La paz en Sarajevo

La paz en Sarajevo

La paz es posible

Del día 6 al 9 de junio tuvo lugar en Sarajevo, el Encuentro por la Paz Sarajevo 2014. Se trataba de un encuentro del movimiento por la paz mundial para recordar que precisamente en la ciudad de Sarajevo, hace cien años, tuvo lugar el evento que desencadenó la Primera Guerra Mundial: el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero de la corona del imperio Austrohúngaro. Una guerra insensata de carácter imperialista, donde los imperios de entonces enviaron a morir en las trincheras europeas a diez millones de soldados y causó la muerte de otros diez millones más de civiles. Y en este sentido, era un lugar apropiado para hacer una llamada a la paz mundial.

Con el título de "La paz es posible" tuvo lugar la conferencia inaugural, donde entre otras intervenciones, la irlandesa Mairead Maguire, premio Nobel de la Paz, lanzó la proclama de que "no queremos más guerras y los conflictos se han de resolver de manera pacífica". El encuentro reunió a 2.500 personas de 32 países, la mayoría provenientes de países europeos, pero también de otros lugares del mundo, que se reunieron en 190 talleres para debatir múltiples cuestiones relacionadas con la paz mundial.

Las conclusiones que podemos extraer del encuentro es que la amenaza de la guerra sigue presente en el mundo con la misma intensidad y frecuencia que en el pasado reciente y, en consecuencia, el movimiento por la paz debe intervenir con más energía coordinándose a nivel internacional para detener las guerras y ayudar a implementar la paz. Sobre todo después de la lección que nos da la historia de que muchos conflictos se han resuelto por medios pacíficos y sin guerra.

Si en Sarajevo comenzó la I Guerra Mundial, también en Sarajevo, cien años después, puede ser un punto de partida para que comience la paz mundial. Así, se reivindicó la abolición del militarismo, todavía hoy muy presente en muchos países del mundo; también la reducción del gasto militar y de las fuerzas armadas. Sobre este último punto, estuvo presente el Centre Delàs de Justícia i Pau, que con una delegación de siete personas, organizó un Taller sobre "Gasto militar".

Especialmente significativo fue el recuerdo continuo a las guerras que tuvieron lugar en la  ex -Yugoslavia y, en especial, el asedio a la ciudad de Sarajevo y las diez mil víctimas que la guerra ocasionó en esta ciudad. Precisamente los rastros de la guerra civil, todavía están muy presentes en todo el país; un enfrentamiento terriblemente sanguinario en un país, Bosnia-Herzegovina, que se definía como multicultural y multiétnico, debido a la presencia de bosnios, croatas y serbios que, con religiones distintas, convivían hermanados sin problemas, hasta que los intereses alimentados desde el exterior por un nacionalismo excluyente dividió a la población étnicamente y llevó a la guerra con la invasión del territorio por los ejércitos croata y serbio.

Hoy Bosnia-Herzegovina es un país dividido en dos, fruto de los acuerdos de Dayton, auspiciados por EEUU: la República Sprska de mayoría de población serbia, y la propia Bosnia, donde se percibe una mayor multiculturalidad.  Es gratificante ver en Sarajevo, cómo conviven mezquitas, sinagogas e iglesias católicas y ortodoxas; ver mujeres jóvenes con velo, pero vestidas como cualquier chica europea y mezcladas con grupos de jóvenes donde no se percibe ningún signo identitario externo.

Claro que se necesitará que pasen varias generaciones para que se extinga el horror de la guerra. Es demasiado el dolor vivido por los familiares muertos o mujeres, hermanas e hijas violadas. Todo este horror todavía está muy presente y es muy  impactante constatar cómo se levantan monumentos que perpetúan el recuerdo de una guerra fratricida en Mostar, una ciudad donde la guerra fue especialmente encarnizada, dividida por las dos orillas del río Neretva, a un lado el barrio católico de croatas y al otro el bosnio musulmán. Una ciudad hoy dividida en dos administraciones, con dos escuelas y dos hospitales, uno croata y el otro bosniano. En el barrio católico han levantado una cruz de 35 metros sobre la montaña, que domina y se ve desde cualquier punto de la ciudad. Una cima desde donde el ejército croata bombardeaba el barrio musulmán. Un signo de que la paz aún tiene asignaturas pendientes, en este caso por la autoridad política católica.

A pesar de la existencia de algunos signos que no incitan ni al perdón ni a la reconciliación, la paz es posible, y éste es el clamor lanzado desde el Encuentro por la Paz Sarajevo 2014.

Pere Ortega, miembro del Centre d'Estudis per la Pau J.M. Delàs

Justicia y Paz de Barcelona

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