Primera Semana de Adviento 2016

Primera Semana de Adviento 2016

Caminemos a la luz del Señor

 

Llega hasta nosotros un aviso exigente: “Estad preparados porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”.
La llegada del Señor no es algo que temer, sino algo que desear, porque es un amor impaciente el que viene a nuestro encuentro, y ese es precisamente el momento de gracia que vivimos. Porque sólo cuando alguien se sabe querido y acogido, comienza a dar lo mejor de sí mismo y puede empezar humilde y calladamente esa tarea de preparación a la venida del Señor, a la que nos convocan las imágenes de Isaías: “De las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas”.

Lo que se espera de nosotros es que nos decidamos con más vigor a emprender la tarea del amor, que comprende todos los demás mandamientos y resume todos los posibles preparativos.

En el Adviento recordamos la primera y segunda venida del Mesías siendo la ocasión para renovar nuestra fe y por consiguiente nuestra responsabilidad, ante un Dios que llega nacido de mujer, y nos da la oportunidad de preparamos para su segunda venida.

De esta forma a todos los creyentes nos compete la actitud misionera según nuestra vocación para que el resto de la humanidad, con nuestra actitud, sea consciente de la venida del Salvador.
Por todo ello nuestra vida hemos de plantearla como la peregrinación hacia el encuentro definitivo con Cristo.

Hemos de superar la indiferencia y la monotonía adormecedoras, vicios actuales del hombre, puesto que nos encontramos inmersos en un mundo en el que acontecen males contra los que hay que luchar en beneficio de nuestros hermanos. De ahí que despertemos para hacer frente a nuestra mediocridad, convencidos de que las palabras del Maestro nos sirven y, por nuestra mediación, han de servir al resto de la humanidad inconsciente de la necesidad que tiene de Cristo: "estad en vela porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor".

La espera de una tierra nueva debe aumentar nuestra preocupación por perfeccionar ésta en la que vive toda la humanidad, intentando con nuestra aportación misionera anticipar que Cristo tiene prometido, la implantación de su Reino, Reino de justicia, de amor y de paz.
Para ello, todos los que nos llamamos cristianos y entendemos que formamos comunidad: “la Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las existenciales: las del pecado, del dolor, de la injusticia, de la ignorancia, de la prescindencia religiosa, del pensamiento, en definitiva las de toda miseria" (Pensamiento del Papa Francisco.- Cardenal Jaime Ortega. Arz. de la Habana).

 

Unos principios cristianos de actuación

 

- El valor inmenso de la persona humana, por lo tanto ningún hombre puede ser un instrumento para nadie.

- Dios nos quiere felices a todos. La marginación impide a las personas vivir con dignidad y Dios no lo quiere. Como consecuencia tenemos que ayudar a las personas a salir de la marginación.

- La libertad es una condición humana querida por Dios. Nuestra acción con las personas marginadas debe ir encaminada a ayudarlas a reencontrar la libertad interior, a tener posibilidades de elegir y poder llevar su vida por sí mismas. Es necesario, por tanto, en nuestras actuaciones, que no creemos dependencias.

- Hacer una opción a favor de los más pobres y más desvalidos, dentro de las posibilidades de cada uno, aunque eso signifique trabajar sin ver casi nunca los frutos.

- Hay que acercarse a los pobres fraternalmente. Dios está en el corazón de los pobres de una manera sorprendente, hay que estar atentos. Debemos ser conscientes, también, de que todo lo que tenemos es don de Dios y, por tanto, patrimonio de todos y, especialmente, de los más marginados. (Hacer frente a la pobreza)

 

Ningún refugiado más a la deriva

Una embarcación (dingui), sobrecargada con refugiados apoyados en las gomas hinchables es rescatada en medio del Mediterráneo por el 'Astral', el velero de Proactiva.
El Astral, el velero de lujo desde donde la ONG Proactiva Open Arms realiza labores de rescate de inmigrantes en el Mediterráneo. Solo en los meses de julio y agosto, este velero ha ayudado a salvar a 7.000 personas. “Un barco de ricos convertido en un barco para pobres".
Proactiva Open Arms es una organización no gubernamental de Badalona (Barcelona, España) cuya principal misión es rescatar del mar a los refugiados que llegan a Europa huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza. Nace de una empresa de socorrismo y salvamento
marítimo con dilatada experiencia en las costas españolas.
“Piénselo por un momento, podríamos ser cualquiera de ellos, pero nacimos en el mundo bueno”

 

Comisión Justicia y Paz de Sevilla