Declaración Jornadas JP en Madrid 2017

28.04.2017 13:33

Si cuidas el planeta, combates la pobreza

 

La Iglesia vuelve a profundizar en la cuestión social considerando la interdependencia de todo lo creado, las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. En la encíclica Laudato Si’ se reconoce la  estrecha relación entre  la degradación  ecológica que  amenaza  el  presente  y  el  futuro  de  la  vida  sobre  el  planeta, y  la  injusticia  e inequidad  estructural  que relega  a  grandes  masas  humanas  a  la  pobreza  y  la exclusión.

Esta nueva reflexión ecosocial a la que nos invita el papa Francisco centró la jornada anual de la Comisión General de Justicia y Paz, los días 31 de marzo y 1 de abril, bajo el título Si cuidas el planeta, combates la pobreza.

 

 

Agradecemos el apoyo de la Diócesis de Madrid en la organización y realización de la jornada, así como la participación de las personas que nos acompañaron en las mesas redondas y talleres, pertenecientes a universidades (Universidad Complutense y Universidad Rey Juan Carlos), a movimientos ecologistas (Greenpeace, Cristianismo y Ecología) y a congregaciones religiosas (Monasterio de Poblet y Convento de El Pardo). Agradecemos asimismo la participación de Luis Guitarra en el concierto final que permitió la convivencia con público de todas las edades.

 

¿Qué está pasando en nuestro planeta?

 

1.    Nuestro modelo de vida actual supone un gasto creciente de recursos naturales. Las formas industriales de producción, cada vez más transformadoras por el uso de energía y tecnología innovadora, junto con el consumo masivo que las impulsan, suponen la degradación del planeta por la ruptura del ritmo de los ciclos de vida. El planeta tiene capacidad para regenerar la condición de la vida que aparece en ciclos estables geológicos y biológicos.

2.    Los problemas medioambientales surgen por la sobreexplotación de los sistemas naturales renovables o por el agotamiento de los recursos no renovables. Extraemos cada año 60 mil millones de toneladas de recursos del planeta. Cada día, extraemos 60 millones de barriles de petróleo. Ante el agotamiento de recursos no renovables es necesario comenzar periodos de transición hacia otros renovables, utilizándolos en los límites en los que la naturaleza, aun ayudada por el ser humano, puede regenerar los residuos.
 
3.    A través de nuestro trabajo, las personas estamos insertas en un ciclo económico que forma parte del gran ciclo de la vida del planeta. Pero nuestra referencia más directa es el ciclo económico porque es el más cercano a las personas y el del corto plazo. Este ciclo está vinculado al ciclo de vida del planeta a través de dos enlaces: el consumo de los recursos naturales y la capacidad de la tierra de transformar los residuos.

4.    La lógica del corto plazo, la eficiencia, el máximo beneficio, propias del modelo económico en el que vivimos, producen, además de problemas medioambientales, desigualdad y exclusión de personas, que no pueden entrar en el modelo o que son descartadas porque no van tan rápido, y que muchas veces sufren en primer término el deterioro de los recursos naturales. En el último medio siglo hemos conseguido tener a la naturaleza a nuestra merced, con el agravante de que tratar mal a la naturaleza es una forma de suicidio colectivo porque las personas somos eso, naturaleza, y no es solo que vivamos en este medio.

5.    Se citaron los siguientes problemas derivados de la degradación de los recursos naturales: el cambio climático de gran relevancia por ser un problema global que a su vez afecta a otros; la transformación de paisajes; la deforestación; la pérdida de biodiversidad (entre 25 mil y 250 mil especies enteras desaparecen en un solo año); la contaminación del agua, del aire y del suelo. Diez mil millones de toneladas de basura se vierten al año. En la encíclica se señalan problemas sociales como el desplazamiento de personas, el crecimiento desmedido de algunas ciudades, la privatización de los espacios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y la agresividad social, etc. "El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social" (LS 48).

 

¿Qué está pasando en nuestro país?

 

6.    Reflejamos algunos indicadores analizados por Greenpeace en 2015 para España: se consumen 149 l. de agua por persona y día siendo  la cantidad mínima necesaria para mantener la salud de 50 l. según la OMS. Los sectores económicos consumen el 62,5% del agua distribuido por la red pública de abastecimiento. Las reservas hidráulicas peninsulares se encuentran en valores de los más bajos registrados. Respecto a los gases de efecto invernadero, emitimos por encima de la media de la UE. La principal fuente de energía utilizada es el petróleo. Ha aumentado la producción eléctrica con recursos renovables aunque se ha estancado desde 2014. Las principales fuentes de energía renovable son la solar fotovoltaica y la eólica aunque la eficiencia ambiental de la energía disminuye. Las poblaciones de aves comunes disminuyen en los medios urbanos y agrarios. El número de explotaciones de ganadería ecológica ha aumentado en los últimos años al igual que la superficie para la agricultura ecológica. La forma de tratamiento de residuos municipales más extensiva es el vertido de residuos frente al reciclaje, la incineración o el compostaje.
La huella ecológica, es decir, el impacto ambiental producido por la demanda de recursos y la absorción de residuos generados, es superior en 2,4 unidades (hectáreas globales por persona) a los recursos disponibles (biocapacidad). Esto indica que nos encontramos en un déficit ecológico aunque en España la huella ecológica va en disminución. En la economía española también se aprecia un aumento de la dependencia de materiales de ecosistemas extranjeros.
Medir los límites de uso de los recursos permite elaborar políticas que los protejan. Todo aquello que se mide ayuda a guiar el comportamiento, posibilita un efecto en el cambio de las personas, de la cultura, y en la política.

¿Solo hay un modelo posible? ¿Se puede pensar de otra manera?
 
