Resumen de las II Jornadas Sociales Católicas Europeas

21.09.2014 11:16

Los dos organismos episcopales de Europa, la COMECE (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea) y el CCEE (Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa) junto al Arzobispado de Madrid han organizado las II Jornadas Sociales Católicas Europeas, del 18 al 21 de septiembre, en el Seminario Mayor y en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso de Madrid. Han contado con la colaboración de la Conferencia de Episcopal Española (CEE) y con la participación de unas 180 personas entre delegados de las Conferencias Episcopales de Europa, y de asociaciones y organismos eclesiales del continente, en representación de 31 países, reunidas en torno al tema de "La fe cristiana y el futuro de Europa".

Estos días de reflexión y debate comenzaron con una Eucaristía, a cargo de Mons. Juan José Omella, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la CEE. Las Eucaristías de los siguientes días fueron presididas por los cardenales, responsables de cada entidad organizadora. El sábado por la noche en la catedral de la Almudena hubo una Vigilia de Oración por la Paz en Europa, en Medio Oriente y las distintas crisis en el mundo.

 

La sesión de apertura comenzó con una bendición apostólica del papa Francisco quien animaba a profundizar en la búsqueda de la santidad a través del firme compromiso de oración personal y conversión para ofrecer un testimonio más coherente y gozoso. Una Iglesia que presta mayor atención a las necesidades materiales de los que sufren, también aprenderá a ofrecer un anuncio más convincente de la verdad y de la salvación a los que tienen hambre y sed de vida eterna.

 

A continuación participaron los cardenales, representantes de las tres instituciones organizadoras.

Para el cardenal Bagnasco, vicepresidente de la CCEE, los cristianos deben sentirse responsables porque Europa no se convierta en un proyecto sólo con alma económica. El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, recuerda que Benedicto XVI señalaba, en el contexto del Año de la Fe, que la crisis de Europa es una crisis de fe. Ambos cardenales señalaron que en nuestros países existe un intento de relativizar las raíces cristianas y el humanismo integral, que constituyen la base de las diferentes cartas de los derechos humanos internacionales.

En el centenario de la Primera Guerra Mundial que se conmemora este año, el cardenal Reinhard Marx, presidente de la COMECE, expresó su preocupación por el resurgimiento del conflicto en el continente europeo (Ucrania) y en sus proximidades (Siria, Irak). También habló de la grave crisis económica que afecta a los pueblos de Europa, que deben fomentar no sólo la solidaridad  sino también la participación de la Unión Europea en una civilización de amor que no deje a nadie abandonado en cualquier parte del mundo y que una a las generaciones venideras. Advirtió además contra el auge del populismo en varios países europeos: “Estoy convencido de que el plegarse sobre uno mismo sería un error: el resurgimiento del populismo y el nacionalismo sería fatal para nuestras familias, nuestros hijos, nuestra coexistencia”.

La sesión de apertura terminó con una ponencia del profesor Javier María Prades López, rector de San Dámaso, quien trató el concepto de la persona humana, desde la transformación del encuentro con Cristo para poder elaborar una reflexión crítica y sistemática sobre el hombre y su misterio. Así surge una antropología en acción que muestra tres rasgos constitutivos del hombre: que es uno en cuerpo y alma, tiene una intrínseca diferencia sexual (como varón y mujer) y su ser individual encuentra la plenitud sólo en su socialidad natural.

 

¿Crisis o cambio? ¿una ocasión única? La imagen de una sociedad europea en constante cambio

La primera sesión del día siguiente comenzó con un espacio de testimonios desde la vida familiar, la vida religiosa y el trabajo en la política.

  • Antonis Skoullos, director gerente de Oracle en Chipre, compartió los retos que se presentan en su quehacer diario y las respuestas que propone como padre de familia, líder de un grupo empresarial, cristiano y persona preocupada por la acción social. Animó a convertir la crisis en una oportunidad para despertar y transformar; a compartir, comunicar, participar siempre en los entornos donde se desarrolla nuestra vida, dando respuestas paso a paso para ser más efectivos; a ser feliz con menos; a permanecer leal a la familia y la ética familiar y a pensar de forma innovadora.
  • Jaime Mayor Oreja, exmiembro del Grupo Popular en el Parlamento Europeo señaló los problemas europeos en el mundo de la política. El principal es  la falta de cohesión social por el déficit y abandono de los valores que constituyeron la Unión Europea. Cita como ejemplos la familia o la vida. Se ha vivido por encima de las posibilidades a través de nuevos y falsos derechos, olvidándose de las obligaciones hasta expulsarlas del debate político. Todo ello ha conducido a un fenómeno de incomparecencia en el debate cultural dentro de las instituciones europeas. Así señala que la crisis está en la persona, en sus actitudes y modo de vida. La causa de la crisis es el relativismo y los extremismos políticos son una consecuencia de ella.
  • Débora Córdoba Cerezo, religiosa de la Congregación de las Misioneras de la Caridad, resumió las motivaciones, lugares de trabajo y labor que realiza su congregación entre los más pobres, con la ayuda de un gran número de personas voluntarias. El fundamento de su quehacer esté en (Mat. 25, 35-36): “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”.

