De la teoría a la práctica. Retos y oportunidades de la Agenda Post- 2015

De la teoría a la práctica. Retos y oportunidades de la Agenda Post- 2015

 

La Declaración del Milenio del año 2000 supuso un gran hito para acabar con la pobreza en el mundo. Con sus luces y sombras, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), han sido claves para la promoción del desarrollo humano durante los últimos 15 años.

Ahora le toca el turno a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). La Cumbre de Nueva York de septiembre de este año ha sido el fin de un largo proceso de debate dirigido por Naciones Unidas, en el que se ha aprobado un nuevo marco de desarrollo global de aquí al 2030.

El proceso, que inició su andadura en 2012, ha sido eminentemente participativo, aunque finalmente el texto, con división de opiniones de última hora, ha acabado impregnado de un carácter inspirador, sin mecanismos que obliguen a los Estados a su plena implementación, y supeditado a los intereses de las grandes potencias y de las empresas transnacionales. Esto supone un gran reto para la sociedad civil, que deberá unir sus fuerzas para que la consecución de los ODS no se convierta en papel mojado.

La base fundamental de la nueva agenda es la culminación de la tarea que ha dejado pendiente los ODM, transitar hacia un desarrollo incluyente y sostenible, y la provisión de Bienes Públicos Globales y Regionales, cuya gestión supera el ámbito nacional, pero que debe de ir acompañada de una coherencia de políticas para el desarrollo a lo interno de los países. Se trata de una agenda transformadora,  de carácter universal que pretende dar un paso más para la erradicación de la pobreza, situando a las personas en el centro, y comprometiéndose con un desarrollo sostenible, sin que nadie quede atrás. A pesar de sus incoherencias, la agenda, es una oportunidad para la generación de políticas de carácter global antes los grandes desafíos a los que la humanidad se enfrenta.

Un aspecto fundamental de la nueva agenda, es su Universalidad. Parte de la base de que todos los países tienen poblaciones vulnerables con gran dificultad de ver satisfechos sus derechos humanos. Por tanto, es una agenda que compromete a cada uno de los países que conforman el planeta, independientemente de su nivel de riqueza. Además, no se trata de una agenda focalizada en la pobreza extrema, sino que tiene en cuenta otros aspectos, como el reto de resolver la gran problemática del cambio climático.

Pero, ¿En qué medida los Gobiernos Nacionales harán suyos los objetivos de la Agenda? Este es el principal reto al que nos enfrentamos.

¿Qué significa esto para España en un momento en el que el retroceso en los derechos humanos es un hecho evidente? España deberá incorporar los ODS en acciones concretas dentro de sus políticas públicas con metas claras y medibles, e indicadores para evaluar su cumplimiento, a través de estrategias territoriales fundamentadas en el dialogo político. Para ello es necesario que la agenda post-2015 sea una política pública de desarrollo sostenible, enfocada a la consecución de los derechos humanos, y contar con una ciudadanía activa y concienciada, que promueva propuestas acordes con los ODS y sea vigilante con su cumplimiento.

Un elemento clave e imprescindible es garantizar la aplicación efectiva de los Derechos Humanos. Los Derechos Humanos han ido perdiendo fuerza durante la construcción de la agenda. Los Derechos Humanos deberían situarse en el epicentro de la Agenda, como un elemento crucial para el desarrollo de todas las personas, sin que nadie sea excluido. El reto en este momento será su implementación real y la inclusión de indicadores de medición de los derechos humanos en las diferentes metas, incluyendo los tratados internacionales de los Derechos Humanos como guía para su aplicación y seguimiento, y haciéndolos vinculantes para todos los Estados.

La Participación es otro aspecto fundamental para la legitimidad y efectividad de la agenda. Para que los ODS tengan un impacto real en la vida de las personas, se debe garantizar su participación en la aplicación y seguimiento de los ODS, como agentes activos de su propio desarrollo.

