HOJA II

                                                     

                                                 

 

COMBATIR EL PECADO SOCIAL Y LAS ESTRUCTURAS DE PECADO

Hablar de pecado social es reconocer que, en virtud de una solidaridad humana tan misteriosa e imperceptible como real y concreta, el pecado de cada uno repercute en cierta manera en los demás.

Imagen de papa Juan Pablo IILa Iglesia, cuando denuncia como pecados sociales determinadas situaciones o comportamientos colectivos de grupos sociales más o menos amplios, o hasta de enteras naciones y bloques de naciones, sabe y proclama que estos casos de pecado social son el fruto, la acumulación y la concentración de muchos pecados personales.“Las verdaderas responsabilidades son de las personas” (Reconciliación y penitencia)

Es social todo pecado contra los derechos de la persona humana, comenzando por el derecho a la vida, incluido el del no-nacido, o contra la integridad física de alguien; todo pecado contra la libertad de los demás, especialmente contra la libertad de creer en Dios y adorarlo; todo pecado contra la dignidad y el honor del prójimo. Es social todo pecado contra el bien común y contra sus exigencias, en toda la amplia esfera de los derechos y deberes de los ciudadanos. En fin, es social el pecado que se refiere a las relaciones entre las distintas comunidades humanas." (Doctrina Social de la Iglesia Nº 118)

 

“Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré” (Gn 12, 1-4) Como hizo en su tiempo con Abraham, Dios nos invita hoy a abandonar muchas cosas y a cambiar determinadas actitudes. El pecado estructural supone, sin duda, un mal muy difícil de combatir para una persona “de a pie”. Sin embargo, siempre se puede hacer algo, y eso es lo que pide Dios: nuestro compromiso para poder cambiar, entre todos, las estructuras sociales de pecado. Nuestra comunidad cristiana debe avanzar en el compromiso social.

 

 “Señor, ¡qué hermoso es estar aquí!” (Mt 17, 1-9) En nuestra sociedad parece que la falta de compromiso del cristiano es un pecado social de omisión del que, ciertamente, no tenemos sentimiento de culpa. No podemos acomodarnos, hemos de pasar de la contemplación a la acción. Hacer lo “socialmente correcto” es lo normal. No hacerlo y trabajar por los demás “con el viento de cara”, es poner en práctica el Evangelio. Es cumplir el mandato del Señor a Abraham.

 

Es necesario denunciar la existencia de unos mecanismos económicos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi automático, haciendo más rígida las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros. Estos mecanismos maniobrados por los países más desarrollados de modo directo o indirecto favorecen, a causa de su mismo funcionamiento, los intereses de los que los maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las economías de los países menos desarrollados. Es necesario someter en el futuro estos mecanismos a un análisis atento bajo el aspecto ético-moral. (Sollicitudo Rei Socialis, Nº16)

 

COMPROMISO SOCIAL DEL CRISTIANO

Dorothy Day revisando la publicaciónLos ejemplos siguientes nos muestran a personas que supieron abandonar su sosiego y disponerse a asumir y en su caso sobrellevar  compromisos.

 Dorothy Day, fue una periodista de Estados Unidos. Será conocida gracias a sus campañas por la justicia social, en defensa de los pobres. Junto con Peter Maurin, fundaría el Movimiento del Trabajador Católico en 1933. “The Catholic Worker”. Fue esposa, madre y abuela. Falleció en 1980 y está considerada ya como “sierva de Dios”.

En 1927 es recibida en la Iglesia católica. A ello le impulsó poderosamente el descubrimiento de que la gran masa de pobres, trabajadores de EEUU, eran católicos. A la edad de 35 años, todavía Dorothy buscaba el mejor camino para cumplir la voluntad de Dios. Recuerda en sus Memorias, cómo un día entró en una iglesia  “…y allí ofrecí una oración especial, acompañada de lágrimas y angustia, pidiendo encontrar la manera de usar mis talentos a favor de mis compañeros de trabajo, de los más pobres”.

En 1976 declaraba: “Mi conversión empezó hace muchos años, en una época en la que el mundo material a mi alrededor empezaba a hablar en mi corazón sobre el amor de Dios”.

“Dios se encuentra en lo que parece pequeño y sin importancia”

Son muchos los testimonios que podemos observar y de personas muy diferentes. Personas que son capaces de arriesgarse por los demás. Así vemos: el caso del minero Rafael, que en la guerra, escondió en su buhardilla durante dos años, a Luis Carlos, un político local de derechas; y también el del sacerdote Virgilio, que quemó informes comprometedores que ponían en peligro a muchos de sus vecinos republicanos. Estas personas nunca miraron la ideología del otro. Creían en la vida y en el valor humano por encima de todo.

AYUDAR NO ES TANTO DAR COMO FAVORECER

Se pide a toda la Iglesia que dé nueva esperanza a los pobres. Acogerlos y servirlos significa acoger y servir a Cristo (Mt 25, 40)

Es hora de “Dejarse interpelar por el fenómeno del desempleo, que es una grave plaga social en muchas naciones de Europa., agravado además por los problemas relacionados con los crecientes flujos migratorios” (Iglesia en Europa núms. 86-87).