Los niños de la calle de Melilla

Los niños de la calle de Melilla

Este mes de diciembre, José Palazón, fundador de PRODEIN, participaba en una mesa redonda en el Ilustre Colegio de Abogados en la que ambos íbamos a hablar de los menores no acompañados de Melilla.

Al iniciar su intervención, puntualizaba que el principal núcleo de menores no acompañados que llegan a Melilla no son los de origen marroquí, sino los subsaharianos. Sin embargo, esta información apenas se conoce porque muchos de ellos son víctimas de las llamadas ´devoluciones en caliente´, expulsiones en las que nadie les pregunta ni su edad ni su nacionalidad. Con las mismas que intentan su entrada a la ciudad fronteriza, son retornados bajo esa polémica fórmula legal llamada ‘rechazo en frontera’. Si alguno de ellos entra a territorio español, posiblemente afirmen que son mayores de edad, siendo la obligación del Estado español, si sospecha que no lo son, comprobarlo con la polémica prueba de la edad que permite una horquilla de error de tres años. Los extranjeros de origen subsahariano parecen conocer que en Melilla el sistema de protección del menor, que debería garantizar su acceso a los derechos que reconoce la Convención del Niño, no funciona, no sirve para lograr salir de la marginalidad, la exclusión y la pobreza a la que más bien se verán abocados si confiesan que su edad es inferior a la mayoría de edad. Esta es una de las hasta ocho tipos de violaciones de derechos humanos identifica Amnistía Internacional en las ciudades de Ceuta y Melilla, según una reciente investigación que acaba de hacer pública. Entre estas destaca la falta de condiciones adecuadas en los CETIS, especialmente para personas vulnerables como víctimas de violencia de género, de la trata de seres humanos y las personas LGBTI. Los menores de edad forman parte de esos grupos vulnerables.

Y es que por la frontera de Melilla entran menores que no siempre van acompañados por adultos, que no siempre van acompañados por un familiar directo. Éstos gozan, según el Protocolo Marco de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA), de una especial protección por su situación especialmente vulnerable. Asimismo, el artículo 35.1 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor (LOPJM) señala que a los menores no acompañados que lleguen a nuestra frontera se les debe prestar atención inmediata por parte de los servicios de protección hasta que se determine su edad, debiéndose valorar su repatriación o la permanencia en función del interés superior del menor.

En materia de repatriación de menores, España tiene firmados tres convenios (con Rumanía, Senegal y Marruecos). Los que llegan a Melilla proceden fundamentalmente del país vecino. Sin embargo, numerosos organismos y ONG (entre ellas Human Rights) afirman que “ese Convenio de repatriación no reúne las garantías suficientes en materia de derechos humanos para garantizar que se vaya a velar por el interés superior del menor teniéndose en cuenta factores sociofamiliares, el acceso a la educación, el respeto a los derechos humanos, su cuidado…”

La decisión habitual es la permanencia de los MENAs en la ciudad. La LOPJM 1/1996 dice que la falta de residencia no es obstáculo para disfrutar de todos los derechos que se tienen por la condición de ser menores de edad tal y como recoge la Convención de los derechos del niño. En Melilla estos niños de origen extranjero no acompañados son llevados al centro de La Purísima bajo la tutela de la Consejería de Bienestar Social.

El centro está situado en un antiguo cuartel militar completamente alejado del centro de la ciudad. Carece de comunicaciones excepto las que se habilitan para la realización de algunas actividades. No se trata de un centro de reforma, es decir, que los niños no están encerrados, pero si se piensa en su necesidad individual de socialización e integración, la no disposición de medios de transporte es una clara limitación. Los niños tienen que caminar algo más de una hora atravesando un descampado que sirve de vertedero y cuya seguridad no está garantizada.

