26S, Día Internacional por la Eliminación Total de las Armas Nucleares

26.09.2019 10:12

 

 

La Comisión General de Justicia y Paz de España contempla con gran preocupación el creciente deterioro en las relaciones internacionales y el progresivo desmantelamiento de tratados y mecanismos internacionales de control del armamento nuclear, así como los anunciados planes de ampliación y modernización del mismo por parte de las potencias nucleares. Por ello, la Comisión General de Justicia y Paz de España manifiesta que:

 

1. Las consecuencias humanitarias del uso de las armas nucleares son devastadoras y de carácter planetario. Cualquier detonación nuclear, ya sea accidental o intencionada, supondrá una catástrofe humana y ecológica de imprevisibles consecuencias. En palabras del Papa Francisco, “el mundo debe condenar el uso y posesión de armas nucleares”, ya que se trata de armas indiscriminadas y desproporcionadas, injustificables éticamente.

 

2. Por tanto, no es admisible considerar las armas nucleares como un mal necesario sino que la comunidad internacional debe convencerse de que las armas nucleares son un riesgo para la existencia de la humanidad, están en contra de la conciencia humana y deben ser eliminadas. La disuasión nuclear no enfrenta adecuadamente los desafíos de la seguridad en un mundo multipolar como el actual, sino que fundamentalmente contribuye al miedo y alimenta conflictos futuros. De nuevo en palabras del Papa Francisco, “las armas de destrucción masiva, particularmente las armas nucleares, no crean sino un falso sentimiento de seguridad”. Así mismo, generan una cultura de “intimidación mutua” que no contribuye a la mejora de las relaciones internacionales y promueve una barrera coercitiva profundamente desigual entre los países que poseen armas nucleares y los que no las tienen.

 

3. Todo el gasto militar mundial, y en particular el empleado en las armas nucleares, es absolutamente desproporcionado y desperdicia ingentes recursos que existen y se necesitan urgentemente para abordar las raíces de los conflictos, la promoción de la paz y el desarrollo humano integral, que son los vectores fundamentales para conseguir la auténtica seguridad humana en todo el planeta. Nuestros gobernantes deben enfrentar la fuerte presión de la industria armamentista en contra de los necesarios procesos de desarme global y comprometerse en el trabajo por la paz y la auténtica seguridad.

 

4. El desarme nuclear es un problema global, que requiere por tanto una respuesta global, colectiva y concertada, basada en la mutua confianza. Además, como las consecuencias humanitarias y medioambientales tanto de la posesión como de la utilización de armas nucleares son por sí mismas globales, nadie puede ser excluido de este diálogo. En consecuencia, además de las conversaciones bilaterales y multilaterales de desarme que deben llevar a cabo los países que poseen armas nucleares, todos los gobiernos deben escuchar a los millones de personas que están pidiendo la eliminación total de las armas nucleares, porque la sociedad civil expresa hoy auténticamente los grandes cambios que este mundo necesita para sobrevivir, basados siempre en el principio ético universal: respeto para la vida. En particular, solicitamos al Gobierno de España que firme y posteriormente ratifique del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares aprobado en 2017 en Naciones Unidas, al que nuestro país no prestó ningún apoyo en aquel momento.

 

Tenemos pleno convencimiento de que la crisis actual en las relaciones internacionales no requiere de nuevas armas o mayor cantidad de ellas, sino todo lo contrario. El destino común de la humanidad demanda un reforzamiento pragmático del diálogo y la consolidación de mecanismos de confianza, cooperación y desarme a todos los niveles. Las comunidades cristinas estamos llamadas a contribuir significativamente a este proceso, porque con el resto de la humanidad podemos y debemos liberar el mundo de armas nucleares e invertir en desarrollo humano integral. No olvidemos que la paz se construye siempre sobre los fundamentos de la justicia, y que el futuro de toda la humanidad está en juego.

 

Comisión General, 26 de septiembre de 2019