Dirigentes de la Iglesia Católica piden a la UE tomar medidas para poner fin a los conflictos violentos vinculados a los recursos naturales

15.02.2015 10:00

Necesitamos que se aplique la debida diligencia en la cadena de suministro para poner fin a la financiación de los conflictos


Ciertos productos vendidos por empresas europeas contienen recursos naturales que financian violencia y provocan sufrimiento. Nosotros, dirigentes de la Iglesia Católica en el mundo, instamos a la Unión Europea a que acabe con esta situación.


Cada día, en todo el mundo, nos asolan imágenes e historias sobre los horrores que se inflige a niños, mujeres y hombres vulnerables durante los conflictos. Ante esta realidad, los ciudadanos quieren garantías de que no son cómplices.

La indiferencia de algunos, que miran hacia otro lado y no asumen su parte de la responsabilidad ante el sufrimiento de otras personas, supone una amenaza a la dignidad humana que compartimos. Para poner fin a esta situación, se requiere urgentemente aprobar nuevas normas para garantizar que los frutos de la creación de Dios no se pongan al servicio de un consumo inconsciente, ni apoyen la destrucción de vida. Los recursos de la tierra deben ser gestionados sabiamente por buenos administradores, con el fin de ofrecer garantías sobre la ética de nuestro sistema comercial para las personas en ambos extremos de las cadenas de suministro mundial que nos unen.

En algunos países del Sur, sobre todo en los que son ricos en recursos naturales (minerales, madera, gas, petróleo…), el control, la extracción, el procesamiento y el comercio de estos recursos financian grupos armados y fuerzas militares y de seguridad que cometen graves violaciones de los derechos humanos, en vez de contribuir al desarrollo humano. En todas partes, Allá donde puede, la Iglesia defiende a los pobres y trabaja por proteger a los que padecen la violencia, a la vez que dialoga con aquellos que pueden ayudar a poner fin a los abusos.

 

Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto, y amamos a la familia humana que lo habita, con todas sus tragedias y luchas, con sus anhelos y esperanzas, con sus fortalezas y debilidades. La tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos. Si bien «el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política», la Iglesia «no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia». (Papa Francisco, Evangelii gaudium 183)

 

Como una de las principales potencias comerciales mundiales, la UE importa una cantidad importante de materias primas provenientes de regiones afectadas por conflictos. A través de sus cadenas de suministro, algunas empresas son cómplices de abusos. Esta situación resulta intolerable. Los Estados están obligados a hacer todo lo posible para garantizar las condiciones para la paz, no sólo en su propio país sino en todo el mundo. Ésta es sin duda la doctrina social de la Iglesia. Los gobiernos, los ciudadanos y los empresarios y empresarias deben asumir como tarea propia garantizar que sus empresas adquieran recursos naturales de forma responsable.

 

La economía, como la misma palabra indica, debería ser el arte de alcanzar una adecuada administración de la casa común, que es el mundo entero. Todo acto económico de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en el todo; por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común. (Papa Francisco, Evangelii gaudium 206)

 

Nos congratulamos de que la Comisión Europea haya propuesto un proyecto de Reglamento europeo basado en “una estrategia para el comercio responsable de minerales provenientes de zonas de conflicto […] con el fin de poner fin al uso de ingresos provenientes de la minería para la financiación de conflictos armados” en marzo de 2014.

Nos alienta el progreso logrado como resultando del apoyo de los eurodiputados a la transparencia de pagos en las extractivas en 2013. Ahora es el momento de seguir por este camino positivo, con normas ambiciosas y vinculantes para promover la debida diligencia en la cadena de suministro por parte de empresas que adquieran recursos naturales provenientes de áreas en conflicto o de alto riesgo.

El artículo 1502 de la ley U.S. Dodd Frank adoptada en 2010 representa un hito importante. Las empresas que cotizan en los mercados bursátiles de Estados Unidos están ahora obligadas a aplicar procedimientos de debida diligencia para verificar si los minerales que se emplean en sus productos han contribuido a financiar a grupos armados en la República Democrática del Congo o en sus nueve países vecinos. El reglamento propuesto por la Comisión Europea amplía su ámbito de aplicación a todas las zonas de conflicto o de alto riesgo en el mundo. Esto es una evolución importante y favorable, mostrando el potencial para seguir mejorando los enfoques de la regulación.
Creemos que el reglamento europeo logrará que se produzca un cambio tangible para las comunidades que sufren, si se refuerza con algunos elementos esenciales:

La coherencia en la gama de recursos naturales cubiertos. En Perú, Zimbabwe, Myanmar, entre otros, el sufrimiento provocado por las violaciones de los derechos humanos y la violencia infligida por grupos armados y fuerzas militares y de seguridad que controlan el cobre, los diamantes y otras materias preciosas no es diferente a las situaciones relacionadas con el estaño, el tantalio, el tungsteno o el oro.
La responsabilidad compartida por las empresas a lo largo de toda la cadena de suministro. Desde las compañías extractivas, los importadores, los proveedores y los usuarios finales que participan en el comercio de productos que contienen recursos naturales. La inclusión de las empresas usuarias permitirá a los ciudadanos europeos asumir una influencia positiva en la fijación de condiciones éticas en las cadenas de suministro. Sus expresiones de solidaridad y de empatía con personas que se encuentren en situaciones de violencia desesperante no se verán traicionadas.

Un sistema de debida diligencia basado en las buenas prácticas de las directrices de la OCDE, para llevar a cabo la documentación y divulgación de los esfuerzos por un suministro responsable. Al ser muchos de nosotros testigos directos del poderoso dinamismo de las regiones afectadas por conflictos, al haber entablado un diálogo con todas las partes, podemos garantizar que se trata de un requisito mínimo, si se quiere cambiar el comportamiento de las empresas y otros actores.

Nosotros, obispos y dirigentes de la Iglesia Católica, apoyamos a la sociedad civil en el Sur y en el Norte que trabaja en aras de la paz y de la administración responsable de la creación. La UE cuenta con una oportunidad única para ayudar a poner fin a los conflictos violentos vinculados a los recursos naturales, que en los últimos 60 años han representado un 40% de todos los conflictos mundiales. Instamos a los eurodiputados y a los gobiernos europeos a estar a la altura de este desafío.

 

La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia. Otras veces sucede que estas palabras se vuelven objeto de un manoseo oportunista que las deshonra. La cómoda indiferencia ante estas cuestiones vacía nuestra vida y nuestras palabras de todo significado. La vocación de un empresario es una noble tarea, siempre que se deje interpelar por un sentido más amplio de la vida; esto le permite servir verdaderamente al bien común, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo. (Papa Francisco, Evangelii gaudium 203)

Firmas*

Este comunciado es apoyado por la alianza internacional de agencias católicas de desarrollo CIDSE

Contacto: Denise Auclair, auclair@cidse.org

* Firmas:

  • Johannes KREIDLER, Obispo Auxiliar de Rottenburg-Stuttgart, Alemania
  • Ludwig SCHWARZ, Obispo de Linz, Austria
  • Aloysius JOUSTEN, Obispo Emérito de Lieja, Bélgica
  • André-Joseph LÉONARD, Arzobispo de Malinas-Bruselas, Bélgica
  • Lucas VAN LOOY, Obispo de Gante, Bélgica
  • Pierre WARIN, Obispo Auxiliar de Namur, Bélgica
  • Charles Maung BO, Arzobispo de Yangon, Birmania
  • Philip Lasap ZA HAWNG, Obispo de Lashio, Birmania
  • Luis Morgan CASEY, Obispo emérito de Mibiarca, Bolivia
  • José Luís AZCONA HERMOSO, Obispo de Marajó, Brasil
  • Luciano BERGAMIN, Obispo de Nova Iguaçu (Rio de Janeiro), Brasil
  • Antônio BRAZ BENEVENTE, Obispo de Jacarezinho (Parana), Brasil
  • Luís Flávio CAPPIO, Obispo de Barra (do Rio Grande), Brasil
  • Pedro CASALDÁLIGA PLÁ, Obispo emérito de Sao Félix do Araguaia, Brasil
  • Adriano CIOCCA VASINO, Obispo de Sao Félix do Araguaia, Brasil
  • Antônio Carlos CRUZ SANTOS, Obispo de Caicó (Rio Grande do Norte), Brasil
  • José Belisário DA SILVA, Arzobispo de São Luís do Maranhão, Brasil
  • Plínio José Luz DA SILVA, Obispo de Picos (Piaui), Brasil
  • Severino Batista DE FRANÇA, Obispo de Nazaré (Pernambuco), Brasil
  • Jeremias Antônio DE JESUS, Obispo de Guanhães (Minas Gerais), Brasil
  • André DE WITTE, Obispo de Ruy Barbosa (Bahía), Brasil
  • Zeno HASTENTEUFEL, Obispo de Novo Hamburgo (Rio Grande do Sul), Brasil
  • Cláudio Aury Affonso HUMMES, Cardenal de Sant’Antonio da Padova in Via Merulana, Brasil
  • Erwin KRÄUTLER, Obispo de Xingu, Brasil
  • Gabriel MARCHESI, Obispo de Floresta (Pernambuco), Brasil
  • Ailton MENEGUSSI, Obispo de Crateús (Ceara), Brasil
  • José Alberto MOURA, Arzobispo de Montes Claros (Minas Gerais), Brasil
  • Giovane PEREIRA DE MELO, Obispo de Tocantinópolis (Tocatins), Brasil
  • Wilmar SANTIN, Obispo de Itaituba (Para), Brasil
  • Moacir SILVA, Arzobispo de Ribeirão Preto (São Paulo), Brasil
  • Serafino Faustino SPREAFICO, Obispo Emérito de Grajaú (Maranho), Brasil
  • José Mário STROEHER, Obispo de Rio Grande (Rio Grande do Sul), Brasil
  • Alberto TAVEIRA CORRÊA, Arzobispo de Belém do Pará, Brasil
  • Itamar Navildo VIAN, Arzobispo de Feira de Santana (Bahia), Brasil
  • Guilherme Antônio WERLANG, Obispo de Ipameri (Goias), Brasil
  • Sébastien MONGO BEHON, Secretario General de la Conferencia Episcopal Nacional, Camerún
  • Antoine NTALOU, Arzobispo de Garoua, Camerún
  • Miguel Angel SEBASTIÁN MARTÍNEZ, Obispo de Laï, Chad
  • Luigi INFANTI De la MORA, Obispo de Cartennae, Chile
  • Gaspar Francisco QUINTANA JORQUERA, Obispo Emérito de Copiapó, Chile
  • José FIGUEROA GÓMEZ, Obispo de Granada, Colombia
  • Julio Hernando GARCÍA PELÁEZ, Obispo de Istmina-Tadó, Colombia
  • José Roberto OSPINA LEONGÓMEZ, Obispo de Buga, Colombia
  • Luis José RUEDA APARICIO, Obispo de Montelibano, Colombia
  • Guillermo de la Vega AFABLE, Obispo de Digos, Filipinas
  • Gerardo Alimane ALMINAZA, Obispo de San Carlos, Filipinas
  • Romulo Tolentino DE LA CRUZ, Arzobispo de Zamboanga, Filipinas
  • Reynaldo Gonda EVANGELISTA, Obispo de Imus, Filipinas
  • Dinualdo GUTIERREZ, Obispo de Marbel, Filipinas
  • Antonio Javellana LEDESMA, Arzobispo de Cagayan de Oro, Filipinas
  • Broderick Soncuaco PABILLO, Obispo Auxiliar de Manila, Filipinas
  • Rolando Joven TRIA TIRONA, Arzobispo de Nueva Caceres, Filipinas
  • Crispin Barrete VARQUEZ, Obispo de Borongan, Filipinas
  • Jacques André BLAQUART, Obispo de Orléans, Francia
  • Stanislas LALANNE, Obispo de Pontoise, Francia
  • Alvaro Leonel RAMAZZINI IMERI, Obispo de Huehuetenango, Guatemala
  • Bernabé de Jesús SAGASTUME LEMUS, Obispo de Santa Rosa de Lima, Guatemala
  • Guy CHARBONNEAU, Obispo de Choluteca, Honduras
  • Ángel GARACHANA PÉREZ, Obispo de San Pedro Sula, Honduras
  • Niranjan Sual SINGH, Obispo de Sambalpur, India
  • William CREAN, Obispo de Cloyne, Irlanda
  • Michel Christian CARTATEGUY, Arzobispo de Niamey, Níger
  • Mario Melanio MEDINA SALINAS, Obispo de San Juan Bautista de las Misiones, Paraguay
  • Pedro Ricardo BARRETO JIMENO, Arzobispo de Huancayo, Perú
  • Peter Antony MORAN, Obispo Emérito de Aberdeen, Reino Unido
  • Miguel Ángel OLAVERRI ARRONIZ, Obispo de Pointe-Noire, República del Congo
  • François-Xavier MAROY RUSENGO, Arzobispo de Bukavu, República Democrática del Congo
  • Stephen BRISLIN, Arzobispo de Ciudad del Cabo, Sudáfrica
  • Felix GMÜR, Obispo de Basilea, Suiza
  • Joseph Pibul VISITNONDACHAI, Obispo de Nakhon Sawan, Tailandia
  • Alexio Churu MUCHABAIWA, Obispo de Mutare, Zimbabwe
  • Patrick Mumbure MUTUME Obispo Auxiliar de Mutare, Zimbabwe