La primera sesión, del cardenal Marx, se titulaba "¿Una Europa social?". Permitió dibujar un amplio panorama de la actual crisis económica, social y medioambiental en Europa y de los diversos desafíos que hoy en día los europeos deben afrontar. También examinó, de modo detallado, la necesidad de orientar la construcción europea hacia una Europa más social y además formuló algunas propuestas para esta reorientación: la economía social de mercado con los principios de solidaridad y subsidiaridad, siendo la familia la base de este modelo económico y teniendo un importante papel la comunidad de responsabilidad social; el fortalecimiento de la dimensión social en materias como la lucha contra el desempleo, especialmente el juvenil, la acogida a los inmigrantes, la lucha contra el tráfico de personas, la protección de la familia y el apoyo a todas las opciones de familia; y la sostenibilidad ecológica con la lucha contra el cambio climático. Cree que la liberad responsable para lograr una vida mejor para todos es la contribución que la Iglesia católica puede hacer a la Unión Europea. Para ello, los cristianos deben participar activamente y con apertura en la vida pública desde la Doctrina social de la iglesia. Ésta Doctrina tiene tres pilares: el magisterio del papa y de los obispos, el estudio académico de la ética social católica y los movimientos sociales católicos.

 

Repensar la economía y el trabajo con una perspectiva cristiana

Por la tarde, el profesor de economía Stefano Zamagni de la Universidad de Bolonia, abrió la segunda sesión, dedicada a repensar la economía y el trabajo. Afirmó que el individualismo y la teoría del género socavan la familia como institución social. Los efectos de la desinstitucionalización de la familia son la  reducción de la tasa de natalidad, el aumento de los divorcios y separaciones, la edad media de la población. El movimiento católico europeo debe trabajar para garantizar que esta situación no se generalice y se vuelva irreversible. Para ello, identifica tres puntos clave: cambiar las políticas de conciliación trabajo-familia hacia políticas de armonización; centrar el modelo de bienestar en Europa en la familia y no en el individuo y, por último, mejorar aún más la dimensión cultural.

 

En las Jornadas también se trabajó por grupos. En esta sesión se abordaron los temas de: el futuro de los jóvenes en Europa, el fenómeno de la migración, la solidaridad entre las generaciones y una cultura de voluntariado. Al día siguiente por la mañana se trataron: la libertad de enseñanza, las políticas de la familia y la vida humana en la sociedad tecnológica. Fueron los espacios idóneos para el debate e intercambio de puntos de vista.

 

Persona y familia en la base de la sociedad y los derechos humanos

En la tercera sesión de la mañana del sábado participaron dos ponentes:

