Quinta semana de Cuaresma

Quinta semana de Cuaresma

MISERICORDIA Y CONVERSIÓN

 

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado?» Ella le contestó: «Ninguno, Señor» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.» (Jn 8)

En este quinto domingo de Cuaresma, el evangelio nos presenta el episodio de la mujer adúltera (cf. Jn 8,1-11), que Jesús salva de la condena a muerte. Conmueve la actitud de Jesús: no oímos palabras de desprecio, no escuchamos palabras de condena, sino solamente palabras de amor, de misericordia, que invitan a la conversión: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más» (v. 11). ¿Habéis pensado en la paciencia de Dios, la paciencia que tiene con cada uno de nosotros? Ésa es su misericordia. Siempre tiene paciencia, paciencia con nosotros, nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a Él con el corazón contrito. «Grande es la misericordia del Señor», dice el Salmo. (Papa Francisco)

 

VOLVER A DIOS EL CORAZÓN

 

Señor, ¿dónde te hallé para conocerte (porque ciertamente no estabas en mi memoria antes que te conociese), dónde te hallé, pues, para conocerte, sino en ti mismo, lo cual estaba muy por encima de mis fuerzas?

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia de mí! Yo no te oculto mis llagas. Tú eres médico, y yo estoy enfermo; tú eres misericordioso, y yo estoy necesitado. (San Agustín)
 

UN ESTILO DE VIDA ALTERNATIVO:

Somos una comunidad de mujeres consagradas que seguimos a Jesús de Nazaret, intentando vivir con radicalidad el Evangelio entre los pobres y excluidos, especialmente con mujeres procedentes de contextos de prostitución y víctimas de trata con fines de explotación sexual.
 
•    Proyecto “Nuevas Rutas”: acercamiento con unidad móvil  y atención integral a mujeres en situación de prostitución y/o victimas de trata en las calles de Sevilla.
•    Proyecto Mujer: acercamiento y atención socio-sanitaria a mujeres en situación de prostitución y/o víctimas de trata en pisos de contactos de la ciudad de Sevilla.
•    Proyecto de atención y asesoramiento integral 24h: atención a mujeres en situación de exclusión, prostitución y/o víctimas de trata.
•    Proyecto casa-hogar: atención integral a mujeres en situación de exclusión y víctimas de explotación sexual.
Tel: 95 492 39 51/ Tel 24h: 605 094 074   
E-mail: villateresitasevilla@yahoo.es
 

SENSIBILIZACIÓN        

 

Nuestra sociedad genera exclusión, margina y posterga a muchas personas a ámbitos separados, culpabilizando en muchos casos a los pobres de su propia desgracia. Especialmente excluyente es la situación que sufren las mujeres que ejercen la prostitución.

Desde Villa Teresita, intentamos ser puentes entre las personas que viven situaciones de exclusión y los diversos recursos públicos y privados. Ello supone una continua sensibilización de los diferentes agentes sociales (educadores, profesionales de la salud, policías, trabajadores sociales…)

Por otra parte, la presencia en las calles de clientes muy jóvenes, incluso menores de edad, nos llevó a plantearnos la posibilidad de trabajar la sensibilización con este grupo de población. Para ello tomamos contacto con centros de Educación Secundaria realizando talleres con los jóvenes sobre igualdad de género y explotación sexual.

 

“Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo”. (Misericordiae vultus)

 

Delegación Diocesana de Pastoral Social

Comisión Justicia y Paz de Sevilla