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Durante meses, el foco de las cámaras y de la opinión pública sólo ha apuntado a Iraq. Por una razón o por otra, las pavorosas guerras de África, en las que han muerto cinco millones de personas en los últimos cinco años, siempre han permanecido en el olvido. Algunas duran ya dos décadas. Otras acaban de empezar.
(Los domingos 20/04/03)
El despliegue de EE.UU. en Iraq mueve 258.000 millones de dólares y se basa en armas desarrolladas por seis empresas desde hace 30 años.
En una segunda fase, tras la guerra, vendrá la reconstrucción de Iraq. Otro negocio, con otros actores, desde petroleras a constructoras, en el que ya se está comenzando a repartir un pastel que los expertos calculan en torno a los 100.000 millones de dólares.
(Nuevo Trabajo 30/03/03)
Miles de niños
continúan luchando en las guerras.
Un año después de la entrada en vigor del Tratado de la ONU que prohíbe la utilización de niños-soldados, la presencia activa de menores en los conflictos armados, lejos de resolverse, sigue estando presente. Entre otros países, Colombia, Afganistán, Somalia, Burundi, República Democrática del Congo, Nepal…, recurren a la utilización de niños-soldados.
(Vida Nueva, Marzo 2003)
EL
PAPA ADVIERTE QUE LA GUERRA “NUNCA ASEGURA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD”
Los cristianos deben ser “centinelas de la paz” ante la mentira y la violencia, dice el Pontífice.
(ABC 24/02/03)
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¿Qué
sabes?
1.
Hoy en el mundo hay más de 20 guerras, infórmate
dónde tienen lugar algunas de ellas y haz una relación.
2.
¿Cuáles te parecen a ti que pueden ser sus causas?
·
la injusticia
·
las desigualdades económicas
·
el deseo de dominio
·
el desprecio de las personas
·
liberar a los países de la opresión
·
prevenir males mayores
·
ambiciones económicas
·
otras…
3.
Señala algunas de sus consecuencias.
¿Qué
opinas?
4.
En tu opinión ¿alguna guerra te parece justa?
5.
¿Crees que se solucionan los problemas entre países
con la guerra?
6.
¿Crees que nuestros comportamientos pacíficos y
cotidianos pueden ayudar a evitar las guerras?
¿Qué
hacer?
7.
Ante las situaciones de conflicto que se producen
entre los distintos países ¿cómo crees que se debería actuar? :
a)
Imponiendo sus ideas por la fuerza el más poderoso
b)
Utilizando el diálogo como modo de conocer las
posturas de las partes en conflicto.
c)
Sometiendo la solución al juicio de las
Organizaciones Internacionales.
d)
Otra alternativa que se te ocurra.
8.
Tú, como ciudadano, ¿qué podrías hacer para ayudar a
evitar la guerra?
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LA GUERRA QUE NO TERMINA
Dicen que la guerra de Iraq se ha acabado.
¡Mentira!
Sus consecuencias,
sus heridas, sus cicatrices…, esas tardarán mucho en cerrarse, en olvidarse.
Miremos a
nuestro alrededor, miremos dentro de nosotros mismos. ¿Cuándo olvidaremos las
rencillas origen de nuestras guerras particulares?
¿Cuándo, el pueblo de Iraq, cuándo las víctimas de la guerra, olvidarán el horror
vivido en ocasión de los bombardeos inteligentes?, ¿cuándo, tras enterrar a las
víctimas, olvidarán que ellas sólo eran daños colaterales?, ¿cuándo se tragarán
eso de que la guerra era una guerra preventiva, la cual libraría a su pueblo y a la humanidad de una
amenaza mucho mayor, cuándo que sería una guerra quirúrgica, limpia…?, ¿cuándo
olvidaremos todos que hasta había un fuego amigo, amigo que también mataba?
Porque…,
eso sí, hasta nos quieren vender la guerra y para ello el márquetin
inventa términos que quieren camuflar, esconder el horror y el sin sentido de
una aberración.
Y lo peor
es que, al lado de esta guerra, existen otras muchas a las que no prestamos
atención porque no son de interés para los medios de comunicación o porque ya
nos hemos acostumbrado a ellas y no nos conmueven.
¿Cuáles
son nuestros sentimientos al oír por enésima vez las noticias que se refieren a
la guerra entre israelitas y palestinos?, ¿cuáles al referirse a los muertos en
Eritrea, en Sudán, África Central, Colombia, Filipinas…?
Ninguna
guerra ha sido jamás la última. A una guerra le sigue necesariamente otra
guerra, porque a la violencia le sucede la violencia. La paz que sigue a una
guerra es la paz de los muertos.
Con razón
Juan Pablo II nos ha dicho recientemente que “la guerra es el fracaso de la
humanidad”, y no sólo porque la violencia, la guerra, no es el modo de resolver
nuestros conflictos, sino, también, por sus secuelas. A la paz impuesta por las
bombas no la puede nutrir la confianza ni la concordia, sino el miedo y el
resentimiento. Como dice la Encíclica “Pacem in terris” la solución de los conflictos internacionales
corresponde a organismos supranacionales que deben “establecerse con el consentimiento
de todas las naciones y no imponerse por la fuerza” (...) “Porque si las
grandes potencias impusieran por la fuerza esta autoridad mundial, con razón
sería de temer que sirviese al provecho de unas cuantas o estuviese del lado de
una nación determinada...”