Paro juvenil: La crisis que amenaza nuestro futuro

08.03.2014 19:00

“Cuando se organiza una sociedad de forma que no todo el mundo tiene la oportunidad de trabajar, entonces, la sociedad deja de ser justa” papa Francisco, 1 de mayo de 2013

   

    En toda Europa en un contexto de preocupaciones generalizadas en cuanto al paro, los jóvenes están pagando un precio muy elevado por una crisis económica que no causaron con tasas de paro más elevadas que para el resto de la población. Aunque el paro juvenil ya existía antes de la crisis económica y financiera, la tasa media de desempleo en países de la UE es ahora el doble para los jóvenes, al igual que para otras categorías de edad, con varios estados miembros con tasas de paro juvenil que exceden el 50%. Como Conferencia Europea de Comisiones de Justicia y Paz, deseamos unir nuestras voces al llamamiento por un replanteamiento de la estrategia para abordar esta injusticia.

    Aunque ha habido un reconocimiento sobre la necesidad de invertir en la gente joven a nivel de la UE, con miles de millones de euros adjudicados a sistemas de garantía para los jóvenes, las políticas económicas por sí solas no solucionarán la crisis. Hay que reconocer que una de las causas subyacentes de la crisis fue la incapacidad de comprender que la importancia del trabajo se extiende más allá del trabajo remunerado. Por esta razón, la doctrina social de la Iglesia ha destacado una y otra vez que el trabajo decente es un derecho humano fundamental. Hoy en día, en muchos países europeos se le niega este derecho a muchos, incluyendo a millones de jóvenes.

    Las demandas del mercado y el sector financiero se han posicionado por encima de las necesidades de la sociedad y, particularmente por encima de las necesidades de los jóvenes. Ellos representan el futuro de nuestra sociedad pero sus perspectivas de vida se han visto disminuidas al igual que se ha violado su dignidad humana. Corren el riesgo de convertirse en una generación perdida. El objetivo ha sido el de equilibrar el presupuesto nacional, mientras que se ha ignorado la necesidad de invertir en las personas. Esta estrategia limita las posibilidades de un crecimiento económico sontenible a largo plazo. El impacto desmoralizador del desempleo desalienta a mucha gente joven para invertir en formación y en una empresa o negocio. Además de esto, muchos jóvenes pagan tasas muy altas para su educación univestaria y su formación profesional, endeudándose a una edad temprana, ya que no hay puestos de trabajo disponibles aún. Otros deciden emigrar en busca de mejores oportunidades en cualquier otra parte. Mientras se debe agradecer una mayor libertad de circulación a través de las fronteras, las consecuencias son devastadoras para las comunidades que pierden gran cantidad de gente joven debido a la falta de oportunidades en su país.

    Una prioridad clave para los gobiernos en respuesta a la crisis, como han reconocido los líderes de la UE, debe ser la inversión en oportunidades de empleo para los jóvenes. Para que esta inversión sea eficaz, se necesita un compromiso significativo con los empleadores, apoyando a aquellos que ofrezcan oportunidades de empleo reales a la gente joven. Se debería alentar y apoyar a los empleadores para que tuviesen una mano de obra equilibrada, que les permitiera contratar a jóvenes que necesiten experiencia junto a aquellos que ya la tienen. Es igualmente importante una legislación firme que prevenga la explotación de los jóvenes, asegurando que reciben remuneración justa por su trabajo y que cualquier oportunidad de formación que se les ofrezca, relacionada con las prácticas profesionales o las actividades de colocación laboral, sea conforme a una normativa adecuada.

    Es necesario que se reconozca que muchos jovenes se han desilusionado con los procesos y el liderazgo político, ya que consideran que han ignorado sus necesidades y preocupaciones, no sabiendo protegerles. La difusión de dicha desilusión hace peligrar la democracia y amenaza la estabilidad futura de nuestras sociedades. A través de Europa estos sentimiento se han manifestado de diferentes maneras, incluyendo protestas violentas y un apoyo creciente a los extremismos políticos. Paralela a la estrategia de paro juvenil, los líderes políticos necesitan invertir en democracia realizando mecanismos de consulta que impliquen a los jóvenes en los procesos de resolución de esta crisis.

