Democracia, un patrimonio europeo para el Bien Común

14.02.2018 11:00

Documento de trabajo de Justicia y Paz de Europa 2018

 

Introducción

En Europa la democracia se encuentra en continua evolución y las Comisiones de Justicia y Paz de todo el continente siguen la tendencia de la misma, informando de sus observaciones. Nacen nuevos partidos, canales de comunicación y redes sociales, incluso diferentes estándares de vida que  alimentan el debate democrático. Sin embargo, lo que las comisiones han advertido no siempre es alentador.  A primera vista aprecian una disminución en la participación efectiva, una creciente agresividad en el estilo, un desencanto general con el sistema político y un número mayor de votos anti-sistema en las elecciones.  En un nivel más profundo de análisis, advierten algunas razones para la desconexión observada: una pérdida de relevancia de las organizaciones intermedias y también de los partidos políticos, un cambio de la confianza a la desconfianza como actitud primaria hacia la clase política, un giro de la igualdad al individualismo mordaz y a la despolitización de los temas debatidos debido a la importancia cada vez mayor de las personas expertas [1].

 

A pesar de ello, el proceso democrático no se ha detenido porque la democracia estaba consagrada en muchas constituciones nacionales, declarada como valor en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea y los fundadores del Consejo de Europa afirmaron en el preámbulo de su documento la  devoción a "los valores espirituales y morales, que son el patrimonio común de sus pueblos y la verdadera fuente de la libertad individual, la libertad política y el estado de derecho, principios que forman la base de toda verdadera democracia". La desconexión de la ciudadanía con los procedimientos democráticos y sus principios subyacentes no será revertida por la organización aislada de un "Foro Mundial para la Democracia", aunque reconocemos la pertinencia de esta iniciativa tomada por el Consejo de Europa en noviembre de 2017.  También vemos y reconocemos el importante trabajo realizado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) en el apoyo a los países con el objeto de mejorar su gobernabilidad democrática.  Todo esto es importante y digno de mención, pero no podemos conformarnos exclusivamente con cambiar leyes y emitir decretos ya que ello no hará vivificar nuestras democracias europeas.  Las democracias de Europa recuperarán fuerza solo a través de un renovado compromiso democrático de la ciudadanía.  Esta es la firme convicción de la Conferencia Europea de Comisiones de Justicia y Paz (Justicia y Paz Europa) y hemos decidido lanzar un llamamiento general hacia un compromiso más democrático en nuestra acción anual de 2018 [2].

 

La primera parte del texto básico para la acción concertada 2018 aborda el compromiso democrático como un elemento clave de la Doctrina social de la Iglesia que se remonta al núcleo del Evangelio. Una segunda parte ofrece algunas orientaciones generales para suscitar un mayor diálogo.

 

Compromiso democrático a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y del Evangelio

Como creyentes cristianos católicos recordamos ante todo que la democracia es un sistema muy valorado en la Doctrina Social de la Iglesia. En su carta encíclica, el papa Juan Pablo II escribió: “La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica” [3]. El papa Pablo VI, autor de la Carta encíclica Populorum Progressio sobre el desarrollo humano, enfatizó el deber de cada creyente de participar en la promoción de un tipo de sociedad democrática [4].  “Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del «bien común» como fin y criterio regulador de la vida política.”[5]. En su discurso ante el Parlamento Europeo en noviembre de 2014, el papa Francisco advierte que "mantener vivas las democracias es un desafío en el momento histórico actual" [6]. Con esta cita de nuestro presente Papa, hacemos un llamamiento a una renovación del compromiso democrático de la ciudadanía en Europa.

 

También nos inspiramos en las Sagradas Escrituras, que nos enseñan la verdad fundamental de que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de  Dios y que estamos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  La forma en la que Dios vino a nosotros es la forma en la que deberíamos ser parte de nuestra sociedad.  “Porque Dios no hace acepción de personas” escribe San Pablo en su carta a los Romanos (2, 11) enfatizando que ante Dios todos somos iguales y en la  carta a los Gálatas, él recuerda la vocación cristiana de ser libre: "Fue por la libertad que Cristo nos hizo libres" (5, 1). El "desafío de mantener viva la democracia" puede ser retomado redescubriendo la virtud de la humildad y la alabanza hacia los mansos que encontramos en el Sermón de la Montaña. Jesús dice: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt. 5, 5). Esta bienaventuranza ocupa un lugar central en el sermón y puede considerarse como la base de una ecología cristiana, pero hay más en esta frase.  La palabra griega usada aquí deriva de πρᾳεῖς, y en la cuna de la democracia, en la civilización griega clásica ateniense, la democracia se basaba en los principios de libertad e igualdad – la igualdad entendida como el derecho a participar en la toma de decisiones políticas - pero esta pareja fue completada por un tercer principio: la virtud.  Esta virtud es exactamente πρᾳεῖς y representa la apertura a los demás y sus preocupaciones. Significa amabilidad firme, empatía determinada o un espíritu de benevolencia mutua [7].  La pérdida de la humildad, su constante desaparición de la vida pública, puede explicar al menos parte de los desafíos que actualmente enfrentan las democracias europeas.  La pregunta a responder sobre el compromiso democrático actual es cómo reintroducir la virtud de la humildad en la vida pública. A continuación se ofrecen algunas consideraciones para lograrlo, organizadas en torno al voto como acción clave de la democracia.  ¿Qué pueden o deben hacer las personas votantes y  candidatas para preparar unas elecciones? ¿Cómo hacer que las elecciones sean una celebración de la democracia? ¿Cómo mantener el compromiso democrático y la virtud de la humildad una vez que se ha votado?