7.    Estos datos revelan la situación insostenible de un modelo de civilización. Necesitamos una economía, en la que pasemos del objetivo del aumento del bienestar material al horizonte de otro tipo de desarrollo humano.
Pensar en desarrollo también requiere nuevos indicadores, porque el actual Producto Interior Bruto (PIB, indicador que se utiliza en economía), tiene una serie de problemas como medir el aumento de bienes y servicios que crean las desgracias y catástrofes (por ejemplo la creación de vacunas para enfermedades, o las reparaciones realizadas por malas construcciones, etc.). Por otra parte, el PIB es ajeno a cuestiones por las que no se paga pero que son bienes –cuidar a las personas mayores en casa, un paisaje maravilloso que no es objeto de compra-venta-. Por eso, es necesario buscar indicadores alternativos que midan el impacto ambiental de lo que hacemos y las repercusiones en materia de cohesión social e igualdad. La tarea de la eficiencia de cómo producir más con menos debe convertirse en una versión nueva de cómo mantener y repartir lo que tenemos, es decir, relacionarse con la justicia y la solidaridad. Implica un cambio cultural, pasar de la cultura de la satisfacción a la de la suficiencia.
No se trata de limitar globalmente sino de diferenciar aquellas dimensiones de la vida humana que pueden crecer indefinidamente, como la amistad, la educación, etc. En el terreno del bienestar material vinculado a bienes y servicios quienes no llegan, tienen el derecho a subir, y quienes nos pasamos, tenemos la obligación de bajar. Se trata de diferenciar entre las cosas a las que se puede aspirar legítima y razonablemente porque no perjudican a las personas ni a la madre Tierra, y las que no.

“Se puede necesitar poco y vivir mucho. Sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música, en el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida” (LS 223).

¿Qué se puede hacer y cómo?

8.    En busca de alternativas concretas a la crisis ecológica, económica y política que causa el modelo productivo actual, intercambiamos algunas que están en marcha en los distintos ámbitos que rigen nuestro día a día:

 

Iniciativas agroalimentarias: Diseñar jardines urbanos con verduras y plantas comestibles. Mejorar las técnicas de riego en los jardines ayuda a disminuir la cantidad necesaria de agua consumida. Escoger plantas autóctonas o plantas originarias, que están adaptadas al clima y a las plagas,  así no requieren cuidados especiales con fertilizantes ni más riego de agua. Un huerto ecológico y social como el huerto Hermana Tierra. Vende los productos y  genera empleos para personas migrantes. Ser conscientes de lo que consumimos a la hora de comer. Implica pensar si la forma en que fue producido no va en contra de las condiciones de vida de otras personas,  las condiciones de vida de los animales que consumimos, o si son productos de cultivos transgénicos.

 

En cuanto a  los materiales para el hogar, el uso de formicas y melaninas como componentes de madera, necesitan muchas sustancias tóxicas y resinas, para ayudar a mantener las estructuras. En lugar de ello, elegir maderas y materiales locales que tengan poca huella de carbono.

 

En el ámbito de la energía se apuesta por las energías renovables. Conocimos nuevas empresas comercializadoras y productoras de energía renovable en España. Reducción de consumo de energía fósil en transportes: bicicleta, colectivos, compartidos…

 

En el campo económico, escuchamos la utilización de las monedas locales en Gran Bretaña. Las monedas alternativas permiten evitar la especulación y mantener la riqueza en el circuito local de una ciudad, para evitar que se fugue a los paraísos fiscales. Recordamos las iniciativas de cooperativas, empresas y mercados sociales, banca ética, bancos del tiempo, comercio justo, consumo responsable.

 

Modelos de gobernanza o democracia, con gestión administrativa basada en la equidad y la solidaridad y donde la corrupción no tiene lugar. Aparece el caso de Finlandia y su reconstrucción democrática o el caso de la democracia local en el pueblo de Kuthambakkam, en la India, con un consejo popular a pesar de las diferencias de castas.

 

El modelo de educación sueco, donde lo principal es aprender a aprender, trabajar en equipo, experimentar el mundo que nos rodea y los contenidos ocupan un segundo plano.

 

¿Hacia dónde? ¿En qué dirección?

 

9.    Todo está conectado. En el espacio, a nivel global: apostamos por el logro de los objetivos de desarrollo sostenible desde una imprescindible perspectiva de derechos humanos.
En el tiempo, a nivel generacional: el bien común nos marca el horizonte ético de nuestra actitud ante el ser humano y ante todas las criaturas (LS, 97). Conviene recordar que la responsabilidad de salvaguardar el medioambiente como patrimonio de la humanidad se extiende no solo a las exigencias del presente sino también a las del futuro.
A nivel espiritual: “Toda criatura lleva en sí una estructura propiamente trinitaria” (LS 239) y el ser humano descubre en la creación esta comunión y “nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” (LS 89).
 
10.    Nos encontramos en un mundo complejo donde la fuerza reside en la diversidad, donde los ecosistemas de las comunidades, las sociedades están conectados, son interdependientes y necesitan trabajar en red de forma corresponsable e interdisciplinar para que todo el sistema funcione. Necesitamos generar una concepción del buen vivir, que nos capacite para liberarnos del consumismo, para pararnos ante lo pequeño, disfrutar con las pequeñas cosas, comprender que comprar es siempre un acto moral y no solo económico, abandonar el individualismo, descubrir la satisfacción de compartir bienes e incluso la vida.
Nos sentimos invitados a hacer una conversión personal, comunitaria y estructural. Una conversión a una ecología integral como solución que, al mismo tiempo, recupere la dignidad de las personas excluidas, combata la pobreza y cuide la naturaleza.