Tercera Semana Adviento 2016

Tercera Semana Adviento 2016

EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA

 

La alegría de toda la creación ante la venida del Mesías la describe el profeta Isaías cuando habla del regocijo del desierto, del páramo y la estepa, lugares en los que prácticamente no hay vida y sin embargo, a través de ellos se verá la gloria del Señor.
A los cobardes los llama a la valentía y a la fortaleza. Y tanto fruto dará su venida que volverá la vista a los ciegos, el oído a los sordos, los cojos saltarán y a los mudos se les despegará la lengua, alejándose por ello la pena y la aflicción.
El apóstol Santiago nos llama a la paciencia y a la firmeza esperando la venida del Señor. Al igual que el labrador, que tras haber hecho el esfuerzo del trabajo en la siembra, sin queja, ha de aguardar la cosecha después de haber recibido el don de la lluvia.
San juan en su cautiverio espera, y así lo ha hecho público, la venida del Mesías. No obstante en la angustia por la situación que padece le asalta la duda sobre si es o no su primo Jesús, alguien tan cercano porque como se dice “nadie es profeta en su tierra”. Quiere asegurarse previendo lo que le puede ocurrir en su situación y por ello envía a dos discípulos suyos a preguntarle: “¿eres tú o ha de venir otro?” para que Jesús lo saque de dudas. La contestación no se hace esperar para serenarlo:
“Id y anunciad a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. “Y dichoso el que no se sienta defraudado por mí”.

 

 

 

LA IGLESIA

La Iglesia es Cristo mismo que sigue predicando y enseñando, acogiendo a todos, perdonando los pecados, salvando y santificando.
Siguiendo a san Cipriano de Cartago, “es la madre que nos ha engendrado y que nos permite tener a Dios por Padre. Al sentirla como madre, la sentimos también como nuestra propia familia, como el hogar cálido que nos acoge y acompaña, la mesa familiar en la que restauramos las fuerzas desgastadas y el manantial de agua purísima que nos purifica y nos renueva”.

 

COMUNIDAD DE SANT´ EGIDIO

La Comunidad de Sant´Egidio nació en Roma en el año 1968, a la luz del Concilio Vaticano II. Hoy día es un movimiento de laicos del que forman parte más de 50.000 personas, comprometido en la evangelización y caridad en Roma, en Italia y en más de 70 países de diferentes continentes. Es una asociación pública de laicos de la Iglesia. Todas las comunidades comparten la misma espiritualidad y los mismos fundamentos que caracterizan el camino de Sant´Egidio: la oración, la comunicación del Evangelio, la solidaridad con los pobres, el ecumenismo y el diálogo.

El Arzobispo de Madrid inauguró la IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS MARAVILLAS confiada a la Comunidad de Sant’Egidio.

“Será una casa abierta a todos: a los que buscan un espacio para escuchar la Palabra de Dios, a los que buscan alguien que les acoja y escuche, a los que buscan sentido para su vida o simplemente un momento de paz. Será una casa sensible al sufrimiento de los hombres y las mujeres en el mundo, desde la que cotidianamente se eleva una oración a Dios por los pobres, por los enfermos, por la paz. Será esa iglesia ‘abierta y tierna’ que el Papa Francisco continuamente nos indica”.

 

Miremos al hombre, no paséis de largo, miremos a los hombres a la cara y descubramos lo que
necesita hoy el ser humano, seamos conscientes del momento histórico que estamos viviendo.

 

En una emotiva ceremonia en un auditorio del Vaticano, el pontífice agachó la cabeza y permitió que numerosos desamparados colocaran sus manos sobre sus hombros. Unas 4.000 personas de 22 países que alguna vez estuvieron o están ahora sin hogar participaron en el evento, uno de los últimos que el pontífice ha organizado con motivo del Año Santo de la Misericordia.
"Les pido perdón", dijo el Papa, en nombre de los cristianos que "ante una persona pobre, o ante el fenómeno de la pobreza, se dieron la vuelta".
“Este es el modelo que Juan nos ofrece hoy, para nosotros y para la Iglesia. Una Iglesia que esté siempre al servicio de la Palabra. Una Iglesia que nunca tome nada para sí misma. Hoy en la oración hemos pedido la gracia de la alegría, le hemos pedido al Señor animar esta Iglesia en el servicio a la Palabra, de ser la voz de esta Palabra, predicar esta Palabra”.

Comisión Justicia y Paz de Sevilla