Diálogo

Diálogo
 
   Lo repetimos cómo si fuera una palabra mágica. Una receta milagrosa. Diálogo. Olvidamos que se trata de un instrumento para comunicar las necesidades que tenemos las personas. Comunicar las necesidades de cada uno para que el otro las atienda en justa medida. Para ello se necesitan unas condiciones sin las cuáles el diálogo puede ser imposible. Algunas de las condiciones son realmente evidentes, como por ejemplo que ha de haber voluntad. Si una de las partes considera que no hay nada a escuchar o que no reconoce en la otra ninguna necesidad a atender, estamos instalados en el diálogo de sordos. Pero incluso los sordos pueden comunicarse, como todos sabemos.
 
   También parece evidente una segunda condición: reconocer que hay un problema y que este problema lleva al conflicto de necesidades. Negar el problema. Negar el conflicto ya mata toda posibilidad de diálogo. De aquí a proclamar que el otro no existe o que inventa un conflicto inexistente hay muy poca distancia. ¿Para qué dialogar sobre un problema que no existe? ¿Y quién dice que existe? ¿Y por qué he de reconocerlo si me incomoda?
 
   Si hablamos de una relación de amistad entre dos personas o de compromiso de pareja podria parecer que tiene sentido hablar de diálogo porqué se trata de dos, en igualdad de condiciones y de la misma "categoria humana", podríamos decir. Pero hablar de diálogo entre, por ejemplo, Catalunya y España resulta "inapropiado", dicen algunos. Y seguramente lo es porque cuando hablamos de esas dos realidades tendríamos que afinar y precisar de quien o quienes hablamos. Dos realidades, para empezar, y gracias a Dios, muy plurales. Aquí tendríamos que distinguir entre estado, nación, gobierno, ciudadania, representantes políticos, sociedad plural...etc. El diálogo se hace más complejo, evidentemente. Más o menos cómo en una família numerosa, una asociación de vecinos, un barrio, un pueblo...
 
   En todo caso, no seria posible el diálogo si no se reconoce al otro como un igual en dignidad y categoria. Se trataria más bién de imposición desde algo "superior" a a una realidad "inferior", por los motivos que fueren.
 
   Si estas son algunas de las condiciones del diálogo, condiciones que podríamos llamar fundamentales, hay otras no menos importantes como son el lenguaje comunicativo con el que se dialoga, la actitud previa de cada una de las partes, la distinción entre el tema o temas del diálogo y las personas o colectivos que lo entablan. No podemos menospreciar al "otro" porque no piensa como nosotros. Podemos, claro está, pensar que se equivoca o que no tiene suficientes razones segun nuestro sentir, pero no podemos cargarle encima una culpa o cualquier sanbenito que se nos ocurra.
 
   Si estas consideraciones forman parte de lo que podríamos llamar filosofia o antropologia del diálogo aun podemos apelar al sentido cristiano del diálogo. Es decir fundamentar el reconocimiento y el aprecio del otro como hijo de Dios y con el que debo establecer una comunión en la justicia y en la búsqueda de la verdad. Y en la voluntad de satisfacer sus necesidades, sin más condiciones que las derivadas del mutuo aprecio y respeto. En las situaciones irreconciliables, en una determinada coyuntura, siempre queda la mediación. El diálogo siempre ha de estar abierto. Y siempre se ha de entender como quehacer, como construcción. El consenso y el pacto nunca terminan. No se pueden dejar las relaciones humanas como zanjadas y blindadas para el futuro. El diálogo construye, se abre, transforma, humaniza, sufre, perdona, cura, crea puentes, enriquece, libera.
 
   En Justicia y Paz hemos compartido dos sesiones de diálogo entre un grupo de miembros de Cataluña con representantes de otras comunidades. Y lo valoramos mucho, no porqué se haya llegado a conclusiones de consenso político, sino porque hemos expresado justamente nuestras visiones parciales con respeto y con sorpresa. Y la sorpresa de las diferencias nos ha acercado más en la amistad que nos une. Por ello nos comprometemos a continuar el diálogo y a emplazar a otras entidades cristianas de ámbito estatal a intentarlo.

Diálogo

Josep Maria Fisa

Delegado episcopal de Justícia i Pau de Barcelona

 

Tema: Diálogo

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