 

Participación democrática antes, durante y después de la votación

Sabiendo que el compromiso democrático es más amplio que el acto de votar, el hecho de reducir la posibilidad del voto libre y en pie de igualdad con toda la ciudadanía mengua  la esencia de la democracia. El voto es una clave importante para la democracia, que necesita ser preparado adecuadamente y respetado firmemente. El día de las elecciones es siempre el clímax de la democracia y es importante considerarlo como tal. La renovación del compromiso democrático debe tener lugar antes, durante y después de cada elección.

 

La participación democrática es una responsabilidad

La votación responsable requiere que las personas se preparen adecuadamente antes de las elecciones. En primer lugar, es esencial que las discusiones y debates se basen en un buen conocimiento del sistema político. Las democracias son cuestionadas fundamentalmente cuando las personas no tienen una comprensión básica del marco. En Europa, la imbricación de los diferentes niveles de toma de decisiones -la democracia local, regional, nacional y europea- requiere que la ciudadanía distinga entre cada uno de los niveles y se prepare para una votación en relación con el nivel en cuestión. Justicia y paz Europa llama a toda la ciudadanía a esforzarse por comprender mejor sus sistemas jurídicos, su constitución y su génesis. La educación en el conocimiento de nuestras instituciones democráticas en todos los niveles de toma de decisiones debe mejorarse en toda Europa.

Las candidaturas en las elecciones y las partes legitimadas en un referéndum son responsables de velar por un proceso adecuadamente preparado. Deben presentar los hechos y proponer soluciones a través de múltiples  canales, pero siempre de una manera simplificada y comprensible, absteniéndose de cualquier retórica y lenguaje ofensivo. También deben preguntarse si sus ideas y propuestas tienen en cuenta no solo el interés de su electorado potencial sino también el interés de las generaciones aún no nacidas, de las personas que viven en el país sin derecho a voto y de las personas que viven en el extranjero que pueden verse afectadas por las consecuencias de las políticas promovidas. Finalmente, las personas candidatas deben examinar en conciencia si tendrán todas las cualidades y la fortaleza necesaria para resistir las tentaciones de la corrupción política. La corrupción distorsiona radicalmente la democracia y sus instituciones. Los casos individuales o la corrupción sistémica reiterada han hecho mucho para desacreditar la democracia en Europa y para disminuir el compromiso democrático. Justicia y paz Europa llama a las personas candidatas a asumir sus responsabilidades antes de una votación. Mucho antes de una elección, los partidos políticos podrían acordar un código de conducta para el comportamiento adecuado de sus candidatos/as en la campaña.

 

Celebrando la democracia

Acudir a las urnas es el núcleo de la vida democrática. El grado de compromiso democrático también se hace evidente en la forma en que respetamos y valoramos el día de las elecciones, que necesita estar preparado. Es importante que las personas que van a votar estén registradas con tiempo. La administración pública trabajará con precisión y diligencia en la preparación de las elecciones y el proceso de contar los votos debe ser totalmente transparente. Emitir un voto en sí mismo no es un acto burocrático también es la una celebración, una fiesta. La preparación inmediata de una votación requiere concentración y una cabeza fría. Los obispos de Inglaterra y Gales recordaron recientemente: "El voto en una elección general rara vez, o nunca, debe basarse en un solo tema. Las elecciones involucran una amplia gama de temas, algunos sin duda más centrales que otros, particularmente aquellos relacionados con la dignidad y el valor de la vida humana y el florecimiento humano” [8]. La cobertura de los medios y los comentarios en las redes sociales podrían enfatizar la calidad particular de las elecciones como una celebración de democracia. A través de su comportamiento y comentarios, las personas candidatas dan ejemplo y hacen hincapié en que la democracia vale la pena ser celebrada. Antes de las elecciones de 2019 para el Parlamento Europeo, Justicia y paz Europa hará una contribución para subrayar el papel fundamental de la votación en una democracia.

 

Participación democrática- una forma de vida

La renovación del compromiso democrático finalmente requiere reconsiderar el tiempo posterior a las elecciones, los primeros días y meses, pero también todo el período electoral. Las personas elegidas deben rendir cuentas regularmente a sus votantes. Su respeto por el estado de derecho es una cuestión de principios. Las personas no dejan de ser ciudadanos/as una vez que han votado. Pueden continuar su participación, especialmente en las asociaciones y política locales. En ocasiones es difícil ver la forma de participar porque no creemos que las cosas puedan cambiar. Muchas de las mismas personas son muy activas en otras formas de participación, como el voluntariado. Ser "político" puede verse como algo negativo, pero es un término que debemos recuperar.

