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Ecología humana

15-07-2010

Ecología humana

Introducción

       La ecología humana aporta a la ecología convencional el aspecto de interrelación del ser humano con todo lo que existe, desde una amplia concepción ética, espiritual, de comunicación y de relación.

      La ecología  es así considerada como un nuevo paradigma, en el que  "todos los seres están conectados entre sí formando  un sistema inmenso y complejo". (Leonardo Boff)

       La Tierra no soporta ya más  la dominación del ser humano. La persona en armonía cuida de su entorno y teme romper el equilibro natural. El ser humano forma parte de esa misma naturaleza y es inseparable de ella. No es posible, por tanto, respetar la naturaleza sin respetar a la persona ni viceversa.  De esta forma, la ecología es una ecología liberada y liberadora que a su vez posibilita un modo de vida sostenible.

      La ecología humana considera que los seres humanos y la Tierra tienen un mismo destino que han de enfrentar juntos y no por separado.  Esta  interrelación de la persona  conlleva  un profundo respeto  hacia todo  lo que existe, contemplando, como no puede ser de otra forma, el respeto por la vida del ser humano en todas sus fases de desarrollo, y en todas las condiciones, especialmente aquellas en las que es más vulnerable.

Comunidad de vida

      En la Carta de la Tierra, L. Boff expresa la necesidad de una visión incluyente de la ecología que abarque íntegramente a la persona como ser individual, social y espiritual. De esta forma, el mundo se presenta como una "Comunidad de vida" con  un nuevo código ético basado en el cuidado, la compasión y el amor, de manera que:

      El cuidado "es una relación amorosa y no agresiva con la realidad, que se mantiene atenta a sus procesos vitales, preocupándose por todos los seres para que estos puedan participar en la comunidad de vida de modo que ninguno quede excluido ni abandonado a su sufrimiento". (L. Boff).

      La compasión lleva implícita la negación del egoísmo y  conforme a la filosofía budista, a la renuncia del deseo de poseer y acumular en beneficio propio sin tener en consideración a los otros.

      Benedicto XVI expresa que  "el mayor obstáculo para el cuidado de la creación es el egoísmo del ser humano,  que antepone su bienestar a cualquier otra cosa, sobreexplotando la naturaleza que en sí misma es un designio de amor perteneciente a todos y que proviene de Dios".

      Como consecuencia del egoísmo y la avaricia el ser humano explota  la naturaleza y oprime a sus hermanos. Esto a su vez se vuelve una amenaza para sí mismo y  para la Comunidad. Por el contrario, la bondad, la generosidad y la honestidad van a incidir directamente en el cuidado de la creación y la protección de la naturaleza.

      El amor  es la  fuerza más poderosa que existe en las personas y en el universo. Es la energía aglutinadora de todo y  tiene un indomable e incansable poder de transformación y de atracción que busca fusionarse en una experiencia de unidad que contempla en sí toda la diversidad.

Somos familia

      Cuando decimos que somos hermanos y hermanas y que cuanto existe forma parte de nuestra propia familia, no estamos haciendo un uso superficial y fácil de esta palabra. Hoy la genética nos muestra que "desde la bacteria más primitiva que apareció hace 3.800 millones de años, hasta las plantas, animales y seres humanos,  básicamente portan el mismo código genético. Todos los seres vivientes poseen los mismos veinte aminoácidos y los mismos cuatro bases de fosfatos. Por lo tanto, todos estamos emparentados y somos hermanos y hermanas entre nosotros.  Lo que realmente existe no es el ambiente, sino la Comunidad de vida, en la que todos los seres son interdependientes y están entrelazados en interrelaciones, garantizando así la biodiversidad y la sostenibilidad para todos, incluyendo a los más débiles"  L. Boff. Carta de la Tierra.

Unidad

      Esta realidad objetiva de familia, origina una vocación de Unidad en la diversidad hacia la que la humanidad y todo lo que existe camina lentamente.

      Si pudiéramos limpiar la palabra Dios de tantos siglos de profanación por guerras, poder, riquezas, ambición, protagonismos..., nos quedaríamos con su esencia. "Dios es el UNO".

      "Al igual que los organismos unicelulares estaban presentes al inicio de la evolución y dieron paso a organismos más complejos, el ser humano junto a esta Comunidad de Vida, se dirige hacia el ser Uno. Ése es su destino definitivo, y sólo descasará cuando llegue a él" (J. Vera). Pero si en lugar de Unidad se fomenta  división y  rivalidad, la creación se destruye, se desequilibra el desarrollo y se entorpece la paz.

      El  compromiso con la Unidad es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad e  implica una nueva forma de vivir y, por supuesto, de consumir.

Situación actual

      La crisis que sufrimos no es un hecho aislado sino que está presente en todos los ámbitos. Los mismos mecanismos de relación, razonamiento e  intereses que oprimen a países y  pueblos son los que devastan la naturaleza.

      "La degradación de la naturaleza está estrechamente relacionada con la cultura que modela la convivencia humana..." así como,  "el deterioro ambiental es el resultado de la ruptura de la relación del hombre con su entorno, motivado por una concepción miope de la búsqueda de su bienestar basado en proyectos económicos no sostenibles, que sólo es posible en un entorno adecuado y fructífero de relaciones"  (Benedicto XVI C.V)

Nuevo modelo social

      La expresión  "desarrollo sostenible" se encuentra presente en muchos foros, incluidos documentos oficiales de gobiernos y organismos internacionales. Pero si bien esto es necesario, no es suficiente. Se precisa una transformación profunda en nuestra sociedad que se inicia con el cambio individual.

      Debemos modificar hábitos en nuestros comportamientos que nos acerquen a una nueva ética y  espiritualidad  basada en el sentido profundo de vivir en interrelación y  armonía en esta  Comunidad. Adoptar nuevos estilos de vida de modo que  "la búsqueda de la verdad, la belleza y del bien, así como la comunión con los demás para un desarrollo común, sean los elementos que determinen las opciones de consumo, de los ahorros y de las inversiones". (Juan Pablo II)

      La humanidad está en proceso para alcanzar este estado de madurez y está llegando el momento en que las generaciones jóvenes no se conforman con menos. Se han quedado cortos los antiguos discursos, organismos, asociaciones  y comportamientos de relación. La ecología humana, tiene una parcela  importante que aportar en todo esto.

      Los estados y gobiernos actuales han de plantearse seriamente dar respuesta a los nuevos retos. Por responsabilidad, deben favorecer estos procesos facilitando  medios y  cauces  para  esta evolución social, a través de políticas solidarias y sensibles, potenciando  con tenacidad el dialogo constante y constructivo que desactive aquello que amenace la  ecología humana.

      La palabra es el instrumento más útil para la comunicación, y ésta es el cimiento de cualquier relación positiva. La palabra es fundamental en esta nueva sociedad. En el capítulo 1 de San Juan, se dice que Dios es "la Palabra" que está presente desde el principio en todo el proceso de la creación.

 Final

      La ecología humana  nos presenta al mundo como una "Comunidad de vida". La humanidad siente hoy más que nunca  el impulso de retornar a  ella, asumiendo  su responsabilidad ética y sintiéndose parte de la misma.

      Después de miles de años de hostilidades entre los seres humanos y la naturaleza llega el momento de   hacer "una alianza de paz". La única vía para una auténtica ecología es la consecución de un nuevo orden inspirado en el amor, la justicia y el bien común, donde nada, se anteponga a la dignidad de la persona y de todo lo creado. Sólo así será posible una nueva civilización humana ya unificada en la misma  casa común.

 Milagrosa Fernández
Justicia y Paz de Cádiz

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