Carta abierta a la presidencia del Consejo de la Unión Europea y los Estados miembro de la Unión Europea

13.06.2016 10:24

Los minerales son un componente clave de muchos productos de uso diario, desde teléfonos móviles, ordenadores portátiles y joyería hasta coches y bombillas. En demasiados casos, sin embargo, la extracción y el comercio de estos recursos están unidos a conflictos y a abusos contra los derechos humanos. Las organizaciones de la sociedad civil han estado documentando la relación entre los minerales y estos abusos durante años, desde su papel en la financiación de grupos armados violentos hasta el empleo del trabajo infantil en las minas. Pero tales abusos persisten y las empresas siguen comprándolos y empleándolos sin evaluar ni abordar estos riesgos. Ha llegado el momento de cambiar el status quo. Ha llegado el momento de que los gobiernos de la UE emprendan acciones legislativas efectivas para garantizar que las empresas extraen los minerales de forma responsable, transparente y sostenible.

 

Las instituciones de la UE están trabajando actualmente en una normativa que persigue abordar el comercio, en ocasiones mortal, de cuatro de estos minerales - el estaño, el tantalio, el tungsteno y el oro.

Esta iniciativa hace tiempo que debía haberse producido. La UE es el mayor bloque comercial del mundo y un importante destino para estos minerales. La UE también es el mayor mercado de muchos de los productos que contienen dichos minerales; es el segundo mayor importador de teléfonos móviles y ordenadores portátiles del mundo. Esto trae consigo la responsabilidad y el poder de conseguir un cambio real si se garantiza que las empresas extraigan los minerales de forma responsable.

 

La UE también necesita demostrar que se toma en serio el cumplimiento de su compromiso declarado de promover empresas responsables. En el marco de esta nueva estrategia comercial, la Comisión argumenta que una gestión responsable de las cadenas de suministro mundiales es esencial para alinear la política comercial con los valores europeos [1].

 

En el sector de los minerales, los principales estándares internacionales de responsabilidad empresarial son las Directrices de la OCDE sobre la Diligencia Debida, [2] estándar suscrito por 34 países miembro de la OCDE, 19 países adicionales y el Consejo de Seguridad de la ONU. También es la base del derecho imperativo de EE.UU. y de la región de los Grandes Lagos de África. Veinticuatro de los estados que han ratificado las Directrices de la OCDE son países miembro de la UE. Al ratificar dichas Directrices, los Estados Miembro se comprometen a implementarlas. En lugar de ello, estos Estados Miembro de la UE han estado dando largas al asunto, desafortunadamente y en consecuencia, no pueden mostrar muchos resultados después de años de iniciativas y apoyos voluntarios.

 

Por ello, y en calidad de organizaciones de la sociedad civil, hicimos un llamamiento en favor de una normativa firme y efectiva que exija a todas las empresas que traen estos minerales a la UE — en la forma que sea — que lleven a cabo algunas comprobaciones básicas e implementen la diligencia debida en sus cadenas de suministro, como viene siendo común en otros sectores, desde el de la alimentación hasta el de servicios financieros. De estos llamamientos se han hecho eco líderes empresariales, inversores, líderes religiosos y activistas prominentes de la sociedad civil. Las más de 362.000 acciones [3] ciudadanas en la UE también han dejado claro que la ciudadanía espera poder comprar productos obtenidos de forma responsable, transparente y sostenible.

 

En mayo de 2015, el Parlamento Europeo adoptó una postura firme y votó una ley vinculante que se aplicaría a las empresas que importaran a la UE minerales en bruto así como productos que los contuvieran. Pero más de un año después, las negociaciones siguen abiertas. Los responsables de este retraso son especialmente los Estados miembro, con su promoción de medidas voluntarias y de autoregulación de las empresas y su búsqueda de empresas completamente exentas de la aplicación de la ley para que importen los productos que contienen los minerales contemplados en la misma.

 

El gobierno holandés, durante su mandato a cargo de la Presidencia del Consejo, ha trabajado duro los últimos meses para cerrar a un acuerdo. Vaya nuestro reconocimiento y bienvenida a esta iniciativa que ha dado el tan necesario impulso a las negociaciones. Pero aún hay trabajo por hacer hasta llegar a un acuerdo que aborde de forma efectiva el conflicto y los riesgos para los derechos humanos presentes en las cadenas de suministro de minerales.

 

Incluir en la normativa a las empresas que importan productos que contienen minerales es clave para su efectividad e impacto.

 

Muchos de los minerales en riesgo de vinculación con conflictos y abusos contra los derechos humanos entran en la UE incorporados a productos elaborados. Como destino principal de dichos productos, la UE tiene una ventaja comercial muy significativa sobre la cadena de suministro. Las empresas que importan estos productos deben

 

estar sometidas a la normativa si la UE establece un sistema efectivo de diligencia debida que impulse a las empresas de todos los niveles de la cadena de suministro a identificar y paliar el riesgo de contribuir indirectamente, con su actividad comercial, a la perpetuación de conflictos y la violación sistemática de los derechos humanos. El sistema de Diligencia Debida de la OCDE se ha diseñado específicamente para incluir a las empresas de todos los niveles de la cadena de suministro. Así se garantiza que la responsabilidad se distribuye de forma justa y gestionable, a la vez que se crea la masa crítica y el impulso necesario para desarrollar programas conjuntos y colaboraciones en la industria que allanen el camino a la diligencia debida y la hagan más eficiente para todo el mundo.

 

Hacemos un llamamiento al Consejo para que escuche, no solo al Parlamento Europeo, sino también a las muchas personas activistas, inversoras, miembros de la sociedad civil y de la ciudadanía que han pedido una ley europea firme y efectiva. Como mínimo, esto implica una normativa que cubra aquellas empresas que importan minerales en bruto a la UE así como las que importan productos que contienen dichos minerales.

 

También urgimos al gobierno holandés a que haga pleno uso del tiempo que le resta en la Presidencia del Consejo para que continúe facilitando un diálogo constructivo entre los colegisladores. Aún estamos a tiempo de aprobar la normativa que merecen y necesitan la UE y las comunidades que suministran esos recursos de los que cada vez somos más dependientes.



[1] Estrategia de la Comisión Europea: «Comercio para todos: una nueva estrategia de comercio e inversión de la UE», octubre de 2015