Refugiados climáticos

Refugiados climáticos

Se utiliza el concepto refugiado medioambiental, migrante climático, u otros nombres similares, para las personas que se ven obligadas a dejar el lugar donde viven por cambios en su hábitat ocasionados por sequías, desertificación, lluvias torrenciales continuadas, subida del nivel del mar, etc.

 

Es difícil saber cuántos millones de personas se encuentran en esta situación. A veces, muchas de ellas se trasladan a otros lugares dentro del propio país y en otros casos se consideran  migrantes por motivos económicos o incluso refugiadas políticas. Según ACNUR, este número estaría alrededor de los 25 millones. En lo que sí coinciden los expertos que estudian este fenómeno es que si no se atenúa el cambio climático, en las próximas décadas, el número de estas personas superará ampliamente los 100 millones. De hecho, será la primera causa de migración.

 

Los efectos del cambio climático son conocidos, lo único que no está claro es la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos y las zonas geográficas exactas en las que se sentirán con mayor intensidad. También la salud de las personas se verá afectada como consecuencia del cambio climático. Así, por ejemplo, la malaria o el dengue, enfermedades tropicales, sufrirán un desplazamiento hacia el norte y afectarán a un mayor número de personas. La diarrea y otras enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada también aumentarán.

El informe del IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) del año 2013 prevé escenarios a corto y medio plazo nada alentadores para las personas que viven en zonas de riesgo. La realidad es que las posibilidades de los países para luchar contra los efectos negativos del cambio climático no son las mismas. Paradójicamente, los países menos desarrollados, que son los que menos contribuyen a aumentar el efecto invernadero, causante del cambio climático, serán los que sufrirán las peores consecuencias y los que contarán con menos medios para luchar contra sus efectos. Por eso, lo único que les quedará será trasladarse a otros lugares más seguros.

 

¿Dónde se espera que los efectos del cambio climático repercutan más negativamente?

Es difícil establecer una escala de mayor a menor intensidad pero sí podemos señalar, sin que el orden aquí expuesto refleje esta intensidad, una serie de zonas geográficas que se verán fuertemente afectadas:

 

Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID):

Según un informe de la FAO de abril de 2016 para los PEID del Caribe,  entre 1990 y 2014, los 182 desastres naturales mayores ocurrieron  en el Caribe, afectando a más de 11,5 millones de personas, ocasionando 241.000 muertes y 16.600 millones de dólares en pérdidas. Hubo graves efectos sobre la pesca, la agricultura, los bosques y la seguridad alimentaria.

“El cambio climático, que aumenta la intensidad y frecuencia de los desastres naturales, afecta de manera desproporcionada a los pequeños estados insulares en desarrollo, perjudicando sus recursos naturales y medios de vida, como la pesca, el turismo y la agricultura”, explicó Lystra Fletcher-Paul, Representante de la FAO en Trinidad y Tobago y Surinam.  Otros países de esta zona son: Antigua y Barbuda, Belice, Barbados, Dominica, Guyana, Granada, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas.

 

Igual peligro corren varios pequeños países en el Pacífico (Samoa Americana, Micronesia, Fiyi, Salomón, Tuvalu, Tuanatou…) y de África, Índico y mar de China (Cabo Verde, Mauricio, Maldivas, Seychelles…)

 

En América Latina, los huracanes y tormentas tropicales, año tras año están aumentando en frecuencia y en intensidad; el aumento del nivel del mar afectará a las zonas costeras lo que ocasionará graves problemas a los habitantes de las grandes ciudades que en su mayoría son costeras.

 

En Asia, la zona con mayor riesgo es la del delta del Mekong, de Vietnan, donde la destrucción de hábitat por la subida del nivel del mar y la salinización de las aguas costeras provocará serios problemas para sus habitantes. El agua del mar inundará gran parte del territorio de los países del golfo de Bengala. Países muy poblados, como Bangladesh, experimentarán el desplazamiento de su población a otros lugares más seguros. Si pensamos que estas zonas no son políticamente estables y que además forman parte de los países en desarrollo, es decir, sin muchos medios, los conflictos entre ellos están casi asegurados.

 

Pero el continente que se verá más afectado por el cambio climático, y de hecho ya está sufriendo sus efectos es África. El Sáhara y las regiones de África meridional sufrirán sequía extrema repercutiendo en la agricultura y la ganadería que no se podrán desarrollar de forma suficiente como para proporcionar un modo de vida digno a sus habitantes. La subida del nivel del mar provocará problemas a las poblaciones costeras.

 

El cambio climático afectará a todas las regiones de la Tierra, también a Europa y a Norteamérica, pero sus efectos negativos no se notarán tanto en sus poblaciones, dado que su mayor nivel de desarrollo les permitirá poder luchar de forma más eficaz contra el mismo.

 

Una vez vistos de forma somera los países que se verán más afectados y que, por tanto, cabe esperar que en los mismos la población se desplace a otros lugares, puede surgir la pregunta sobre la denominación de estas personas: ¿refugiadas o migrantes?

Lester Brown, fundador del Worldwatch Institute, fue el primero en usar el término Refugiado Ambiental en 1976. Desde entonces el debate está servido entre quienes consideran que las personas desplazadas por el cambio climático deben ser consideradas como migrantes y quienes consideran que deben ser tenidas en cuenta como refugiadas. Para la Santa Sede no hay ninguna duda: deben tener la consideración de refugiadas y así lo pidió en la Cumbre de París.

 

Decíamos antes que los causantes del efecto invernadero que provoca el cambio climático son, sobre todo, los países desarrollados. Su alto consumo de combustibles fósiles es la primera causa. Además, de forma indirecta y por medio de sus empresas transnacionales y sus políticas comerciales, son también los causantes de gran parte de la contaminación y degradación medioambiental en países en desarrollo. Asimismo, son estos países desarrollados los que se  niegan a conceder la consideración de refugiadas a las personas obligadas a desplazarse. Una vez más vemos cómo nuestra forma de vida no es solidaria con las víctimas de la inequidad planetaria.

 

Somos interdependientes y “la interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común. […] Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética, a promover una gestión más adecuada de los recursos forestales y marinos, a asegurar a todos el acceso al agua potable” (LS 164).

Sevilla, 9 de enero de 2017

Isabel Cuenca Anaya
Secretaria general

 

Tema: Refugiados climáticos

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