No podemos servir a Dios y a la opresión del pueblo palestino #CryforHope

02.07.2020 18:27

La Comisión General de Justicia y Paz se ha adherido al comunicado de Kairós Palestina y Kairós Global por la Justicia, sobre la opresión de Israel al pueblo palestino.

Un clamor de esperanza: Llamamiento a la acción decisiva

 

Nosotros/as, Kairós Palestinay Kairós Global por la Justicia, una coalición mundial nacida en respuesta al documento de Kairós Palestina: “Un momento de Verdad: una palabra de fe, esperanza y amor desde el corazón del sufrimiento palestino”, hacemos este urgente llamado a las personas cristianas, las iglesias y lasinstituciones ecuménicas. Lo hacemos junto con cristianos/as comprometidos/as en Palestina y en todo el mundo. Esto es un llamamiento a una acción decisiva sobre una cuestión que creemos tiene relación con la integridad de nuestra fe cristiana. 

 

Hemos  llegado  a  un  punto  crítico  en  la  lucha  para  poner  fin  a  la  opresión  del  pueblo palestino. La adopción por el Estado de Israel de la Ley del Estado Nación en 2018 legalizó la  discriminación  institucional  en  Israel  y  los  territorios  palestinos,  privando  oficialmente  al pueblo  palestino  de  sus  derechos  a  la  vida,  al  sustento  y  a  un  futuro  en  su  patria.  Los  actos recientes  del  gobierno  de  Estados  Unidos  han  apoyado  el  proyecto  en  curso  de  Israel  de apoderarse de la tierra  y  lograr el control de todo el territoriode Palestina. Entre ellos, cabe mencionar  el  traslado  de  su  embajada  a  Jerusalén  en  2018,  su  anuncio  en  2019  de  que  el gobierno  de  los  Estados  Unidos  ya  no  considera  que  las  colonias  en  Cisjordania  sean “incompatibles con el Derecho Internacional”, y el plan “Paz para la prosperidad” de 2020. Impulsado  por  el  apoyo  de  Estados  Unidos  y  envalentonado  por  la  respuesta  ineficaz  de  la comunidad  internacional,  el  recién  formado  gobierno  de  coalición  de  Israel  ha  despejado  el camino para la anexión total de alrededor de un tercio de la ocupada Cisjordania, incluido el Valle  del  Jordán.  Todo  esto  deja  aún  más  claro  que  se  acabó  la  ilusión  de  que  Israel  y  las potencias  mundiales  tienen  la  intención  de  honrar  y  defender  los  derechos  del  pueblo palestino  a  la  dignidad,  la  autodeterminación   y  los  derechos  humanos  fundamentales garantizados  por  el  Derecho  Internacional,  incluido  el  derecho  al  retorno  de  las  y  los refugiados  palestinos.  Es  hora  de  que  la  comunidad  internacional,  a  la  luz  de  estos acontecimientos,  reconozca  a  Israel  como  un  Estado  de  apartheid  de  acuerdo  al  Derecho Internacional.

 

Al   afirmar   esta   realidad,   comprendemos   que   nos   corresponde   a   nosotros/as,   como seguidores/as  de  Jesús,  tomar  medidas  decisivas.  Están  en  juego  el  sentido  mismo  de  la Iglesia, la integridad de la fe cristiana y la credibilidad del Evangelio. Declaramos que apoyar la opresión del pueblo palestino, ya sea por acción u omisión, a través del silencio, la palabra o  los  hechos,  es  un  pecado.  Afirmamos  que  el  apoyo  cristiano  al  sionismo  como  teología  e ideología  que  legitima  el  derecho  de  un  pueblo  a  negar  los  derechos  humanos  de  otro  es incompatible con la fe cristiana, y un grave abuso de la Biblia.