Unido a los dos aspectos anteriores, un elemento del que adolece la agenda es la ausencia de una clara estrategia de implementación y rendición de cuentas. Se establece que el seguimiento y revisión de los procesos en todos los niveles serán voluntarios y dirigidos por el país, teniendo en cuenta las diferentes realidades, capacidades y niveles de desarrollo nacional, respetando el espacio y las prioridades políticas. Por tanto, no quedan establecidos mecanismos independientes para que la sociedad civil exija su cumplimiento. Se debería garantizar que las prioridades políticas de los países se rijan por las normas de los derechos humanos, y que se lleve a cabo un sistema de monitoreo y evaluación del cumplimiento de los ODS a nivel nacional, involucrando a todas las personas y fomentando la transparencia y  rendición de cuentas.

Otro de los grandes retos de la Agenda es la Coherencia de Políticas para el Desarrollo (CPD). En el caso europeo, y en concreto, español, uno de los grandes retos que supone esta Agenda es impulsar la Coherencia de Políticas para el Desarrollo (CPD) en el conjunto de la acción del gobierno, para abordar la lucha contra la pobreza y la desigualdad de forma sostenible medioambientalmente y, asegurando la inclusión de áreas determinantes como son el comercio internacional, las migraciones, el sector pesquero o la política de inversiones.

Un tema que queda diluido en la agenda, es el tema de las migraciones. Aunque el texto reconoce su carácter multidimensional, no establece objetivos ni metas concretas para abordar la situación. Por tanto, es un reto, incorporar medidas específicas dentro de la agenda para garantizar el pleno ejercicio de las personas migrantes. Es un tema que debe abordarse más allá de las fronteras de los países. En el caso español, leyes como la de seguridad ciudadana, más que promover los derechos humanos los vulneran, con lo cual es un desafío para España implementar políticas migratorias eficaces y que garanticen la defensa de los derechos humanos en el marco de esta nueva agenda.

Otro de los más grandes desafíos es la sostenibilidad ambiental y la distribución equitativa de los recursos naturales. El clima, como bien nos indica el Papa Francisco en su última Carta Encíclica “Laudato Si´ sobre el cuidado de la casa común, es “un Bien Común de todos y para todos”. Y el cambio climático tiene impactos negativos en la vida de las personas, sobre todo de las más vulnerables. La Agenda Post-2015 reconoce los acuerdos que se adopten en COP21 sobre el Cambio Climático. Las decisiones que se tomen en diciembre, en París, serán fundamentales para llevar a cabo acciones concretas a nivel internacional, regional, nacional y local.

Paralelamente a la construcción de la agenda de los fines se ha negociado la Agenda de los medios, la llamada Agenda de Financiación para el Desarrollo que culminó con la Cumbre de Addis Abeba en Julio de 2015. En ella se reunieron países de todo el mundo para alcanzar acuerdos que garantizaran la movilización de recursos financieros y los medios de implementación necesarios para hacer realidad la Agenda de Desarrollo Post-2015.

Las conclusiones de la Declaración final denotan una falta de compromiso para cambiar  el sistema fiscal internacional, unido a un aumento de la privatización de la cooperación internacional. Aunque el texto tiene aspectos positivos como el  compromiso sobre Ayuda Oficial al Desarrollo (el histórico 0’7% del PIB), tampoco tienen un calendario de aplicación concreto. 

El ser humano tiene derecho a vivir y a ser feliz, y los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte, como nos específica el Papa Francisco, afectan directamente a la vida de las personas. Por ello, para que la teoría se convierta en realidad, todos debemos contribuir a este gran proceso transformador.  Descarga 

 

Noelia de Pablo Torres

 Doctora en Ciencias Políticas-especialidad de Relaciones Internacionales

Técnica de Cáritas Española. Cooperación Internacional

Tema: DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA. RETOS Y OPORTUNIDADES DE LA AGENDA POST- 2015

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