El Centro cuenta con capacidad para 180 plazas, sin embargo, siempre supera holgadamente las 300, habiendo llegado a dar cobijo a 360 menores en el año 2016. Esta falta de plazas obligando a los niños a dormir en colchones en el suelo y a compartir camas con otros niños en los módulos que les acogen donde no se les separa por edades. El centro de La Purísima no puede, de esta manera, garantizar las condiciones de salubridad e higiene, ni de seguridad que requiere la protección del interés del menor. No hay abordaje individualizado de cada uno de los casos que atienda a sus necesidades, capacidades e intereses. Las decisiones se toman en función del comportamiento de los niños ante el grado de desbordamiento que refieren los responsables del Centro. Esto condiciona completamente su acceso a actividades socioeducativas y oportunidades de desarrollo personal. Por tanto, aquellos menores con más necesidades de acompañamiento individualizado por su trayectoria personal, aquellos que vienen de las situaciones más duras de las calles de Marruecos, no encontrarán en el centro garantías suficientes para facilitarle una atención como la que se contempla en las leyes de protección del menor. Más bien encontrarán pocas facilidades y un abordaje que les ahuyentará a permanecer en La Purísima. Precisamente, son estos, los que tienen mayores necesidades, los que terminan fugándose del centro para irse a vivir a las calles del centro de la ciudad. Serán unos 60 chavales de diferentes edades, de entre 8 y 17 años, que se van a dormir donde pueden, les dejan o encuentran un grupo que les ‘proteja’ y les é otra identidad: “ser un hombre de la calle”. Las estadísticas oficiales dicen que los MENA apenas realizan un 9% de los posibles hechos delictivos de la ciudad, sin embargo se les criminaliza sistemáticamente por parte de un grupo minoritario de ciudadanos que encuentran respaldo en las instituciones que les deberían sensibilizar sobre una realidad que requiere de, cuando menos, un trato de humanidad.

La realidad de los MENA pone en jaque a nuestro sistema de protección, se trata de una realidad ajena que supera el modelo tal y como está diseñado. Sin embargo, ello no puede afectar a los derechos de los niños, deben realizarse las adaptaciones oportunas para dar cabida a estas realidades de extrema exclusión que desbordan los estándares clásicos de intervención psicoeducativa y trabajo social.

Al sufrir el rechazo social y el abandono institucional los niños buscan refugio en otros grupos y espacios que les puedan arropar y salvaguardar. Espacios no saludables para ellos y compañías adultas no ajenas de otros intereses que los del superior del menor. Abusos sexuales, utilización de los niños para tráfico de drogas, consumo de alcohol,.. y toda clase de peligros ante los que la Consejería de Bienestar no actúa a iniciativa propia. La respuesta por parte de la autoridad pública es, por un lado que son hijos de Marruecos y que debería ser el país vecino quien se encargase de ellos y por otro, que necesitan la solidaridad de otras Comunidades Autónomas para abordar el problema.

Mientras muchos de los niños se lograrán colar en un ferry que llegará a Málaga o Almería, es lo que llaman hacer riski. De esta forma llegan a la península y si vuelven a ser tutelados por las autoridades públicas, los centros no tendrán las lamentables y cuestionables condiciones de La Purísima pero habrá una mayor individualización de la intervención. En todo caso, se olvidará que los MENA de Melilla estaban tutelados por una Administración Pública española y en realidad, dejaron de ser no acompañados para ser abandonados por España. Lo que les pase entre tutela y tutela parece no importar, al fin y al cabo alguien pensará: son niños extranjeros que vienen del infierno y esto lo podrán soportar… El problema es que eso es un trato cruel e inhumano que la ley española e internacional dice que va contra el desarrollo y la integridad del menor, sea de donde sea.

Violeta Assiego

NOTAS

  1. Informe de Amnistía Internacional: “En tierra de nadie, la situación de las personas refugiadas y migrantes en Ceuta y Melilla” – Diciembre 2016 – Enlace: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/ceuta-y-melilla-un-territorio-sin-derechos-para-personas-migrantes-y-refugiadas/
  2. Protocolo Marco de Menores Extranjeros No Acompañados – Diciembre 2016 – Enlace: http://www.boe.es/boe/dias/2014/10/16/pdfs/BOE-A-2014-10515.pdf
  3. Informe de Hárraga: “De niños peligrosos a niños en peligro” – Junio 2016 – Enlace: https://drive.google.com/file/d/0Bz05qN-0lg1TZGJYblZmMzhiQjg/view