¡Jo, qué rebote se agarró la madre de mi novia anteayer!
Estábamos
todos viendo la tele, su marido, mi novia, mi cuñado y yo.
Mientras ella preparaba la cena, nosotros mirábamos la tele esperando
la hora de sentarnos a la mesa.
Mas, he aquí que, no tuvo mejor ocurrencia que, acercarse al salón
solicitando ayuda para que le abriésemos unas latas.
Todos, en semicírculo, mirando la tele, y ella, atónita, a la puerta del salón, nos quedamos de piedra
con el mosqueo que pilló ante el poco éxito de su demanda.
La verdad es que, absortos por la pantalla, casi ni nos dimos cuenta
de que nos pedía ayuda. Y eso fue lo peor, que todos nos hiciésemos los suecos
ante su petición.
El relato fue horroroso.
Comenzó ridiculizándonos por las caras de “idos” que teníamos, nos
llamó borregos, siguió quejándose de los inconvenientes de la tele que nos
mantiene a todos callados, matando la comunicación en la familia, y acabó con
una rociada crítica contra las tonterías
que pone la tele.
La verdad es que aquello sirvió para apagar la “caja tonta” y para
reconocer todos la verdad de lo que decía, alegrándonos de que, por lo menos en
casa de mi novia, no hubiera una TV en cada habitación. Eso si que es el colmo
de lo que
Pero lo mejor fue cuando a la hora
de cenar, la “graciosa” de mi suegra puso la tele para que todos viéramos el
programa de “Cuéntame como pasó”, porque éste era muy bueno y los actores
fenomenales.
¿Tú crees que tiene remedio eso de la tele?
Ailema