Segundo domingo de Adviento 2015

Segundo domingo de Adviento 2015

“Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”


Dios escoge a los humildes, como a Juan, que se fue al desierto para dedicar su vida a la oración y a la penitencia con el fin de prepararse para hacer patente la venida del Mesías. Su predicación está basada en su vivencia.
La conversión implica renuncia a uno mismo, a nuestra mirada interesada, a la ambición. Juan, pide que preparemos el camino para que Jesús entre en nuestras vidas.


Una misión


En la segunda lectura de este domingo, San Pablo nos dice: “quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús” y nos pide “que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento, llenos de los frutos de justicia que vienen por Jesucristo…” Esto es un trabajo para toda la vida: llegar al conocimiento de Cristo y a través de nosotros dejarle amar. Como decía San Pablo: “y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2,20).

 
Pistas de actuación

El mundo, la sociedad actual, nos enseña a menospreciar y abandonar a los demás. Pero no pensamos que el mundo seguirá igual si no somos solidarios, si no luchamos por la justicia, si entendemos lo que el mundo: sálvese el que pueda. Ningún problema será resuelto si no hay vínculos, lazos de hermandad y comunidad.

  • ¿Nos hemos comprometido con la misión que Dios nos encomendó a cada uno de nosotros por medio de su Palabra?
  • ¿Hemos anunciado a Cristo con nuestras palabras, acciones y vida?
  • ¿Qué compromiso de justicia y misericordia voy a asumir este Adviento?

La limosna y algo más

Recientemente se ha concedido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales a Esther Duflo. Su obra más conocida es “Repensar la pobreza”. El libro viene a ser una crítica de los métodos tradicionales de ayuda a los necesitados y sobre todo a los colectivos. No parece que rindan todo lo que podrían rendir.
Su iniciativa viene a ser que en las ayudas a los necesitados, para que éstas sean efectivas, se debe contar con su “potencial humano” en cada caso.
Benedicto XVI nos dice: “Los programas de desarrollo, para poder adaptarse a las situaciones concretas deben ser flexibles y las personas que se beneficien de ellos, deben implicarse directamente en su planificación y convertirse en protagonistas de su realización”. “También es necesario aplicar los criterios de progresión y acompañamiento” (La Caridad en la Verdad, nº 47)
San Gregorio Magno en el siglo VII enseñaba: “Quizá no tenga pan con que socorrer al necesitado; pero quien tiene lengua dispone de un bien mayor que puede distribuir…Por tanto, hermanos, no neguéis al próximo la limosna de vuestra palabra”.

Dios nos habla

“…….vístete para siempre el esplendor de la gloria que viene de Dios”
“…….con la misericordia y la justicia que vienen de Él” (Baruc 5, 1-9)
    Lo maravilloso de la fe en Dios es que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de contactar personalmente con Dios.
    Y Dios insiste permanentemente en contactar con cada uno de nosotros a través de la naturaleza, de las personas con las que tratamos, de los hechos de nuestra vida….etc. Durante todo el día estamos recibiendo los ecos de Dios.
Como dice el Salmo: “Bendeciré al Señor que me aconseja. ¡Hasta de noche me instruye mi conciencia!” Estas pistas pueden hacer que nuestro camino de Adviento: “allanad los senderos, elévense los valles, desciendan los montes y colinas, que lo torcido se enderece…nos ayuden a superar la obligada y necesaria limosna y ofrecer a los excluidos, además, otros horizontes más adecuados a su naturaleza humana, pues “somos imagen y semejanza de Dios” (Génesis 1, 26)

Compromiso

El Evangelio nos describe el momento histórico con sus gobernantes, como si fueran ellos, los que tienen el poder, para dirigir el curso de la historia. Sin embargo, es a Juan a quien se dirige la palabra de Dios. Es Juan el que descubre a Cristo ante el pueblo; es Juan el que predica y predicará contra la opresión y la injusticia. Se referirá a los poderosos, a los recaudadores de impuestos, a los violentos (soldados): los caminos tortuosos de corrupción y engaño deben ser enderezados.
Este es el profeta, aquel que impulsa un cambio; aquel que denuncia las deformaciones del sistema, aquel que denuncia al tirano y se atreve a decirle “¡No te es lícito!” No obstante ello, anuncia a todos “la salvación por el perdón de los pecados”.
“La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria”. (Evangelii Gaudium, 200).