 La creciente complejidad de nuestro mundo exige de las personas elegidas una gran energía para investigar hechos, una elaborada cultura de debate y discernimiento. Para las personas creyentes, se puede añadir la meditación y oración. La complejidad también significa entender  que no todas las soluciones están disponibles a nivel nacional. Los acuerdos internacionales y las estructuras supranacionales son indispensables, por ejemplo, para responder a los desafíos del cambio climático, el creciente poder económico de las empresas multinacionales, la amenaza persistente a la seguridad colectiva. Quienes se dedican a la política a menudo se enfrentan a decisiones difíciles. Su deseo de cumplir sus promesas electorales tropieza con la necesidad de hacer concesiones. Sin embargo, como lo expresaron recientemente los obispos franceses: «El compromiso, siempre sospechoso de connivencia, es lo que, a los ojos de algunos, contribuye a devaluar la política. Es un malentendido de lo que realmente debe ser un compromiso, una tarea indispensable y particularmente noble del debate político. El verdadero compromiso es más que un gris intermedio, una simple consecuencia del equilibrio de poder. Es que entablamos un diálogo real desde diferentes posiciones en las que no buscamos tomar la delantera sino construir juntos otra cosa, en la que nadie se niega a sí mismo, pero necesariamente lleva a algo diferente de las posiciones iniciales. No debe ser una confrontación de verdades, sino una búsqueda conjunta, en verdad» [9].

Justicia y paz Europa trabajará para la renovación del compromiso democrático a nivel local y promoverá las mejores prácticas.  Sus comisiones nacionales intentarán insistir a través del diálogo y los debates de mesa redonda para enfatizar el arte del compromiso como una cualidad positiva de la vida democrática.  En la línea de la Doctrina social de la Iglesia, Justicia y Paz Europa recuerda la opción preferencial por las personas más pobres y vulnerables y por promover estructuras justas. Justicia y paz Europa sigue fomentando la misericordia para las personas empobrecidas,  presas, en situación de refugio, ancianas y enfermas.

 

Conclusión

Es frecuente escuchar que la democracia es el mejor sistema político disponible, pero tiene sus debilidades. Una democracia viva estará en constante proceso de aprendizaje, aunque en los últimos años las sociedades europeas han tendido a enfatizar la perspectiva individual, lo que puede haber aumentado algunas deficiencias en nuestras sociedades. Por supuesto, una mayor autonomía individual no es un error en sí misma, sino que debe equilibrarse valorando el bien común. De lo contrario, prevalecerán las tendencias populistas y las amenazas de ataques terroristas pueden lograr su trabajo de intimidación. Las democracias europeas necesitan el compromiso valiente de las ciudadanas y los ciudadanos, que están atentos a la difícil situación de quienes pasan necesidad y que desean proteger nuestro planeta, local y globalmente.

 

Propuesta trabajo del Comitñe Ejecutivo de Justicia y Paz de Europa



[1] Cf. también Michel Dormal, «¿Identidad abierta o cerrada? Sobre el conflicto en la democracia contemporánea», conferencia inédita en la Universidad de Rostock, el 9 de diciembre de 2016 en la Universidad de Rostock.

[2] Somos conscientes de que la democracia puede extenderse más allá de las dimensiones puramente políticas y que debe verse en un contexto más amplio. La democracia se refuerza a través de la justicia social, la seguridad, la paz, la transparencia y las acciones contra todas las formas de discriminación. Sin embargo, nos enfocaremos en un elemento clave de la democracia, que es la participación de los ciudadanos en los votos regulares.

[3] Juan Pablo II, Carta Encíclica Centesimus Annus, 46. El Compendio de la Doctrina social de la Iglesia ha consagrado un capítulo entero al «Sistema Democrático» (véase Parte II, Capítulo 8,4).

[4] Papa Pablo VI, Carta Apostólica Octogeseima Adveniens, 24.

[5] Compendio de la Enseñanza Social de la Iglesia, 407.

[6] Discurso del papa Francisco al Parlamento Europeo, 25 de noviembre de 2014.

[7] Cf. en esto a Jacqueline de Romilly, Una cierta idea de Grecia, París 2003, 140 - 150; Gentileza en el pensamiento griego, París 1979.

[8] Obispos de Inglaterra y Gales…

[9] Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Francia "En un mundo cambiante, redescubra el sentido de la política", n ° 8: «Le compromis, toujours suspecté de compromission, est ainsi ce qui, aux yeux de certains, contribue à dévaluer le politique. C’est mal comprendre ce que doit être véritablement le compromis, tâche indispensable et particulièrement noble du débat politique. Le vrai compromis est plus qu’un entre deux, simple résultat d’un rapport de force. C’est, à partir de positions différentes, entrer dans un vrai dialogue où on ne cherche pas à prendre le dessus mais à construire ensemble quelque chose d’autre, où personne ne se renie, mais qui conduit forcément à quelque chose de différent des positions du départ. Ce ne doit pas être une confrontation de vérités, mais une recherche ensemble, en vérité».