 

Hacemos  un  llamamiento  a  todas  las  personas  cristianas  y  a  las  iglesias a  todos  los niveles: congregacional, denominacional, ecuménico, nacional y mundial para que participen en  un  proceso  de  estudio,  reflexión  y  confesión  en  relación  con  la  negación  histórica  y sistémica  de  los  derechos  del  pueblo  palestino,  y  con  el  uso  de  la  Biblia  por  muchos  para justificar y apoyar esta opresión. Hacemos un llamamiento a las iglesias para que reflexionen sobre  cómo  sus  propias  tradiciones  pueden  expresar  el  deber  sagrado  de  mantener  la integridad  de  la  iglesia  y  la  fe  cristiana  en  relación  con  esta  cuestión.  No  podemos  servir  a Dios mientras permanecemos en silencio sobre la opresión del pueblo palestino.

 

Al enfrentarnos a este kairós, somos conscientes del legado de fe y acción de quienes nos han precedido  y  han  enfrentado  circunstancias  similares.  En  1933,  el  pastor  y  teólogo  alemán Dietrich Bonhoeffer declaró que la negación de los derechos de la población judía por parte del régimen nazi y la interferencia del Estado en asuntos de religión colocaba a la iglesia en un status confessionis. La Declaración de Barmen de 1934 reafirmó la obligación de la iglesia de enfrentarse a la injusticia y de oponerse inequívocamente a las ideologías de la tiranía. En 1964,  el  primer  Secretario  General  del  Consejo  Mundial  de  Iglesias  (CMI),  Willem  Visser't Hooft,  declaró que  el  racismo,  al  igual  que  el  Apartheid,  constituye  un status  confessionispara  las  iglesias.  El  CMI  llevó  esta  palabra  a  la  acción  en  1969  al  poner  en  práctica  su valiente  y  trascendental Programa  de  Lucha  contra  el  Racismo.  En  1977,  la  Federación Luterana Mundial (FLM) declaró que “el apartheid ha creado un status  confessionispara  la iglesia”,  y  en  1984  suspendió  a  las  iglesias  luteranas  blancas  de  África  del  Sur  que practicaban  el  apartheid.  La  Comunión  Mundial  de  Iglesias  Reformadas  (CMIR)  afirmó  en 2017 que “ante la situación de injusticia y sufrimiento que existe en Palestina, y el clamor de la  comunidad  cristiana  palestina,  la  integridad  de  la  fe  y  de  la  praxis  cristianas  están  en juego”, y ordenó al Secretario General que iniciara seis medidas de acción  directa.  Desde 2009  han  surgido  documentos  Kairós  de  organizaciones  ecuménicas  de  todo  el  mundo  en respuesta al documento “Un  momento  de  verdad” de Kairós Palestina, comprometiéndose a la  acción  y  proporcionando  fundamentación  teológica  a  este  llamamiento  profético  de  las iglesias palestinas.

 

Los  tiempos  actuales  requieren  acciones  igualmente  audaces,  fieles  y  decididas. Ha llegado el momento de la decisión. “Llamamos como cristianos/as y como palestinos/as a nuestros hermanos y hermanas cristianasde las iglesias en todo el mundo” dice el documento de Kairós Palestina. Ocho años después, en 2017, en la Carta Abierta al Consejo Mundial de Iglesias  y  al movimiento ecuménico, la Coalición Nacional de Organizaciones Cristianas  en Palestina  escribió:  “La  situación  es  más  que  urgente.  Estamos  al  borde  de  un  colapso catastrófico.  ¡Cristianos,  no  es  momento  para  una  diplomacia  superficial!".  Ahora,  tres  años después,  este  es  un  grito  de  esperanza  dirigido  a  nuestros  hermanos  y  hermanas  de  todo  el mundo. Invitamos a las y los fieles cristianos, a sus congregaciones locales, a las iglesias y a las  organizaciones  ecuménicas  internacionales,  a  recibir  y  responder  a  nuestro  testimonio común,  a  unirse  al  proceso  de  confesión  y  a  iniciar  acciones  para  rechazar  formalmente  la opresión  del  pueblo  palestino  y  cualquier  uso  de  la  Biblia  para  justificar  esta  injusticia, comprometiéndose a las siguientes acciones:

 

Iniciar procesos a nivel local, denominacional y ecuménico que reconozcan el actual kairós  y la urgente necesidad de una  acción decisiva con  respecto a los derechos del pueblo  palestino  que  están  siendo  negados  y  al  mal  uso  de  la  Biblia.  Estas  acciones expresarán  la  unidad  de  la  iglesia  en  su  compromiso  de  enfrentar  la  injusticia dondequiera que se encuentre.

Abocarse  al  estudio y  el  discernimiento  sobre  las  teologías  e  interpretaciones  de  la Biblia que han sido utilizadas para justificar la opresión del pueblo palestino. Ofrecer teologías que llamen proféticamente a una visión inclusiva de la tierra para israelíes y palestinos/as,  afirmando  que  el  Dios  creador  es  un  Dios  de  amor,  misericordia  y justicia, no de discriminación y opresión.

Afirmar  el  derecho  del  pueblo  palestino  a  resistirla  ocupación,  el  despojo  y  la abrogación  de  sus  derechos  fundamentales,  y  unirse  a  la  gente  de  Palestina  en  su resistencia  creativa  y  no  violenta.  El  llamamiento  palestino  de  2005  al  boicot,  la desinversión  y  las  sanciones  (BDS)  ofrece  un  marco  para  la  adopción  de  medidas económicas, culturales y académicas, y para la incidencia política directa como medio no  violento  de  poner  fin  a  la  ocupación  y  la  opresión.  El  propósito  del  BDS  no  es castigar o aislar a Israel; es más bien ejercer presión sobre Israel para que cumpla con el Derecho  Internacional,  y exhortar a su  gobierno  y a su pueblo, en el espíritu de la Palabra de Dios, a que emprendan el camino de la justicia y la paz, afirmando así sus propios derechos así como los derechos del pueblo palestino.

Exigir también  que  los  gobiernos  y  los  organismos  internacionales  adopten  medidas políticas, diplomáticas y económicas para poner fin a las violaciones de los derechos humanos y del Derecho Internacional por parte de Israel.

Oponerse  al  antisemitismo trabajando  por  la  justicia,  contra  la  judeofobia,  el racismo  y la xenofobia; oponerse a que la crítica a las acciones injustas de Israel sea equiparada con el antisemitismo.

Apoyar iniciativas entre israelíes y palestinas/os, así como interreligiosas, que luchan contra  el  apartheid  y  la  ocupación,  creando  así  oportunidades  para  trabajar  juntos  y juntas por un futuro común de respeto mutuo y dignidad.

Venir a verla realidad de Tierra Santa con ojos compasivos hacia el sufrimiento del pueblo  palestino,  y  solidarizarse  con  las  iniciativas  de  base  de  todas  las  religiones  y grupos seculares que luchan contra la ocupación y trabajan por una paz justa.

 

Hacemos este llamado desde la preocupación por el futuro de ambos pueblos. En palabras de Kairós Palestina, nuestro llamado está enraizado en la lógica del amorque busca liberar tanto al  opresor  como  al  oprimido,  a  fin  de  crear  una  nueva  sociedad  para  todas  las  personas  de esta  tierra.  Seguimos  manteniendo  firme  la  esperanza  expresada  en  el  documento  Kairós  de que los pueblos palestino e israelí tienen un futuro común, y que “podemos organizar nuestra vida política, con toda su complejidad, según la lógica y el poder del amor, después de poner fin a la ocupación y establecer la justicia.”  Como seguidores/as de Jesús, nuestra respuesta a las  ideologías  de  exclusividad  y  apartheid  es  mantener  una  visión  de  inclusión  e  igualdad para todos los pueblos de la tierra, y luchar persistentemente para hacerla realidad.

 

Reconocemos  que  al  comprometernos  como  cristianas/os  con  la liberación  del  pueblo palestino,  nos  oponernos  a  la  teología  del  Imperio:  un  orden  mundial  de  dominación  que  se manifiesta en la opresión racial, económica, cultural y ecológica que amenaza a la humanidad y a toda la creación. Al hacer esta confesión, abrazamos nuestra pertenencia a la comunidad del pan partido, a la iglesia fiel que cumple su misión de traer la buena noticia del regalo de Dios: amor, misericordia, compasión y vida abundante para todos y todas.Enlace

H.B. Michel Sabbah Rifat Kassis
H.B. Michel Sabbah, Patriarca Llatí (Emérit) de Jerusalem
Rifat Kassis, Coordinador General de Global Kairos for Justice  

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