Pacto Mundial sobre Migraciones

10.12.2018 10:00

La Conferencia Intergubernamental para Adoptar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM) se celebrará en Marrakech, Marruecos, el 10 y 11 de diciembre de 2018. La Santa Sede participará, junto con muchos de los gobiernos del mundo, en la adopción de este Pacto, el primer acuerdo internacional sobre migración en general. El pasado mes, el Tercer Comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, en Nueva York, el Pacto Mundial sobre Refugiados (GCR).

 

El GCM es el resultado de dos años de consultas y negociaciones. Ha sido un importante ejercicio de multilateralismo, enfoque que muchos consideran ser el único modo de abordar o afrontar los principales problemas que afligen a la humanidad.

 

La Santa Sede ha estado muy involucrada desde el principio, aplicando el enfoque del papa Francisco, que se expresa de manera simple y elocuentemente a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Los cuatro verbos fueron desarrollados por esta Sección en 20 Puntos de Acción, destinados a la planificación y a la evaluación pastoral. Se convirtieron en parte esencial de la contribución general y oficial de la Santa Sede a las consultas de 2017 y a las negociaciones de 2018. Ahora, nos complace ver cómo principios y medidas recogidas en los 20 Puntos, se reflejan en los textos finales de los Pactos, concretamente, en 15 de los 23 Objetivos del GCM.

 

El GCM no es un acuerdo jurídicamente vinculante. No es una convención o un tratado. Sin embargo, expresa numerosos valores universales como Objetivos, por ejemplo: salvar vidas, prevenir el tráfico ilegal y la trata de seres humanos, proporcionar información precisa, facilitar un proceso de contratación justo, reducir la vulnerabilidad en el ámbito de la migración, gestionar correctamente las fronteras e invertir en el desarrollo de las competencias. Múltiples propuestas y mejores prácticas se detallan en cada Objetivo. Entre ellas, cabe destacar iniciativas para facilitar el acceso a la instrucción, abrir corredores humanitarios, acompañar a los migrantes en los países de tránsito y promover encuentros
interculturales para fomentar una integración en los países de destino. Sin lugar a dudas, podrán identificar ejemplos concretos que se pueden aplicar a su región.

 

El GCM es como un menú o un conjunto de herramientas, que los Estados (y otros actores) pueden emplear de manera interna, bilateral e incluso regional, dependiendo de las circunstancias y las necesidades concretas de cada uno. Por lo tanto, las políticas eficaces y las mejores prácticas de los Estados, las agrupaciones regionales, las organizaciones religiosas y de otro tipo, se recogen en un único documento con el fin de proporcionar una plataforma y un marco de referencia común para toda la comunidad internacional. Una mayor cooperación y una responsabilidad compartida son temas importantes, presentes en ambos Pactos.


En los países que eligen no firmar el GCM, la Iglesia seguirá implementando los cuatro verbos, sugiriendo opciones y prácticas que ayudan a satisfacer las necesidades de quienes acaban de llegar, así como de los residentes vulnerables de larga duración. El objetivo último, por supuesto, es el desarrollo humano integral de personas migrantes, refugiadas, su comunidad de origen y su nueva comunidad.

 

El vídeo de Migración y Refugio, en el que se explican e ilustran los cuatro verbos, presenta ahora un nuevo final que manifiesta las esperanzas del Papa para el GCM.