¿Todo por los minerales o conversión ecológica?

 ¿Todo por los minerales o conversión ecológica?

En La carta encíclica Laudato Si’ el papa Francisco nos invita a escuchar el clamor de nuestra tierra maltratada y saqueada (2) cuyos gemidos se unen a los de las personas abandonadas del mundo. Esta escucha es necesaria para avanzar hacia una “conversión ecológica” que apela a individuos, familias, colectivos locales y nacionales y al conjunto de la comunidad internacional.

En estas Líneas caracterizaré una de las políticas de la Unión Europea que necesitamos cambiar para impulsar la “conversión ecológica” en las estructuras de poder: la diplomacia de los minerales.

En el año 2008 la Comisión Europea publicó la Iniciativa para las Materias Primas (IMP) que trataba de garantizar el suministro de materias primas consideradas críticas para el mantenimiento de nuestro modelo económico. En 2012 se estimaba que estos minerales representaban el 10% de las importaciones del conjunto de la Unión Europea.  Según  datos del 2008, la UE-27 era la región que más recursos naturales importaba a nivel global con un promedio de 2,5 toneladas per cápita. En las últimas décadas, la extracción de recursos naturales ha aumentado un 60% pasando de 40.000 millones de toneladas en 1980 a cerca de 60.000 millones en 2007. Estos datos caracterizan a Europa como un metabolismo económico altamente dependiente.  Además, esta iniciativa responde a un contexto geopolítico complejo en el que Europa, junto con Estados Unidos  y Japón, no son ya los únicos competidores por el suministro de minerales,  sino que otros Estados emergentes (Brasil, India y China especialmente) han entrado en el juego y amenazan el status quo.

Entre las líneas principales de la IMP de la Comisión Europea destaca la orientada a garantizar la seguridad y la estabilidad de los precios de las materias primas críticas provenientes de fuera de la UE. Esta línea implica la articulación de una diplomacia comunitaria de materias primas que apuesta por una estrategia  comercial de liberalización en los países donde Europa se aprovisiona de minerales: acuerdos con países productores que incluyan clausulas de acceso y disposición de minerales, medidas de presión para condicionar el libre comercio, uso del presupuesto de ayuda a la cooperación para presionar a los gobiernos productores....

Pero la carrera por el acceso seguro a las materias primas no solo erosiona la soberanía de los Estados productores con los que se negocia sino que también conculca con violaciones graves de los derechos humanos.

Esta es una de las cuestiones de fondo de la campaña “Conflict Minerals” (www. Conflictminerals.es) que Justicia y Paz junto con más de 70 organizaciones europeas  estamos impulsando en los últimos años. El objetivo es influir en el la normativa europea que regulará las condiciones de importación de determinados minerales de especial importancia para nuestro consumo (estaño, tantalio, tugnsten y oro). La campaña  defiende una normativa que evite que las empresas puedan aprovisionarse de estos minerales en países donde su extracción y compraventa se realiza en condiciones de violencia armada y de violación de los derechos humanos.

Precisamente, en el mapamundi que acompañan la presentación de la iniciativa se observa que la Comisión Europea identifica en África a tres países clave por la presencia de materias primas críticas: Sudáfrica, Ruanda i la R.D Congo. 

En concreto en Ruanda y en la R.D. Congo se identifica coma material crítico para la economía europea el tantalio que se extrae del coltan (abreviación de Columbita-Tantalita). El tantalio es un superconductor que funciona a altas temperaturas, no está afectado por la corrosión y almacena carga eléctrica. El tantalio es esencial para la fabricación de condensadores presentes en multitud de  dispositivos electrónicos de alta tecnología (teléfonos móviles, ordenadores, pantallas de plasma, cameras digitales....). Entre el 64% i el 80% de les reserves del coltà se encuentran en el este de la R.D. Congo  y se extrae el mineral de mejor calidad conocido. Sin embargo, desde hace más de una década Naciones Unidas y muchas organizaciones de derechos humanos internacionales y locales denuncian que la extracción y comercialización de minerales en el este permite la financiación de grupos armados que perpetuán la guerra más mortífera del planeta.

En el capítulo quinto de la encíclica Laudato Si’ el papa Francisco insiste que  “la política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana” (189)

Por esto, la campaña “conflict minerals” pretende señalar la peligrosa deriva de una Unión Europea que en su búsqueda por obtener minerales para garantizar un modelo económico de consumo exacerbado se muestra indiferente ante la violación de los derechos humanos y la guerra en otras regiones del mundo. Descarga

Miquel Angel Prieto.