Cuarto domingo de Cuaresma: la luz en el mar

20.03.2020 11:56

Este domingo de Cuaresma se celebra que Jesús es la luz del mundo. Por ello, nos fijamos en el efecto de la luz en los mares y océanos. La luz mantiene activa la vida en nuestro planeta y nos proporciona una maravillosa biodiversidad.

 

La plenitud humana consiste en vivir lo que estamos llamados a ser y, como parte de la creación, ayudar a que ésta lo sea también.

¡Tú eres la luz, la vela y el fósforo!

Cierto día, el fósforo le dijo a la vela: Hoy te encenderé.

-¡Oh no!, dijo la vela. ¿No te das cuenta que si me enciendes mis días estarán contados?; no me hagas una maldda de ésas.

- Entonces, ¿quieres permanecer así toda la vida?, ¿dura, fría y sin haber brillado nunca?, preguntó el fósforo.

- ¿Pero tienes que quemarme? Eso duele y además consume todas mis fuerzas, murmuró la vela.

- Respondió el fósforo: ¡Tienes toda la razón! pero ésa es nuestra misión. Tú y yo fuimos hechos para ser luz y lo que yo, como fósforo puedo hacer, es muy poco. Mi llama es pequeña y corta. Pero si te paso mi llama, cumpliré con el sentido de mi vida. Yo fui hecho justamente para eso. Para comenzar el fuego. Tú eres una vela y tu misión es brillar. Todo tu dolor y energía se transformarán en luz y calor por un buen tiempo.

Oyendo eso, la vela miró al fósforo que ya estaba en el final de su llama y le dijo: ¡Por favor, enciéndeme! Y produjo una hermosa y linda llama.

¿Aceptas arder como la vela de la historia? Si aceptas pasar por la experiencia de la vela, recuerda que compartir, el amor y las experiencias, es el combustible que nos mantiene con vida. Eres imagen y semejanza de Dios, eres la luz del mundo y tu misión es irradiar luz y amor! Un abrazo de luz.