Hoja Excluidos mayo

Hoja Excluidos mayo

ANTE EL DIA NACIONAL DE LA CARIDAD
“IV ENCUENTRO SOBRE EXCLUSION SOCIAL”


Por cuarto año consecutivo, la Delegación Diocesana de Pastoral Social, ha celebrado en la Casa Hermandad de San Esteban, esta cuarta Mesa Redonda bajo el título de “ROSTROS DEL PARO”.

Esta vez han sido participantes y protagonistas cuatro personas, Diego, Juan, Rafael y Miguel, que pertenecen a una Asociación de personas en paro llamada ANDYCA 40, ligada a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Oliva de Dos Hermanas.

Enviamos este resumen de las intervenciones, por si es oportuno darlo a conocer el día del Corpus.

Con otros afectados por los efectos del paro continuado, hombres y mujeres de más de 40 años, se han unido para aunar fuerzas, animarse unos a otros y tratar de buscar salida y así, mínimamente, paliar una situación tan grave como la que les afecta.

Tras escucharles y ponerles nombre y cara a los que para los organismos, administraciones y estadísticas son solamente números, queremos transmitiros y haceros partícipes de todo ello y así ayudaros en vuestras Parroquias, grupos de reflexión cristiana, etc., a encontrar caminos e iniciativas de solidaridad y abrir un diálogo con los que cerca de vosotros están padeciendo la misma situación.

Los ponentes hicieron hincapié en cómo la familia, soporte vital de la persona, es el apoyo principal en estas situaciones y además la que se resiente más gravemente ante las dificultades de no poder salir adelante en lo más urgente y necesario como es el sustento diario.

Contaron las dificultades del día a día, como por ejemplo hacer una única comida, reservar lo mejor de la misma para los hijos, bañarse en la misma agua para ahorrar, disfrutar del cambio horario pues así gastar menos luz, no usar el coche, etc. La ropa que usan es siempre la misma y la rotura del calzado supone un problema para comprarse otro. Alguno se ha emocionado al contar cómo les duele ver que sus hijos no pueden hacer una vida como la de los jóvenes de su edad.

El aburrimiento y la desesperación de no encontrar respuesta o siempre la misma respuesta negativa y hasta la indiferencia.

El desánimo de que la propia administración te vea sólo como un número y de que la sociedad te ignore.
La sobrecarga, desesperación y desaliento que produce el tener que estar recurriendo, permanentemente, a familiares y amigos.

Dos ideas han repetido continuamente: les duele ser considerados números, estadísticas y que en alguna ocasión han escuchado decirles que son vagos, que no quieren trabajar.

Se lamentan, también, de que siendo buenos profesionales, algunos de ellos con bastante formación, la sociedad ya no quiera sus servicios, viviendo la sensación de ser ya jubilados pero sin pensión.

A veces, han rechazado trabajos indignos u otros que, si los aceptaban, les costaba dinero a ellos.

Sorprende que, a pesar de su situación, hablen de esperanza, de confianza puesta en Dios y cuenten cómo en la asociación ayudan a otras personas que están aún peor.

“Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.” (Éxodo 3, 7)

“La falta de trabajo es un problema urgente y que debe empujar a cada cristiano a asumir sus responsabilidades en nombre del Evangelio y de su mensaje de justicia, de solidaridad y de amor…..Sería falaz y engañoso considerar este angustioso fenómeno, que se ha hecho ya endémico en el mundo, como producto de circunstancias pasajeras o como un problema meramente económico o socio-político. En realidad, constituye un problema ético, espiritual, porque es síntoma de la presencia de un desorden moral existente en la sociedad, cuando se infringe la jerarquía de valores”.

(San Juan Pablo II, Viaje apostólico a España 1982, Mensaje a los trabajadores y empresarios.)

 

La idolatría del dinero y de la falsa utilidad lleva al absurdo de desechar laboralmente a personas bien formadas por el simple hecho de la edad. Desde el punto de vista económico y social resulta paradójico, pues es precisamente ahora cuando cuentan con la sabiduría acumulada y la profesionalidad necesaria para realizar su trabajo de forma óptima.

 

Sevilla, 18 de mayo 2015