Cuarto domingo de Adviento 2015

Cuarto domingo de Adviento 2015

El mensaje central de María es el Magníficat. Ella se ve como pequeña, una simple aldeana engrandecida por el beso de Dios y canta el canto de liberación de los que no cuentan en este mundo y son machacados por los poderosos, en definitiva el canto que trae el Hijo que lleva en sus entrañas.

El Señor hizo en mí maravillas, ¡Gloria al Señor!

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre. (MAGNIFICAT Lc 1, 46-55)

Toda la vida de la madre de Jesús se resume en ese "sí", ese "hágase". El "hágase" de María es el prólogo del "hágase tu voluntad" de Jesús en la cruz. Por eso, en mi relato, Jesús adelanta a María, durante un paseo al atardecer, sus "felicidades", sus bienaventuranzas y el triunfo de los pobres y sencillos que, como ella, aceptan la voluntad de Dios. (P.  Lamet)

María además de madre de Dios encarna en nuestra cultura el ideal femenino en las diversas etapas del hombre. Su pureza, su sencillez, su silencio, su estar ahí, cautivan al pueblo.

El Evangelio es la historia de lo pequeño que se hace grande: el grano de mostaza, la levadura, la oveja perdida. Jesucristo crucificado es el gran repudiado, marginado, tenido por leproso, que vence y libera con su muerte a todos los pequeños de este mundo. María lo anuncia y lo respalda toda su vida en silencio.

  Si uno acepta en su vida la irrupción del misterio, el que Dios lleve las riendas, a la larga es feliz. Pues, aunque no lo acepte, Dios, a través de los acontecimientos, va a irrumpir en mi vida y si pretende cambiar lo irremediable -no las cosas que pueden ser cambiadas- sufrirá intentando lo imposible: parar el fluir del río.

 

La visitación

La visita entre María y su prima Isabel nos descubre un milagro de comunicación. La comunicación se hace patente con el salto de Juan en el vientre de su madre.

 Según el evangelio de Lucas, Isabel “exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”

(Lc 1, 42-45).

El hombre como ser social exige de la comunicación para su completo desarrollo.

Así mismo se hace necesaria la comunicación de bienes, es decir, la solidaridad  para nuestro desarrollo como hermanos, todos hijos de Dios.

 

El centro Santa Ángela de la Cruz para personas con sordoceguera

¡necesita tu ayuda!

Las personas sordo-ciegas al estar desconectados del mundo exterior, son los más pobres entre los pobres.

 “Privilegiados de la misericordia divina”

El centro para personas con sordoceguera 'Santa Ángela de la Cruz', en Salteras (Sevilla), único recurso de estas características que existe en España, ha advertido que «entrará en quiebra» si no consigue recaudar a través de donativos antes de final de año un total de 73.000 euros que necesita para cuadrar sus cuentas. (ABC - abcdesevillaSevilla - 03/12/2015)

Nuestros jóvenes sordociegos necesitan atención uno a uno. Para poder progresar, para que no se limiten a "estar ahí" sin enterarse de lo que pasa a su alrededor, necesitan comunicarse, y esta comunicación requiere personal muy cualificado, y mucho personal.

No hay en la actualidad ningún convenio que reconozca una necesidad tan alta de personal, por lo cual el Centro necesita muchos recursos que no tiene. Necesitamos tu ayuda para seguir adelante. 

Si quieres, puedes ser socio colaborador de APASCIDE de una forma muy especial: siendo miembro del CLUB DE AMIGOS DEL CENTRO SANTA ANGELA.

            “Somos el lápiz de Dios” decía la Madre Teresa de Calcuta.

“Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio”. (“Misericordiae Vultus”, Papa Francisco Bula del Jubileo de la Misericordia)