El bien común de los océanos

26.02.2020 13:53

Acción concertada 2020 de Justicia y Paz Europa

Nuestro planeta es un planeta azul, el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua. Sin embargo, este ecosistema equilibrado se ve cada vez más amenazado por la actividad humana.

 

El estado de nuestros océanos

El impacto de nuestra civilización es abrumador. En este último siglo, se han vertido a los océanos volúmenes incalculables de residuos. Cada año, unos 8 millones de toneladas de plástico son desechados al mar. Se estima que para 2050, el peso que representan todos los peces en el océano sea inferior al peso total de todos los plásticos que flotan en él. Las diminutas partículas de plástico llamadas microplásticos son especialmente dañinas, ya que resultan muy difíciles de recoger y los peces los confunden fácilmente con comida. Las sustancias contaminantes llegan al océano como resultado de la actividad humana en la tierra. La contaminación por carbono que se produce en nuestra atmósfera está llegando a nuestros océanos, lo que provoca una acidificación que pone en peligro la biodiversidad marina. Las aguas residuales y la contaminación agrícola son las principales causas de la eutrofización masiva de los océanos, y la sobrepresca ha colapsado ecosistemas enteros: lo que antes eran zonas de pesca abundante ahora están vacías. La proporción mundial de reservas de peces marinos que se encuentran dentro de un nivel biológicamente sostenible ha disminuido, pasando del 90% en 1974 a al 69% en 2013. La pesca de arrastre en aguas profundas está causando daños catastróficos desconocidos e incalculables a nuestros fondos marinos. Estas prácticas irresponsables eliminan ecosistemas enteros y posiblemente especies (de las cuales todavía muchas están por descubrir). La necesidad de realizar acciones concretas para proteger nuestros océanos nunca ha sido tan inminente.

 

Problema humanitario

La salud de nuestros océanos no solo presenta un problema ecológico, sino también social y humanitario: “El deterioro del medioambiente y la degradación humana y ética están muy relacionadas”. La contaminación y el sobreconsumo tienen un efecto directo en las personas cuya supervivencia depende de la pesca. Además, las personas que trabajan en el mar presentan una tasa de mortalidad elevada debido a las condiciones precarias y a los abusos frecuentes relacionados con las condiciones de trabajo y los contratos. Resulta difícil hablar del océano y no recordar a las personas migrantes, quienes a través de los años se han lanzado al mar en busca de sitios mejores, ya sea en un intento de refugiarse de persecuciones, amenazas de muerte, falta de seguridad o para encontrar mejores condiciones de vida y de trabajo. La creciente degradación del medioambiente contribuye al aumento de desplazamientos de personas que huyen en búsqueda de mejores condiciones de vida.

 

Mayor sensibilización y Acción Concertada de Justicia y Paz Europa

Por fin ha llegado a la opinión pública la aterradora disminución de la capacidad de nuestros océanos para resistir los estragos de la negligencia humana y las acciones de la civilización. Además, podemos encontrar varios encuentros internacionales e iniciativas que abordan la cuestión de la conservación del océano. Todas las partes tienen el deber de preservar este bien común para siempre. Así pues, Justicia y Paz Europa lucha para lograr un compromiso en cinco ámbitos enumerados a continuación:

 

Acción en el ámbito internacional

Se requiere un compromiso de la comunidad internacional para lograr una política internacional de los océanos efectiva y garantizar su limpieza, seguridad y buena gestión. Las medidas directas para la conservación de océanos incluyen la designación de áreas marinas protegidas. Personas del mundo científico han recomendado reservar el 30% de los mares para 2030 en una red de áreas marinas protegidas. No hay que olvidarse de la contaminación proveniente de los barcos marítimos cuya huella de carbono aún no ha sido reconocida. La navegación representa al menos el 3% de las emisiones de efecto invernadero mundiales y, si sigue sin controlarse, podría llegar a representar el 17% en 2050. En cuanto a la industria de la pesca, es importante que se establezcan y respeten las cuotas pesqueras. También instamos a los gobiernos para que apliquen las leyes y convenciones internacionales para garantizar los derechos de las personas que se dedican profesionalmente a la pesca.

 

Acción en el ámbito europeo y nacional

La Comisión Europea adoptó un segundo plan de acción de economía circular para principios de 2020. Su rápida implementación contribuiría considerablemente a la mejora de la protección del océano. La Unión Europea debería tener un papel clave en la segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océanos que tendrá lugar en junio de 2020 en Lisboa. La UE también ha prometido que, para el año 2030, el material de embalaje utilizado será de plástico reciclable. Los gobiernos deberían tomar medidas para asegurar su cumplimiento. El uso de materiales biodegradables para la elaboración de bolsas de plástico y el uso de incentivos para reducir el uso del plástico, como por ejemplo el tener que pagar por las bolsas de plástico (principio de quien contamina paga), debería fomentarse y ampliarse. Los gobiernos también deberían invertir más en investigación y desarrollo para seguir mejorando el estado de nuestros océanos.

 

Acción en el ámbito de la Iglesia local

Instamos a que las personas que tienen un cargo de responsabilidad dentro de la Iglesia mantengan su interés en el tema y den un buen ejemplo a las personas confiadas a su cuidado. Es importante que las buenas prácticas personales concuerden con los principios mencionados anteriormente. Se deberían llevar a cabo auditorías sobre las actividades diarias con el fin de cambiar comportamientos que contribuyen a la degradación del medioambiente.

 

Comunidades y familias

Las comunidades pueden hacer mucho para contribuir al cuidado de los océanos a un nivel práctico. Animamos a las comunidades a ser proactivas y a hacer el esfuerzo de adoptar medidas para asegurar un buen cuidado de los océanos.

 

Compromiso personal

Es esencial reconocer que el cambio empieza a producirse cuando cada uno de nosotros se compromete con el cuidado, en este caso de los océanos. Para ser plenamente fiel a la iniciativa de Dios de cuidar los dones de la Creación, cada miembro de la Iglesia debe asumir conscientemente la responsabilidad de cumplir con las normas y usar nuestra imaginación e ingenio de manera proactiva en defensa de los océanos.

 

Justicia y Paz de Europa

Cuaresma 2020