Proteger la dignidad humana en tiempos de crisis económica

08.10.2014 13:45

Declaración Final del Seminario Internacional de Justicia y Paz de Europa

 

La Conferencia de Comisiones de Justicia y Paz de Europa, en representación de 22 comisiones nacionales de Conferencias Episcopales, se ha reunido en Grecia en un Seminario Internacional sobre la Dignidad Humana y la Crisis Económica. El impacto de la crisis en este país ha sido especialmente duro y visible, con personas que toman las calles para protestar contra el desempleo y sus consecuencias. Nos hemos juntado en este lugar para reflexionar sobre la aparición de amenazas y delitos contra la dignidad humana, y aprender sobre modelos de buenas prácticas para la protección de la dignidad humana.

 

En los grupos de trabajo pasamos tiempo con las ONG Praxis y Klimaka, que están proporcionando valiosas iniciativas de alcance social. Visitamos el centro de detención Amigdaleza para personas que buscan asilo y la Sociedad para el Cuidado de Menores, que se ocupa de los migrantes menores de edad. Nos reunimos con los representantes de los partidos políticos y la sesión de apertura corrió a cargo del Prof. Vassilis Karydis, Defensor del Pueblo Adjunto, quien se refirió a los retos actuales con referencia al marco legislativo de derechos humanos.

 

En un discurso ante las Naciones Unidas en mayo de 2014, el Papa Francisco pidió poner fin a la "economía de la exclusión" a través de acciones que incidan "sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre, consigan mejoras sustanciales en materia de preservación del ambiente, garanticen un trabajo decente y útil para todos y den una protección adecuada a la familia"[1]. Del mismo modo, la experiencia de las ONG que visitamos subraya la necesidad de garantizar que se satisfagan las necesidades básicas de todos los miembros de la sociedad. La gente no puede acceder a un empleo e integrarse con éxito en la sociedad cuando se encuentra sin hogar, no tiene ingresos, o requiere un tratamiento para problemas de salud física o mental. Estas organizaciones han adoptado un enfoque centrado en la persona, que reconoce que nuestra respuesta inicial a las personas más vulnerables debe basarse en la necesidad. En el corto plazo, la comunidad y el sector del voluntariado juegan un papel vital en el apoyo a los más marginados y excluidos. La sostenibilidad de estas iniciativas, en el contexto de un fuerte aumento en las solicitudes de asistencia, es una preocupación mayor.

 

Mientras que las ONG hacen una contribución crucial a la reducción de la necesidad social, los factores estructurales y sistémicos que atrapan a las personas en ciclos de pobreza y privación sólo se pueden abordar por un cambio de política a nivel gubernamental. Las respuestas políticas deben tener el enfoque holístico hacia las complejas necesidades ejemplificados en las organizaciones que visitamos. La inversión en modelos que permiten empoderar a las personas para integrarse en la sociedad y participar, beneficia al conjunto de la sociedad. Durante nuestro Seminario vimos ejemplos positivos de iniciativas de economía social. Estas deben seguir desarrollándose y servir de experiencia como formas de ayudar a los individuos y las comunidades para que se involucren activamente en la mejora de su situación.

 

De los representantes políticos, aprendimos la profunda alienación política que ha surgido en la sociedad griega. La crisis ha sido experimentada no sólo como una crisis política, sino también como una crisis moral y social, lo que requiere un cambio fundamental de dirección. Aquellos que están sufriendo las consecuencias de la crisis económica se sienten frustrados por los fallos sistémicos de liderazgo y política, que han dado prioridad a las consideraciones financieras sobre los derechos humanos básicos y el bienestar. El desafío para los líderes políticos, tanto a nivel nacional como de la UE, pasa por reconstruir la confianza, priorizando claramente las necesidades de las personas por encima de las exigencias del mercado, volviendo a inspirar a las personas a comprometerse con los procesos democráticos para construir una Europa de democracia y solidaridad. La experiencia en Grecia pone de relieve la necesidad de políticas fiscales y de inversión más justas, asegurando que la carga fiscal se distribuye de conformidad con los principios de justicia social, que la evasión fiscal se combate de manera efectiva y que la regulación del sector financiero asegura que las instituciones financieras sirven al bien común.