  • El profesor de derecho Shanda, de la Universidad de Budapest, hizo una exposición sobre la persona humana como fundación pre-política de los derechos humanos. Algunos aspectos de la vida humana se vuelven inciertos porque la noción de derechos humanos está cada vez más separada de sus fundamentos y aparece la controversia. Pone el ejemplo de la dignidad: incluso si la dignidad se reconoce como inviolable, hay nuevos derechos que se derivan de la dignidad como la autodeterminación. Parte de la discusión polémica actual, como el aborto, los bebés diagnosticados con un potencial síndrome de Down, la eutanasia e incluso la cuestión de la independencia de un Estado surgen por esta falta de claridad. Todos estos nuevos derechos tienen un precio imprevisible y "las primeras víctimas son los derechos compitiendo como la  libertad de expresión y la de religión". Como solución, sugiere un nuevo énfasis en la ley natural en relación con los fundamentos de nuestra convivencia social. En muchos países europeos somos testigos de cambios legales que son más liberales que el consenso social, y así necesitamos reconstruir este consenso social con una presencia original; volver a las cuestiones más esenciales y fundamentales que se determinan en y por la familia, y un testimonio convencido, con propuestas radicales y un diálogo valiente.
  • Breda O'Brien, periodista de The Irish Time y madre, habló del matrimonio y la familia como escuela de pertenencia y participación en el bien común. Hizo hincapié en las diferencias de entender el matrimonio por parte de la Iglesia y la sociedad y del desconocimiento de las razones de ese entender por ambas partes.  Para la cultura moderna, el matrimonio es en gran medida una relación centrada en el romanticismo de los adultos, mientras que la iglesia siempre ha enfatizado tanto el compromiso de amor de los adultos como el cuidado de los niños que se consideran fundamentales para el matrimonio. La Iglesia también considera a la familia un elemento constitutivo de la sociedad. A pesar de las diversas formas de familias coexisten hoy en día, hay una evidencia estadística que asocia el crecimiento de las familias monoparentales con las familias reconstituidas con mayor riesgo para el bienestar - incluyendo un mayor riesgo de abandonar la escuela, para salir de casa temprano, de una salud más pobre, de baja calificación y de bajos salarios. Pidió una teología del matrimonio que se base firmemente en la realidad vivida por el matrimonio, y que por ello es más apropiado que provenga de las personas casadas​​.

 

Cristo fuente de esperanza para Europa

En la sesió final hubo algunas aportaciones interesantes:

  • María Durao, miembro de la asociación Apoyo a la Vida de Portugal. Esta asociación trabaja con mujeres y familias en situación de desempleo. Habría que explotar el valor del trabajo porque no sólo aporta dinero, sino también una categoría social y contribuye a la propia imagen que la persona tiene de sí misma. Hay que insistir en el trabajo como colaboración en la obra de Dios. Considera que hay una urgencia educativa porque existe una falta de adecuación entre la preparación de los jóvenes y la realidad social. Recuerda que en las Jornadas se ha mencionado que el corazón de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es la libertad responsable pero si la DSI es un conjunto de normas no puede funcionar esa libertad responsable que no debe ser un fin en sí misma. La persona necesita la libertad para algo, para llegar al infinito, a Dios. La libertad no puede ser algo que el Estado puede darnos; se juega en cada uno de nosotros. La contribución que podemos hacer los cristianos es que la Doctrina social de la Iglesia entre en la realidad y, para ello, es necesaria una conversión personal, ser verdaderos testigos cristianos.
  • Mons Crepaldi, presidente de la Comisión Caritas in veritate del CCEE, observa que ha brotado una conciencia común del papel de la iglesia enriqueciendo el papel cultural de Europa. El humanismo cristiano tiene la fuerza de armonizar, consolidar y promover lo que es bueno y puede salir de nuevo. Europa debe tener cuidado al promover la solidaridad para superar la cultura del descarte. Considera importante el problema del trabajo juvenil porque “el trabajo es la clave fundamental de la cuestión social” (S. Juan Pablo II). Señala la exigencia de que Europa promueva la paz justa y verdadera. La guerra y los conflictos no pueden dejarnos indiferentes y la única herramienta es el diálogo político. El servicio que el cristiano ofrece a la sociedad a veces sufre resistencias importantes como es el reconocer a Jesús, pero el cristiano sigue con el compromiso de amor y de favorecer la realización del desarrollo humano, social y cultural. Hace un llamamiento para ofrecer este servicio con sencillez, constancia y amabilidad porque hay que ofrecer una visión integral y solidaria del hombre. “La iglesia trabaja para todo el  hombre y para todos los hombres” (Pablo VI).

 

En camino hacia una Europa más fraterna y solidaria

Este era el  título del comunicado final. En él  los obispos de Europa han subrayado que este continente "es una comunidad de vida y de destino". La iglesia en el continente ve con preocupación la deriva del proyecto de integración europeo, marcado por la desafección ciudadana y por el olvido de los 60 años de paz y prosperidad que la unificación ha aportado. Como antídoto, se propone reforzar la dimensión social de Europa, dando en primer lugar testimonio de un compromiso personal. Frente a la crisis social, los cristianos cuentan con todas las herramientas necesarias para crear una Europa más fraterna y solidaria que ponga a la persona humana en el centro de sus proyectos.

Resumen de la Secretaría Técnica de Justicia y Paz de España

Vídeos, discursos, fotografías y comunicados de prensa

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