Primer domingo de Adviento 2015

Primer domingo de Adviento 2015

Adviento es un tiempo de esperanza

“Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras mano estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra mistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.”(Misericordiae Vultus, 15)

 

“Queridos hermanos: Llevad a la práctica la Palabra, y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. Pues el que escucha la Palabra, y no la pone en práctica, se parece a aquel que se miraba en el espejo; y apenas se miraba, daba media vuelta y se olvidaba de cómo era. Pero el que se concentra en el estudio de la Ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, este encontrará la felicidad en practicarla. (Carta de Santiago. 1, 22-25)

 

“Jesús habla muchas veces de la importancia de la fe, más bien que de la observancia de la ley. Misericordia quiero y no sacrificios. El reclamo a observar la ley no puede obstaculizar la atención a las necesidades que tocan la dignidad de las personas”

 

Ya no vendrá como un niño desvalido y solo, acompañado de José y María, será como dice San Lucas: “Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas y en la tierra angustia de las gentes. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo….verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad” (Lucas, 21)

 

Refugiados sirios llegan a la isla griega de Lesbos (3 de septiembre de 2015, Reuters)

 

El papa FRANCISCO nos invita a “responder con misericordia ante estos dramas” de los emigrantes y refugiados como una realidad que nos interpela “ante el riego evidente de que este fenómeno caiga en el olvido”. Igualmente invita a reflexionar sobre “las obras de misericordia físicas y espirituales, entre las que se encuentra también la de acoger a los extranjeros”.

 

Propuestas de acción

a) Recoger a alguien en nuestras casas a través de Cáritas.

b) Abonar entre varios el importe de un alquiler a una familia o varias.

c) Crear un grupo para aportar al mes una cantidad determinada en función a la disponibilidad para pagar alquileres a inmigrantes necesitados o irregulares.

d) Enviar aportaciones periódicas a alguna institución de confianza o religiosa en orden a poder ayudar a cubrir necesidades básicas de desplazados con motivo de la hambruna o las guerras.

c) Intentar crear un centro de acogida, junto a otras instituciones, Cáritas, Sevilla Acoge, Centros Parroquiales, Instituciones Religiosas, etc. para posibilitar la acogida a personas  que se encuentran desprotegidas.

d) Crear conciencia de solidaridad, a través de nuestras hojas, para buscar soluciones a la tragedia que en estos momentos sufren hermanos nuestros.

e) Cartas a los pastores de la Iglesia para que cuenten con nuestro compromiso de ayuda procurando, entre todos, buscar soluciones dentro de la Iglesia de Cristo por similitud a la situación en la que María y José se vieron en su viaje y en un nacimiento, no encontrando quien los acogiera.

 

Realidades

En Sevilla, la Fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro ha apoyado, desde su creación, a 298 pequeñas empresas, lo que ha supuesto la creación de 455 nuevos puestos de trabajo. A esto se añaden las seis señoras empleadas de hogar que, como solución de emergencia, han encontrado trabajo en hogares, gracias al esfuerzo económico de personas que sufragan sus sueldos y Seguridad Social a través de la Rueda Solidaria.

Este trabajo de solidaridad lo lleva adelante un grupo de unas treinta personas que consagran parte de su tiempo al servicio de los desempleados.

 

                        “En el atardecer de nuestras vidas, seremos juzgados por el amor”.

 

La salvación vino a nosotros a través del “Sí” de una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio. El Salvador nació en un pesebre, entre animales, como lo hacían los hijos de los más pobres… (Evangelii Gaudium 197)