Proyecto XERCO, Santi Catalán

Proyecto XERCO, Santi Catalán

El capítulo 6º “Educación y espiritualidad ecológica” de la “Laudato Si’” dice:

“Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos”. (nº 202).

“La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. (…)”. Hoy tiende “a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios (nº 210).

“El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza”. (nº 12).

El “Proyecto XERCO” nació en marzo de 2014 y surgió con la intención de cumplir varias finalidades:

  1. Favorecer la relación padres/madres-hijos aportando espacios de tiempo relativamente largos en los cuales se pueda ampliar la comunicación familiar más allá de lo académico y la dinámica ordinaria del hogar.
  2. Acrecentar la relación con el medio natural, fomentando en cada marcha la observación y contemplación de los elementos de la naturaleza en todas sus formas de vida, sus relaciones entre sí y con el medio físico.
  3. Impulsar prácticas y actitudes coherentes con esta observación del medio natural de tal manera que lleven a un mayor compromiso con él: reflexión sobre aquello que observamos, respeto a toda forma de vida, defensa de la naturaleza, colaboración con entidades comprometidas en la rehabilitación y cuidado del Medio Ambiente,…
  4. Desarrollar valores sociales tales como el respeto mutuo entre los miembros del grupo, compañerismo, solidaridad, labor cooperativa, amistad, tolerancia, generosidad, equilibrio en el binomio libertad-responsabilidad, corresponsabilidad, comunicación abierta,…

Claves para su desarrollo

Abierto a todos, especialmente a quienes menos medios tengan.

Puede apuntarse quien quiera pero priorizamos en la inscripción a las familias con hijos.

No hacemos distinción alguna entre personas: ni de edad, procedencia, raza, cultura, creencia o increencia, sexo o tendencia sexual,…

Procuramos la no-masificación; que no se sobrepase el número de 30 personas por marcha, por razones de operatividad.

Sostenible y accesible a todas las economías.

El único gasto “oficial” es el “seguro de responsabilidad civil”. Se abona una cuota anual de 10 € por adulto de manera que pueda cubrirse entre todos dicho seguro.

Evitamos gravar el mantenimiento de la actividad con gastos añadidos; de esa manera favorecemos que puedan participar aquellas familias o personas de economías humildes.

El transporte lo resolvemos compartiendo los vehículos rentabilizando al máximo su espacio y dejando los que no son necesarios en el “punto de encuentro”.

La alimentación corre a cargo de cada cual y siempre invitamos a que cada familia aporte también “algo para compartir”.

Corresponsabilidad.

Intentamos que las tareas necesarias para el desarrollo del proyecto estén repartidas entre sus miembros:

  1. Responsable de Economía (recoger las cuotas anuales y entregarlas a la entidad (JyP Tenerife).
  2. Responsables de logística (buscar posibles nuevas rutas accesibles a todos los miembros del grupo: niños y adultos), ofrecer al grupo las distintas opciones.
  3. Responsables de juegos (buscar juegos de distintos tipos para niños y adultos donde todos podamos jugar en momentos de descanso: después del almuerzo sobre todo).

 

¡Nos vamos de marcha!

 

Solemos hacer una marcha por mes y elegimos el sábado como día ideal para que nos quede libre el domingo para descansar, acudir al culto (la mayoría somos cristianos aunque seamos de distintas iglesias),…

Así que… una semana antes, a través del whatsapp, recordamos los acuerdos tomados al final de la última marcha y nos citamos a las 9 de la mañana en el “punto de encuentro” (es donde acudimos todos antes de ir al punto en que iniciaremos la marcha).

Llegado el día, una vez que ya estamos todos los que van a poder participar nos repartimos en los coches de manera que los ocupemos al máximo dejando aparcados los que no sean necesarios.

Llegados ya al punto de partida de la marcha:

  1. Nos presentamos unos a otros (si acaso hay nuevas incorporaciones).
  2. Exponemos nuestras expectativas para esta marcha (cada cual las suyas).
  3. Proponemos alguna dinámica que fomente: la comunicación entre los miembros del grupo, el conocimiento de los elementos naturales que hallaremos durante el camino.
  4. Recordamos alguna norma o recomendación que consideremos positiva: caminar por el sendero o pista sin invadir el espacio silvestre, procurar ir en grupo para favorecer la comunicación y la ayuda mutua cuando ésta sea necesaria,…

Iniciamos la marcha y se ponen en funcionamiento las dinámicas que se propusieron.

Durante el trayecto suele haber muchos momentos de “descanso”: para hacernos fotos, para contemplar algo que nos llamó la atención, para compartir unos frutos secos u otras cosas,…hasta que se hace la hora del almuerzo en que nos detenemos todos para sacar la comida que cada cual lleva preparada, la compartimos y como siempre que se comparte… siempre sobra.