    A largo plazo, la educación deberá ser un tema central para una política de empleo sostenible. La educación supone mucho más que la preparación para el mundo laboral. También prepara a los jóvenes para ser ciudadanos y por ello, es de vital importancia una amplia educación. Sin embargo, las instituciones educativas necesitan entablar un diálogo frecuente con empresas y empleadores para asegurar que imparten cursos de formación relevantes para el mercado de empleo actual. El modelo tradicional de “un trabajo para toda la vida” ha dejado de ser un objetivo realista o alcanzable. Muchos jóvenes podrían beneficiarse de un enfoque mucho más flexible que les anime a desarollar una amplia gama de competencias y a que continúen construyéndolas a lo largo del curso de sus vidas laborales.

    En este contexto, son muy importantes los valores que comunicamos a los jóvenes en relación con el trabajo y el empleo. Valores fundamentales como la solidaridad, el bien común y el servicio a los demás corren el riesgo de perderse en nuestra sociedad extremadamente materialista. La forma en la que toleramos diferencias significativas en los niveles de remuneración para los diferentes tipos de empleo, a menudo con muy poca o ninguna relación con el valor real del trabajo, crea un contexto cultural en el que un joven puede considerarse a sí mismo como un fracaso porque no tiene un trabajo “fascinante”, un salario alto o un estatus de celebridad.

    Esto no hace daño solamente a la salud mental y al bienestar de la persona, sino que puede llevar a un colapso de la cohesión social y a una ruptura de los lazos de solidaridad dentro de nuestra sociedad.

    El paro juvenil es el síntoma más obvio y preocupante de un problema mucho más amplio: que no se tenga en cuenta el pleno significado del trabajo en la política social y económica. Mientras que el paro juvenil debería ser una clara prioridad para los gobiernos, el problema no debería ser aislado, sino parte de un proceso más amplio que tiene en cuenta que las barreras al empleo afectan a personas en todos los sectores de la sociedad. También debería convertirse en una característica permanente del orden del día del Consejo Europeo y debería figurar como prioridad principal en las organicaciones internacionales relevantes. Las intervenciones a corto plazo para ayudar a aquellos que están en un mayor riesgo son vitales, pero siguen siendo más importantes las políticas a largo plazo y los cambios culturales necesarios para conseguir un modelo de empleo más justo y sostenible para nuestras sociedades. La crisis actual ofrece una oportunidad real de cambio duradero, donde sea reconocida e impulsada la aspiración legítima de los jóvenes de formar parte del liderazgo.

 

A la espera de las próximas elecciones europeas hacemos un llamamiento a los gobiernos europeos y las instituciones de la UE para:

  • Priorizar el empleo en planes de recuperación económica, con estrategias específicas que respondan al paro juvenil, desarolladas junto a los jóvenes.
  • Asegurar un progreso rápido en el reconocimiento de títulos dentro de la Unión Europea.
  • Examinar los mecanismos existentes para la consulta y el compromiso con los jóvenes,  con la intención de superar tanto la alienación política como el extremismo político que están creciendo entre la juventud.
  • Apoyar a aquellos empleadores que ofrezcan las oportunidades adecuadas a los jóvenes, mientras se aseguran mecanismos de regulación adecuados para proteger a los trabajadores jóvenes de la explotación.
  • Proveer apoyo, también económico, a la educación y la formación profesional.
  • Establecer mecanismos de consulta para examinar la contribución de nuestros sistemas educativos actuales a un empleo sostenible con la participación de todos los actores clave, incluyendo al sector empresarial, los sindicatos, las organizaciones laborales y a los jóvenes.

 

Conferencia Europea de Comisiones de Justicia y Paz


“Los peores males que atormentan a nuestro mundo estos días son el paro juvenil y la soledad de los más mayores. Nuestros mayores necesitan cuidado y compañía; los jóvenes necesitan trabajo y esperanza pero ninguno de ellos tienen ni lo uno ni lo otro, y el problema es que ya ni siquiera lo buscan.” papa Francisco, 1 de octubre de 2013

 

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