
Con motivo del 20º aniversario del desastre de
Chernóbil y de
que el día 6 de junio celebramos el “Día del Medio Ambiente” dedicamos este
último “Pacopaz” del curso 2005/06 a un tema que nos
debe preocupar a todos.
Sabemos que la energía es la fuerza vital
de nuestra sociedad. De ella dependen la iluminación, el calentamiento y refrigeración
de nuestras casas, el transporte de personas y mercancías, la obtención de
alimentos y su preparación, el funcionamiento de las fábricas, etc.
Hace poco más de un siglo las principales
fuentes de energía eran la fuerza de los animales y la de los hombres y el
calor obtenido al quemar la madera. La fuerza del agua y del viento también
eran aprovechadas: molinos, barcos,... Y la revolución fue la máquina de vapor
que proporcionó el gran desarrollo de la industria y la tecnología, dando lugar
al cambio drástico de las fuentes de energía de la moderna sociedad.
Hoy,
el desarrollo de un país está ligado a un creciente consumo de energía obtenida
de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural. Pero
estas tres fuentes de energía están a punto de agotarse y, curiosamente, son
las que producen en la actualidad el noventa por ciento de la energía mundial.
El
aumento de la cantidad de energía consumida en el mundo, ha obligado a la
utilización de plantas o centrales nucleares, con los peligros que plantean
para la humanidad sus posibles accidentes y el almacenamiento de sus residuos,
tal como lo demostró el desastre de Chernóbil,
desastre que puso en grave crisis esta
forma de producción.
Por
eso, hay que buscar energías limpias, renovables, que no hipotequen el futuro de
¿Y
dónde está la alternativa? ¿Estará en el aprovechamiento de las
altas temperaturas del interior de
¿O quizá en el uso de la energía solar? Hay dos formas de
energía basadas en el Sol, la termosolar y la
fotovoltaica, las cuales ya se usan para el calentamiento de agua la primera,
que puede alcanzar hasta más de 60 grados, y la segunda que consiste en
convertir directamente la luz del Sol en corriente eléctrica. Aunque no debemos
olvidar que el uso de estas energías tiene el inconveniente de necesitar
extensas instalaciones y sobre todo que dependen de los caprichos del clima.
La más eficiente hoy día es la producida en presas
hidroeléctricas, aunque también comportan una instalación costosa y una
destrucción del ecosistema del río donde se instale.
Por todo ello
es conveniente someter a seria revisión
las políticas energéticas, garantizando la seguridad y el respeto al
medio ambiente. Objetivos que, además, deben tener en cuenta las necesidades
actuales de consumo de energía sin poner en riesgo el desarrollo alcanzado.
Asi, parece necesario
que, con un carácter transitorio, se
haga un uso controlado de la energía nuclear hasta que pueda ser sustituida con
eficacia por las energías alternativas ya mencionadas.

Hace 20 años, una reacción nuclear en cadena hizo
saltar por los aires uno de los reactores de
Lo
sucedido fue consecuencia de una sucesión de fallos y errores fatales que hicieron
perder a los ingenieros el control de la reacción en cadena.
Tras un
titánico esfuerzo y los primeros 31 muertos entre el personal de los equipos de
desactivación, las emisiones de material radiactivo a la atmósfera pudieron ser
detenidas 10 días después de la explosión. Hasta ese momento, el reactor tuvo
tiempo de escupir más de 50 toneladas de isótopos de uranio, plutonio (con una
vida de 24.000 años), cesio-37 (30 años), estroncio-90 (28 años)..., que
contaminaron una superficie de más de
Lukashov, destinado cuatro meses
a Chernóbil, para ayudar en los trabajos de
descontaminación de la zona, asegura padecer alteraciones metabólicas y su
sistema inmunológico, manifiesta, “apenas resiste un simple resfriado”. Su hija
Ania, de 17 años, nació con una mano deformada y tres
riñones, dos en el lado izquierdo y uno atrofiado en el lado derecho. Su otro
hijo Maxim, de 8 años, también sufre problemas
inmunológicos congénitos.
Valeri Tereshenko,
subdirector del hospital que forma parte del Instituto de Endocrinología y
Metabolismo de Kiev, afirma que “todos los niños y adolescentes que vivían en
el entorno de Chernóbil cuando el accidente, han
desarrollado ya un cáncer de tiroides o puede que les surja en los próximos
diez años”.
Prípiat, ciudad de 50.000
habitantes, situada a dos kilómetros del lugar del accidente, terminada de
construir en 1977 para dar acogida a los empleados del complejo nuclear, ahora
es una ciudad fantasma en donde el tiempo se detuvo bruscamente aquel funesto
26 de abril de 1986.
Casi todos los estudios coinciden en que la zona
contaminada tiene una superficie de
En toda esa extensión viven cinco millones de
personas y la radiación se encuentra presente en la tierra, el agua y los
árboles.
Ocho años después del desastre, en 1994, se siguió
encontrando cesio y estroncio en las aves migratorias llegadas a nuestro país
procedentes del entorno de Chernóbil.
Guerra de las cifras:
En sus previsiones, las agencias de
En
Ucrania, según la doctora Natalia Preobrazhénskaya,
el número de trabajadores muertos como consecuencia de la fuga radiactiva
supera los 60.000. Greenpeace, por su parte, eleva
hasta 200.000 el número de personas muertas ya a causa de la catástrofe en los
últimos 20 años y asegura que morirán otras 93.000 en el futuro.
( El País y ABC 26/04/06)
![]()
¿Qué sabes?
1. ¿Cómo se obtiene la
energía atómica?
2. ¿ Sabes dónde está Chernóbil?
3. ¿Sabes que ocurrió en Chernóbil hace 20 años)
4. ¿Conoces las consecuencias
de lo que sucedió allí?
5. ¿Conoces algunas formas de
energía alternativa?
6. Enumeralas
¿Qué opinas?
1. ¿Te parecer importante la utilización de la energía atómica?
2. ¿Para qué?
3. ¿ Puede
ser peligroso su uso?
4. ¿ Crees
que se podría sustituir esta clase de energía por otras?
5. ¿Cuáles serían sus ventajas?
¿Qué hacer?
1. Abrid un debate en clase sobre los diferentes modos de energía, sus
ventajas e inconvenientes.
2. Tras lo sucedido en Chernóbil y para ayudar
a los afectados, se han creado ONGs, investigad en la clase y citarlas, comentarlas y
estudiad el modo de colaborar con ellas.