Y concluimos la caminata, instante a partir del cual:

  1. Llevamos a cabo los juegos que tengamos preparados.
  2. Hablamos de los elementos positivos y negativos de la marcha, nos planteamos propuestas de mejora para la siguiente marcha.
  3. Hacemos un esbozo de la próxima marcha: lugar, fecha, horario aproximado, medios materiales necesarios,…

Con frecuencia, tras volver a coger los coches iniciando el camino de regreso, solemos parar en alguna cafetería a tomarnos algo, sentarnos alrededor de una mesa, conversar tranquilamente,…

Y llegados al punto de encuentro, cada cual recoge su vehículo y… ¡hasta la próxima!.

Xerco, algo más que senderismo

Existía un planteamiento teórico inicial pero la realidad actual –sin contradecir ese punto de partida- es fruto de la interacción de los miembros que hoy lo forman la cual ha llenado de riqueza, ha abierto nuevas posibilidades y permite imaginar inéditos viables.

Una ocasión para la contemplación.

Como bien se dijo en las jornadas de Justicia y Paz en Madrid los días 31 de marzo al 2 de abril, “necesitamos recuperar la capacidad de asombro, de contemplación de la naturaleza”. Xerco ofrece constantemente esa posibilidad y, de hecho, esto es uno de sus elementos educativos clave.

En todas las marchas hay alguna actividad que fomenta esta actitud. A veces nos servimos de dinámicas tales como: “Fotografiar con el móvil 3 animales terrestres o 3 aves distintas, 3 insectos, 3 árboles o arbustos diferentes, 3 flores de distintos tamaños y colores, 3 rocas de colores, texturas y dureza diferentes,… y subirlas al grupo de whatsapp”; este tipo de actividades tiene gran éxito entre los niños/as pero en su afán por conseguir su propósito implican a los adultos quienes, para nuestro asombro, descubrimos cuán ignorantes somos de la enorme diversidad natural que nos envuelve (no es sólo que no sepamos siquiera cómo se llaman esas plantas, insectos, animales,… es que no sabemos cómo huelen, cómo son al tacto, cuánta belleza hay en cada flor,… ¡y cuánta armonía se vive las 24 horas al día en la naturaleza!.

Nada se pierde, en toda aparente derrota hay una oportunidad.

A esa conclusión llega el grupo cuando contempla un bosque de laurisilva donde las raíces de los árboles, arbustos y hierbas se clavan en el frágil suelo cubierto siempre por un tupido manto de hojarasca mientras sus ramas se entrecruzan tejiendo una red siempre efectiva ante los vendavales,… puede contemplarse cómo en esos movimientos provocados por el viento han caído ramas al suelo que, lejos de significar un daño para los brezos, laureles, codesos, retamas,… son una oportunidad para musgos, líquenes, hongos,… pero también para los insectos que pululan sobre estos elementos rotos con la consiguiente llamada de atención para los pajarillos, lagartos,… ¡todo está conectado!, ¡todo se recicla!, ¡todo redunda en más vida y para la vida!.

Y si caminamos sobre espacios cercanos al mar, por árido que pueda ser en ciertos lugares, podemos observar la capacidad de adaptación de las plantas, insectos,… al salitre del mar, a la escasez de humedad, al fuerte calor y la falta de suelo fértil.

Todo invita a la reflexión, al aprendizaje que nos aporta relacionar esos ejemplos de la naturaleza con nosotros mismos y nuestras experiencias.

Xerco, un proyecto sencillísimo

Desde estas líneas invitamos a las comunidades cristianas, a las parroquias, entidades educativas,… a poner en marcha en sus ámbitos concretos proyectos similares a éste:

  1. No requiere apenas inversión ni monetaria ni en infraestructura.
  2. Se adapta al medio y a las personas participantes.
  3. Promueve las relaciones humanas (familiares e interfamiliares), la convivencia en la diversidad.
  4. Abre al ser humano a la contemplación de la naturaleza produciendo en las personas no sólo la admiración sino también la actitud del respeto, cuidado y compromiso con el medio natural.
  5. Provoca deseos de conocer más a fondo todas las formas de vida presentes en la naturaleza y las relaciones que se producen entre ellas y el medio físico.

No es pues sólo una actividad para hacer ejercicio físico (que también), pasarlo bien sin necesidad de maquinitas ni apenas dinero,… es sobre todo creación de conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos.

Santi Catalán

justiciaypaz.tenerife@gmail.com

 

PARA AMPLIAR: