La acción humana mantiene el incremento de absorción de calor de los océanos

13.03.2020 14:03

Los océanos almacenan más del 90% del exceso de calor, de modo que calcular su contenido calorífico es un buen modo de cuantificar la tasa del calentamiento global. Según un estudio elaborado con datos de los Centros Nacionales para la Información Ambiental de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos y del Instituto de Física Atmosférica, publicado el 13 de enero en Advances in Atmospheric Sciences, el contenido calorífico de los océanos alcanzó un nivel sin precedentes en 2019.

 

El trabajo señala además que la última década fue la más cálida en lo que se refiere a temperaturas oceánicas, en especial los últimos cinco años. Durante el año pasado la temperatura subió unos 0,075 grados de la medida registrada en el periodo de 1981 a 2010.

 

"La cantidad de calor que hemos puesto en los océanos mundiales durante los últimos 25 años equivale a 3.600 millones de explosiones de bombas atómicas como la de Hiroshima", señaló el autor principal del estudio y profesor del Centro Internacional de Ciencias Climáticas y Ambientales de China, Lijing Cheng.

 

El experto aseguró que esta medición del calentamiento del océano "es irrefutable y es una prueba más del calentamiento global". Se puede trabajar para revertir el efecto de la actividad humana en el clima, pero "al océano le llevará más tiempo responder que a los ambientes atmosféricos y terrestres".

 

Según un análisis consolidado de los principales conjuntos de datos internacionales realizado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2019 fue el segundo año más cálido del que se tienen datos, solo superado por 2016.

 

La OMM también señala la década que acabamos de dejar atrás como la que ha caracterizado el retroceso de los hielos, un nivel del mar sin precedentes, la acidificación de los océanos y el incremento de su contenido calorífico, y los fenómenos meteorológicos extremos. La combinación de todos esos factores ha conllevado graves consecuencias tanto para la salud y el bienestar de las personas como para el medioambiente.

 

Fuente: Organización Meteorológica Mundial