Segunda Semana de Adviento 2016

Segunda Semana de Adviento 2016

Dad el fruto que pide la conversión

 

La verdadera conversión se manifiesta en los frutos. No se trata de conformarse con no hacer el mal, sino de practicar el bien y la justicia, dar frutos de conversión. La justicia de Dios es lo que más podemos anhelar y desear, porque es lo que nos libera, nos salva y nos da confianza, dignidad y alegría para vivir.

 

Concentración de la riqueza global

 

Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. (Oxfam Intermon 2016)

“La escandalosa concentración de la riqueza global es posible por la connivencia de responsables del ámbito público con los poderes fuertes. La corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que perdonado, este mal debe ser curado”. (Papa Francisco)

 

La corrupción impide mirar el futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en escándalos públicos.

La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder. Es una obra de las tinieblas, sostenida por la sospecha y la intriga. Corruptio optimi pessima, decía con razón san Gregorio Magno, para indicar que ninguno puede sentirse inmune de esta tentación. Para erradicarla de la vida personal y social son necesarias prudencia, vigilancia, lealtad, transparencia, unidas al coraje de la denuncia. Si no se la combate abiertamente, tarde o temprano busca cómplices y destruye la existencia. (Misericordiae vultus, nº 19)

 

Esperar es creer que Dios ama al mundo

 

La esperanza cristiana nos estimula a colaborar con el proyecto de Dios. Nos invita a recuperar el valor del realismo. No nos dejemos llevar por el peor enemigo de la esperanza que es el sentimiento de impotencia, que lleva a la pasividad, a la resignación a la acomodación. (Hacer frente a la pobreza. Pág. 34)

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos. Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos»

 

El Reino de Dios

 

Cuando alguien es capaz de mirar a otro sin tener en cuenta sus apariencias; cuando los pobres y desamparados encuentran acogida y defensa; cuando alguien se comporta con justicia y lealtad, entonces el Reino de Dios se está acercando. Y saberlo nos hace desear ese cambio de vida del que hablaba Juan y venir a Él para recibir ese bautismo de Espíritu que vuelve ardiente nuestra vida.

 

Cuestiones que nos interrogan...

 

La corrupción se agrava y se generaliza en España. Cuando la ONG Transparencia Internacional empezó a medir la percepción de la corrupción en 2004, se situaba en el puesto 22.
Ahora España ha caído hasta el puesto 36 de la lista. (Índice de Percepción de la Corrupción 2015. ONG Transparencia Internacional.)
“Según un estudio del “Círculo de Economía”, de mayo de 2016, los escándalos políticos deterioran significativamente la confianza que los ciudadanos tienen en sus Instituciones políticas, entre otras cosas porque “son los ciudadanos los que acaban pagando con sus impuestos el importe sustraído por los corruptos con sus negocios” (La Vanguardia)

 

... y nos comprometen a actuar

 

“En el origen y consolidación del desarrollo de prácticas corruptas también existe un sustrato cultural previo que, en ocasiones, tiene que ver con una ética económica premoderna y una desconfianza en la ética de las Instituciones y de la sociedad… para que estemos motivados a
actuar moralmente en la vida política es esencial que creamos que los demás lo están haciendo…
En las sociedades donde la gente desconfía de la honestidad y cree en la extendida corrupción gubernamental, el incumplimiento de las normas tiende a expandirse”. (Informe de los Profesores Fernando Jiménez y Manuel Villoria de las Universidades de Murcia y Rey Juan Carlos I. respectivamente.2012)

“Hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad»… No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre… grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar”. (EG. 53)

 

Para caminar con la luz del Señor, hay que hacer vida la paz y la justicia en una sociedad en la que impera la violencia, la mayoría de las veces convertida en auténtica guerra, y la injusticia sufrida por aquellos de los que la sociedad se aprovecha y de aquellos otros a los que considera desechos.

Comisión Justicia y Paz de Sevilla