África gasta cuatro veces más en
deuda externa que en atención sanitaria, señala Isabel del Castillo, miembro de
Así: “En Angola, por ejemplo, el porcentaje del presupuesto asignado a
salud en 2004 fue de un 5, 7%, mientras que para el pago de la deuda externa
fue de 27,8%”.
(unav.es)
Argentina: “Las deudas hay que pagarlas, las estafas
no”
Alejandro Olmos, investigador de
(acsur.org)
Susan George: La deuda externa
controla más de lo que lo hizo el colonialismo.
Susan George,
representante de ATTAC-Francia ha asegurado que “la deuda externa controla más
a los países deudores que lo que logró el colonialismo, pues ahora no son
necesarios los ejércitos, existen otros mecanismos que pueden controlar sin la
necesidad de la presencia física”.
(Forum Barcelona 2004)
Los gobiernos de Argentina, Chile,
Uruguay, Bolivia... que contrajeron gran parte de la deuda, no tenían
capacidad jurídica para hacerlo. Eran gobiernos ilegales. Algunos fueron el
resultado de un golpe de Estado.
(inicia.es)
Con relación a
(Vida Nueva 16/07/05)
FRASE:
Seguimos creyendo que
es urgente convertir la obligación de pago de
(Comunicado de
![]()
¿Qué sabes?
1. ¿Sabías que algunos países deben mucho dinero
a otros?
2. ¿Qué es
3. ¿Cómo y por qué se formó esa Deuda Externa?
4. ¿Sabes a qué tienen que renunciar los países
que deben dinero, para poder pagar su deuda?
¿Qué opinas?
5.
Al recibir el dinero prestado, muchos países
no lo emplearon totalmente para mejorar la calidad de vida de sus pueblos. ¿Qué
te parece esto?
6.
Los países ricos prestaron el dinero con toda
clase de facilidades. Ahora exigen su devolución con intereses muy altos que
los países pobres no pueden pagar. ¿Qué opinas sobre este comportamiento?
7.
¿Te parece justo que, para poder pagar la
deuda, estos países no puedan hacer escuelas, hospitales, carreteras... y
además pasen hambre?
¿Qué hacer?
Reflexionad en la clase sobre qué actividades
podríais realizar en ayuda de los países endeudados.
Os sugerimos:
·
Entrar en contacto con las siguientes ONGs: Intermón-Oxfam, Cáritas, Justicia y Paz,
Manos Unidas... que trabajan este tema.
·
Escribir una carta a alguna autoridad
municipal, autonómica, estatal o Europea, expresándole
vuestra inquietud ante el problema de estos países.
·
Comprar en las tiendas del Comercio Justo.
·
Difundir información sobre
PARA
Muchas personas adquieren un préstamo para comprar una
vivienda, un coche o cualquier otro bien de consumo. Los Estados también lo
hacen y consiguen así dinero para infraestructuras o poner en práctica
proyectos. Para obtener estos préstamos, los
países acuden a instituciones financieras internacionales o a otros
Estados. Al igual que las personas, los países tienen que devolver el capital y
los intereses de los préstamos que reciben.
En los años 70 los países del Norte contaban con gran
cantidad de dinero, que no podían ni querían invertir en sus países para no
desestabilizar la economía. Por este motivo prestaron el dinero a los países
del Sur, sin garantías de que los proyectos financiados fueran en beneficio de
la población, que era quien lo necesitaba, ni que a estos países les fuese
posible cumplir las obligaciones de pago que contraían.
En los años 80 los
países del Norte entraron en un proceso de retroceso económico, lo que acarreó
que subieran los intereses e invirtieran
su dinero en sus propias economías. A la vez, protegieron sus mercados limitando
la compra de productos, por lo que los países del Sur vieron disminuir
notablemente sus ingresos por exportaciones, ocasionando que los pagos de la
deuda se hicieran enormemente difíciles.
Los países acreedores
o prestamistas, se unieron y plantearon de manera unilateral renegociaciones de
la deuda, sin tener en cuenta a los países deudores. Estos quedaron a merced de
las condiciones impuestas por los países ricos que les exigieron planes de
ajustes: como la devaluación de sus monedas, liberalización del comercio exterior, privatización de empresas… en definitiva,
esto supuso un empeoramiento en las condiciones de vida de los más pobres.
Así, hoy los países ricos han superado las
crisis económicas y presentan un alto grado de desarrollo con unas economías
competitivas y con todo tipo de
facilidades.
Por el contrario, la deuda se ha convertido
en el principal obstáculo para la satisfacción de las necesidades humanas
fundamentales en “los países en desarrollo”. Estos se ven obligados para hacer frente a su pago a disminuir los
gastos de sanidad, de educación, infraestructuras… a la vez que no les importa
destruir el medio ambiente para conseguir rápidamente fondos. De esta manera se
talan de forma excesiva árboles o se
sustituyen unos cultivos por otros con el único objetivo de obtener ingresos de
forma inmediata.
Para colmo, y de esto no se informa de manera
clara, la suma de créditos, ayudas e inversiones que se envían al Sur es
inferior a la que el Norte recibe como pago de la deuda. Es decir, que parte de
la economía de los países del Norte está sufragada por los países del Sur.
Ante esta situación, debemos tener claro que
acabar con la deuda es una cuestión de justicia y que nuestro compromiso con la
paz nos exige un compromiso individual y social para disminuir y eliminar el
hambre del mundo que es consecuencia, en gran medida de la deuda, así como de
la mala distribución de la riqueza.
Por esta razón tenemos que implicarnos todos
para que los gobiernos:
-
perdonen
en su totalidad la deuda que con ellos tienen contraída los países pobres;
-
reduzcan
hasta niveles compatibles con el cumplimiento de los “Objetivos de Desarrollo
del Milenio” la deuda que con ellos tienen contraída;
-
promuevan
en los organismos internacionales nuevas reglas financieras, creando un organismo
de arbitraje internacional justo y transparente al que se sometan deudores y
acreedores.