Día Internacional de la Convivencia en Paz

16.05.2018 11:09

Aprobado por el 8 de diciembre de 2017. Para la Asamblea general se trata de reforzar una cooperación ya “activa” entre la ONU y “las organizaciones confesionales y culturales”  y  de apoyar las iniciativas de la sociedad civil, en favor del diálogo de las religiones y las culturas.

 

«Convivir en paz: un proceso necesario para el desarrollo sostenible»

 

La paz no sólo es la ausencia de conflictos. Convivir en paz consiste en aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida. Es un proceso positivo, dinámico y participativo en que se promueva el diálogo y se solucionen los conflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos.

 

La Declaración del Milenio y su resolución resolución 70/1, de 25 de septiembre de 2015, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, establece la importancia de propiciar sociedades pacíficas, justas e inclusivas que estén libres del temor y la violencia. No puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible.

 

Teniendo presente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y especialmente el empeño en preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, la Asamblea General invita a todos los Estados Miembros a que sigan promoviendo la reconciliación, para contribuir a hacer realidad la paz duradera y el desarrollo sostenible trabajando con las comunidades, los dirigentes religiosos y otros agentes competentes, a través de medidas conciliadoras y servicios altruistas, entre otros medios, y alentando el perdón y la compasión entre las personas.

 
 
La última publicación de Justicia y Paz apunta en esta misma dirección del diálogo entre las religiones y las culturas al reflexionar sobre:
 

La libertad religiosa: derecho fundamental motor de progreso social


La promoción de la  libertad  religiosa  es  un  factor  que  promueve  el  desarrollo humano y social y que permite afianzar el bien común, puesto que libera las mejores energías humanas en favor de la cultura, de la justicia y de la paz.

Son innumerables los hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, y en todo el mundo, motivados e impulsados profunda y sinceramente por su fe religiosa, han dado y siguen dando lo mejor de sí, a veces la propia vida, para generar a su alrededor bienestar  y  fraternidad, ofreciendo  testimonios  absolutamente extraordinarios  de  valentía,  generosidad,  entrega.  Por  ello,  las tradiciones  y  creencias  religiosas  que  los  han  motivado  y  los siguen  motivando  son  patrimonio  de  la  humanidad,  un  tesoro precioso a preservar.

Eduard Ibáñez, presidente de Justicia y Paz

 

 «El mundo tiene necesidad de Dios.Tiene necesidad de valores éticos y espirituales compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social, justo y pacífico, a nivel nacional e internacional».

Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2011