Cuarta semana de Cuaresma

Cuarta semana de Cuaresma

EL QUE OBRA LA VERDAD, VA A LA LUZ

"Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él"

 

Dijo Jesús a Nicodemo: “… la condenación está en que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3, 19-21)
Y el infinito amor de Dios se encuentra con el drama de nuestra libertad que a veces elige el mal, la oscuridad, aún a pesar de desear ardientemente estar en la luz. Pero precisamente, Cristo no ha venido para condenar sino para salvarnos. Viene a ser luz en un mundo entenebrecido por el pecado, quiere dar sentido a nuestro caminar.
Obrar en la verdad es la mejor manera de vivir en la luz. Y obrar en la verdad es vivir en el amor. Dejarnos penetrar por el amor de Dios “que entregó a su Hijo unigénito”, y buscar corresponderle con nuestra entrega.

Mientras atravesamos el desierto cuaresmal, tenemos la mirada dirigida hacia la Pascua, que es la victoria definitiva de Jesús contra el Maligno, contra el pecado y contra la muerte. El significado de la cuaresma volver decididamente al camino de Jesús, el camino que conduce a la vida. Mirar a Jesús, qué ha hecho Jesús e ir con Él”.
El profeta Isaías hace comprender: «No es un buen cristiano el que no es justo con las personas que dependen de él». Y no lo es tampoco «el que no se desprende de algo necesario para darlo a otro que tenga necesidad».

 

LA INJUSTICIA SOCIAL
«Usar a Dios para cubrir la injusticia es un pecado gravísimo». La severa advertencia contra las injusticias sociales, sobre todo las provocadas por quienes explotan a los trabajadores, la expresó el Papa en la capilla de Santa Marta.
Hay quien busca tranquilizar la conciencia asegurando: «Yo soy un gran católico, padre, me gusta mucho... Yo voy siempre a misa, todos los domingos, comulgo...», el Papa respondió: «Está bien. Y, ¿cómo es la relación con tus empleados? ¿Les pagas en negro? ¿Les pagas el justo salario? ¿Depositas las aportaciones para la pensión? ¿Para asegurar la salud y las prestaciones sociales?». (2015-02-20 L’Osservatore Romano)
El Pontífice ha hecho notar cómo «en los escritos» existen «la ley hacia Dios y la ley hacia el prójimo», y cómo ambas van juntas. «Yo no puedo —explicó— decir: cumplo los tres primeros mandamientos... y los demás más o menos. No, están unidos: el amor a Dios y el amor al prójimo forman una unidad y si quieres hacer penitencia, real no formal, debes hacerla ante Dios y también con tu hermano, con el prójimo». Basta pensar en lo que dijo el apóstol Santiago: «Tú puedes tener mucha fe, pero la fe sin obras está muerta; ¿para qué sirve?».

 

LOS OBJETIVOS DEL MILENIO
Los llamados Objetivos del Milenio constituían el primer programa político universal para mejorar las condiciones globales de vida en una fecha concreta: el año 2015.

LOS OBJETIVOS, ESTÁN AÚN POR ALCANZAR O EN PEOR SITUACIÓN QUE CUANDO SE PROPUSIERON

“El respeto a la dignidad humana no puede absolutamente prescindir de la obediencia al principio de considerar al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente. Es necesario que todos los programas sociales, científicos y culturales, estén presididos por la conciencia del primado de cada ser humano” (Compendio D.S.I. nº132.)

 

Comisión Diocesana de Sevilla