 

Las soluciones duraderas a estos problemas tendrán que ser objeto de políticas a nivel europeo que se centren en las necesidades de los más vulnerables. En diez días, el 17 de octubre, representantes gubernamentales de alto nivel de 47 miembros del Consejo de Europa se reunirán en Turín para examinar críticamente los avances hacia la aplicación de la Carta Social Europea. Junto con otras ONG, Justicia y Paz de Europa participará en una reunión paralela con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Estas reuniones ofrecen una valiosa oportunidad para reforzar nuestro compromiso con la protección de los derechos sociales y económicos consagrados en la Carta Social.

 

Un área prioritaria que se señaló durante nuestro Seminario es el ámbito de la política de inmigración y asilo. En Grecia, como en muchos otros países de la UE, se mantiene a los migrantes y los solicitantes de asilo en condiciones que distan mucho de cumplir nuestra responsabilidad de proteger la dignidad humana. La práctica de mantener a estas personas, incluidas las víctimas de la violencia y los traumatismos, detenidas en condiciones de privación de libertad, es una grave injusticia. En tales condiciones, resulta manifiestamente insuficiente la provisión de la salud física y mental y del bienestar. No se respeta el derecho a la vida familiar. La experiencia es particularmente dañina para los jóvenes durante los años críticos de su desarrollo.

 

La solidaridad y la responsabilidad compartida tienen que ser los valores que definan nuestra política de inmigración a nivel de la UE. En la práctica, esto significaría apoyo adicional para los países que, por razones de ubicación geográfica, reciben un mayor volumen de migrantes. El diálogo y el compromiso con los países de origen tendrán una importancia central. En el caso de Grecia, una contribución importante sería eximir al Gobierno griego de la obligación de cofinanciación que está vinculada al Fondo de la UE para los Refugiados. Como resultado de esta condición, iniciativas valiosas que están apoyando la integración de los migrantes se arriesgan a perder su financiación en el futuro cercano.

 

Al término de nuestro taller, deseamos expresar nuestro sincero agradecimiento a nuestros anfitriones, la Comisión de Justicia y Paz de la Grecia y la Iglesia Católica Griega por su disposición a compartir sus experiencias. Así mismo, agradecemos la labor de todas las organizaciones que acogieron a nuestros grupos de trabajo. Nos llevamos de esta experiencia muchas ideas valiosas para nuestros propios contextos nacionales y nuestro trabajo a nivel europeo. En los sectores comunitario, voluntario y basado ​​en la fe en Grecia, hemos visto ejemplos inspiradores de personas que, a pesar de disponer de medios limitados, están realizando diferencias significativas en las vidas y el bienestar de los demás. Esto nos anima a todos a comenzar con lo que podamos, ya que incluso las pequeñas iniciativas pueden tener un impacto importante.



[1] http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/may/documents/papa-francesco_20140509_consiglio-nazioni-unite.html

 

Conferencia de Comisiones de Justicia y Paz de Europa

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Los participantes del Seminario Internacional y la Asamblea General primero se reunieron en Atenas y después fueron a Corinto. Por lo tanto, la reunión se convirtió también en una peregrinación. El sábado, 4 de octubre, se celebró la Eucaristía en la colina del Aerópago a los pies de la Acrópolis, donde el Apóstol San Pablo pronunció su famoso sermón a los atenienses. La misa, la primera misa pública en los tiempos modernos para los católicos, fue presidida por el obispo William Kenney, el presidente saliente de Justicia y Paz de Europa. Después de la misa, los participantes desplegaron una pancarta que decía: "Cambiar la vida ahora: todos y en todas partes", que era la frase clave del sermón de San pablo. Re-trazando las huellas del Apóstol, el domingo siguiente, el grupo celebró otra Eucaristía en el lugar del antiguo Corinto.