Hoja de opinión de mayo

Hoja de opinión de mayo

URGENCIAS PARA ANDALUCÍA


Situación general
El informe de la Fundación para el Fomento de los Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA), de Cáritas, del pasado noviembre concluye que, Andalucía con una tasa del 38,3%, es la Comunidad Autónoma española con mayor riesgo de pobreza y exclusión, no solo por su mas bajo nivel de renta, sino también por el aumento de la desigualdad de sus habitantes entre 2008 y 2012.
Tras estudiar distintas variables de la exclusión en los ámbitos del empleo, consumo, político-social, vivienda, educación, salud y relaciones sociales, concluye este estudio que, al tener problemas intensos en muchos de ellos, el 25% de la población, 2,1 millones de andaluces y 697.000 hogares, sufre exclusión social. En concreto, el 47% de la población sufre exclusión del empleo; una persona, de cada tres, problemas de exclusión residencial y reducción de gastos medios por hogar y, una de cada cuatro, exclusión de la salud, para seguir tratamientos médicos y dietas adecuadas.
Por otra parte, señala que, a pesar de una cierta mejoría, no se ha superado la crisis económica; no ha afectado a todos por igual, ni de igual manera, ni con idéntica intensidad.
La creación de empleo es escasa y de carácter precario. Eurostat, el servicio de la UE para armonizar las estadísticas de sus miembros, nos dice que, Andalucía es la región con tasa de paro más elevada y sin muestra de remitir.

 

¿Cómo afrontar la situación?
Frente a la mera consideración económica, procede destacar su dimensión social. Circunstancia que, contra el desinterés político que incluso existe en tiempos de bonanza, nos obliga a fortalecer dicho interés en tiempos de crisis.

 

En Andalucía
La consecución de la autonomía plena no solo significó el acceso a la democracia sino la aspiración a un gobierno propio que, terminase con su subdesarrollo crónico. No ha sido así, según todos los indicadores.
Se precisa otra forma de hacer política que, supere las luchas partidistas por conseguir y mantener el poder.
Ello exige un gran pacto: todos coinciden en enumerar las cuestiones básicas a resolver: el paro y el subdesarrollo y, las actuaciones a realizar: cambio de modelo productivo, la reindustrialización, la atención a la formación e investigación, un sistema de financiación que, salvaguarde el mantenimiento y extensión de los servicios sociales, la claridad, transparencia y controles que eviten la corrupción.
La importancia de este sombrío catálogo de problemas demanda una voluntad y acción común.

 

¿Cómo hacerlo posible?
En definitiva, es la sociedad civil la que, debe exigir a sus representantes políticos esa postura mediante la búsqueda de actuaciones adecuadas.
Asimismo, cada ciudadano ha de jerarquizar sus valores, e igualmente, es obligación de la condición de cristiano, la dimensión comunitaria de la fe, percibiendo la esencia ética de la vida social, como apunta Justicia y Paz, aprovechando que, la crisis obliga a nuevas formas de compromiso.
También la iglesia ha de protagonizar, como muestra de su acción, la sensibilidad social y la lucha contra la pobreza. Una Iglesia de pobres y para los pobres, predica el Papa Francisco. Sin trabajo no hay dignidad. Y optar por nuevas formulas como la Economía de Comunión y, la superación del dinero como ídolo social.
En suma, la dimensión caritativa exige luchar.

 

 

La opinión pública es fundamental en el seno de la sociedad, también en el seno de la Iglesia. Pío XII la definía como el eco natural la resonancia común más o menos espontánea, de los sucesos y de la situación actual. No es infalibre ni siempre absolutamente espontánea. La opinión pública se forma y por ello necesita información veraz y suficiente.