.000 ciudades de 121 países, incluidos los principales monumentos del mundo, desde oriente a occidente y de norte a sur. Valga unos ejemplos: en España se adhirieron a la campaña cerca de 200 ciudades. Se apagaron: Cibeles, Puerta de Alcalá, Palacio Real, la Sagrada Familia, Santiago de Compostela, las murallas de Ávila, el acueducto de Segovia, la Alambra de Granada, etc.., y en el mundo, desde la torre Eiffel, la Ciudad Prohibida, el Empire State Building, la Casa de la Ópera en Sydney, etc. Todo ello bajo el lema: "apaga la luz, enciende el planeta" pero el cambio en el consumo eléctrico fue imperceptible. Esto quiere decir que ya no podemos echar la culpa a los gobiernos, que apagaron sus monumentos emblemáticos, sino a los ciudadanos que no nos concienciamos lo suficiente, que no respondimos a la llamada.

El cambio climático es ya una problemática del presente y está íntimamente relacionado con la generación de pobreza.

Los impactos derivados del calentamiento global del planeta se han comenzado a sentir en todos los rincones del mundo y en muchos ámbitos: la agricultura, los recursos hídricos, la salud humana y la biodiversidad, entre otros. Éstos se han visto afectados por el aumento de 0,6 ºC de la temperatura media de la superficie de la Tierra que ha tenido lugar a lo largo del siglo XX.

La adaptación del sistema climático al aumento de entre 1,4 y 5,8 ºC de la temperatura del aire en superficie previsto para el año 2100, incluirá cambios en todos los elementos del sistema atmosférico y consecuentemente en distintos sistemas físicos y biológicos.

Además, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hasta ahora realizadas, nos conducen inevitablemente a un calentamiento de la superficie de la Tierra entre 1,2 y 1,3ºC.

Los impactos del cambio climático varían según las distintas regiones geográficas. Sus impactos negativos golpearán más duramente a los países en desarrollo por sus condiciones geográficas y climáticas, su elevada dependencia de los recursos naturales y su limitada capacidad para adaptarse al cambio climático.

 Más de 1300 millones de personas dependen de la agricultura, la pesca y los bosques para su trabajo. Estos sectores son especialmente susceptibles a los cambios derivados del calentamiento global del planeta.

Esta dependencia de los sistemas naturales no es en ningún lugar tan importante como entre la gente más desfavorecida que vive en el medio rural, por lo que esta población está especialmente expuesta a las consecuencias del cambio climático.

El cambio climático supone, por lo tanto, una amenaza que se añade a los riesgos ya existentes, interactuando con ellos, incrementando sus efectos y dificultando la consecución de los objetivos planteados en materia de desarrollo. Por lo tanto, representa un serio obstáculo para la erradicación de la pobreza, pudiendo llegar a aumentar la brecha existente entre países desarrollados y en desarrollo.

Los países desarrollados, como principales responsables del cambio climático generado por el hombre, deberán destinar recursos y ayuda hacia los países en desarrollo de manera que éstos consigan reducir en lo posible los efectos adversos del calentamiento global del planeta.

Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, en las negociaciones internacionales sobre cambio climático se reflejan principalmente los intereses y las prioridades de los países industrializados, quedando los asuntos relacionados con la adaptación a los efectos del cambio climático en un segundo plano.

Por otra parte, el derecho de los países en desarrollo al crecimiento económico (hasta el momento estrechamente vinculado con el cambio climático a través del consumo de combustibles fósiles- petróleo, carbón o gas-) es evidente. Por lo tanto, para contribuir a un desarrollo humano sostenible, será necesario conciliar la utilización de energías limpias con la eficiencia con que éstas se producen y consumen.

En el año 2000, se celebró la Cumbre del Milenio, y los líderes de 189 países acordaron trabajar conjuntamente para la consecución, en 2015, de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). A través de este documento queremos llamar la atención sobre la amenaza que suponen los efectos del cambio climático en la consecución de dichos objetivos. Para conseguir alcanzar, en 2015, metas como reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre, disminuir la mortalidad infantil y materna, incrementar el acceso al agua potable, etc., será necesario desarrollar políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

Si se incluyen los riesgos climáticos en el diseño e implantación de iniciativas de desarrollo puede fomentarse la equidad y el desarrollo a la par que se disminuye la vulnerabilidad al cambio climático.

La Alianza Española contra la Pobreza, formada por numerosas organizaciones sociales, entre la que se encuentra Justicia y Paz, han acordado 12 respuestas contra la pobreza asumida en un pacto de estado. Éstas son:

  1. 1. Aportar el 0,7% en el 2012.
  2. 2. Respetar los Derechos Humanos.
  3. 3. Luchar contra el Cambio Climático.
  4. 4. Promover el Derecho al trabajo con derechos.
  5. 5. Controlar a las instituciones financieras.
  6. 6. Revisar las agendas comerciales de la OMC y de la Unión Europea.
  7. 7. Auditar la Deuda Externa y convertirla en Desarrollo.
  8. 8. Abandonar la "pinza" comercial (Dumping).
  9. 9. Mejorar la Eficacia de la Ayuda.
  10. 10. Reformar los créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo).  
  11. 11. Reformar la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). 
  12. 12. Promover "otro" Desarrollo.

En otro artículo comentaremos en qué consiste cada una de las doce respuestas mencionadas anteriormente y sólo me resta dar las gracias a la fundación IPADE, dedicada a la cooperación internacional y la educación para el desarrollo, de cuyo trabajo sobre el "cambio climático y cooperación para el desarrollo" se han sacado las cifras y comentarios de este artículo.

Santiago Olivares
Justicia y Paz de Madrid

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