Ajustar Europa al bien común

06.03.2019 13:14

 

 

De acuerdo con su misión y como Acción Concertada anual, Justicia y Paz Europa [1] ofrece la siguiente reflexión y propuestas para todas las personas de este continente, ya sean cristianas, de otra religión o no religiosas, ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán del 23 al 26 de mayo de 2019:

 

Establecer una Economía Social de Mercado: una tarea clave para el Parlamento Europeo

 

El próximo Parlamento Europeo legislará junto al Consejo de Ministros en las propuestas de la Comisión Europea. Gran parte del proceso legislativo y las normas más relevantes para la ciudadanía, tanto la de los países pertenecientes a la Unión como la de otros países europeos, están relacionadas con el funcionamiento del mercado único. Basado en el principio de libre circulación de bienes, capitales, servicios y personas, el mercado único - tal como lo establecen los Tratados europeos-  es la fundación de la mayor economía de mercado del mundo. En las últimas décadas ha permitido que Europa aumentase las cotas de bienestar material.  Sin embargo, una economía de libre mercado necesita unas normas claras y una infraestructura para su gobierno, proporcionada por los Estados, para lograr el bien común de la ciudadanía. De lo contrario se multiplican las consecuencias no deseadas. La supervisión y regulación de las autoridades políticas legítimas deben abordar estas cuestiones. Así, el Tratado de la Unión Europea exige el establecimiento de una economía social de mercado y pide a sus instituciones que promuevan la cohesión social, económica y territorial. Los valores que aparecen en el artículo 2 del Tratado sirven de orientación a los miembros del próximo Parlamento a fin de modificar y corregir algunos de los efectos no deseados en el mercado único.

 

Cuatro temas y prioridades que el próximo Parlamento Europeo debe considerar

 

Justicia y Paz Europa ha identificado cuatro problemas, que visibilizan aspectos donde el mercado único no funciona correctamente si tenemos en cuenta los valores y principios que construyen la Unión Europea, así como los que promueve la Doctrina social de la Iglesia [2]. El próximo Parlamento Europeo debería abordarlos con firmeza.

 

Naturalmente, no son las únicas cuestiones, pero ilustran muy bien nuestra preocupación en la medida en que constituyen violaciones de los principios de:

 

1.    Justicia social porque la actual distribución injusta de oportunidades y riqueza pero también de pobreza y exclusión social, dentro del territorio del mercado único y entre las regiones, conduce a consecuencias negativas y vitales a nivel demográfico, cultural y social;

 

La despoblación de gran parte de la Unión Europea y el empobrecimiento son efectos secundarios negativos del mercado único, que no deben ser tolerados. En cambio, una economía social de mercado y el principio de cohesión territorial requieren el diseño de una nueva y completa política europea de desarrollo regional, que construya y trate de mejorar las políticas regionales existentes en lugar de debilitarlas.  Justicia y Paz Europa ve en ello una cuestión prioritaria para el próximo Parlamento Europeo declare esto como una cuestión prioritaria.

2.    Cuidar el medioambiente natural debido a un nivel alto e inaceptable de desperdicio de alimentos, que muestra la primacía de un modelo de producción y consumo opuesto a la virtud de la moderación y que es perjudicial para el medioambiente;

En la UE, la cantidad de desperdicio de alimentos está en torno a 88 millones de toneladas por año, lo que representa más de una quinta parte de la producción. En tales niveles es imprescindible un cambio drástico. Constituye un desafío complejo para todo el sistema alimentario, en el que se incluye el comportamiento del grupo consumidor. Justicia y Paz Europa quiere que el próximo Parlamento Europeo presente un objetivo de reducción obligatoria de desperdicio a nivel de la UE, basándose en una metodología acordada y unificada que permita medir el desperdicio de comida.  

3.    Paz global ya que las múltiples exportaciones de armas a zonas de guerra y conflicto armado son contrarias al acuerdo existente entre los Estados miembros

En los últimos años, las armas fabricadas en el mercado único europeo se han utilizado en muchas guerras y conflictos armados. La UE se ha convertido en el segundo mayor exportador de armamento del mundo. En 2017, los 28 países de la UE concentraron el 24 % de las exportaciones mundiales de armas. Para evitar conflictos y aumentar la seguridad internacional, la UE estableció en 1998 un Código de Conducta sobre las exportaciones de armas. Sin embargo, en la práctica de emisión de licencias de exportación a empresas exportadoras de armas, los Estados miembros de la UE han violado con frecuencia estas normas. Justicia y Paz Europa espera que el próximo Parlamento Europeo apoye plenamente la Posición Común de la UE para la exportación de armas, y que promueva activamente un sistema efectivo de sanciones en el caso de que los Estados miembros violen las reglas.

4.    Respeto de los derechos humanos porque algunas empresas europeas, especialmente las más grandes en el territorio del mercado único, trabajan en todo el mundo de forma que pueden producir violaciones de los derechos humanos.

Las compañías multinacionales en la UE deben prestar más atención al respeto de los derechos humanos en todas sus actividades. Justicia y Paz Europa plantea que el próximo Parlamento Europeo continúe con el fomento de la participación activa de la Unión Europea con las Naciones Unidas para la elaboración de un instrumento legalmente vinculante que regule las actividades de las multinacionales hacia el respeto de los derechos humanos.

Justicia y Paz de Europa
Stefan Lunte (secretary@jupax-europa.org, 033680179422)

 

[1] Justicia y Paz Europa se compone de más de treinta Comisiones nacionales de Justicia y Paz, relacionadas con sus respectivas Conferencias Episcopales. Lee los signos de los tiempos a la luz de la Doctrina social de la Iglesia católica y se centra en la política y las instituciones europeas.

[2] Debido a los acuerdos bilaterales o a los procedimientos de adhesión en curso, los países europeos externos a la Unión Europea también se ven afectados por la disfunción del mercado único.