Quinto domingo de Cuaresma: El océano, nuestra fuente de vida

27.03.2020 12:25

El océano nos evoca la inmensidad de la vida, su diversidad, la capacidad de regenerarla y alimentarla, el oxígeno que necesitamos para respirar, la cura de enfermedades. También nos sugiere profundidad, oscuridad, tempestad, inundaciones.

Los océanos desempeñaron un papel catalizador para el surgimiento de la vida. Como fuente de vida es fundamental su conservación y tu contribución es decisiva para:

 

Cambiar su salud

 

La actividad humana contribuye a modificar el estado de los océanos a través del cambio climático, la contaminación y la sobrepesca. El aumento de temperatura y de contaminación en los océanos afectan a:

- La regulación del clima, la absorción de radiación solar, la distribución del calor, el cambio en los patrones climáticos.

- El exceso de nutrientes, sobre todo fósforo y nitrógeno, hace que las plantas y otros organismos crezcan en abundancia. Durante su crecimiento y putrefacción, consumen  gran cantidad del oxígeno disuelto y aportan materia orgánica (fango).

- La acidificación de los océanos. El dióxido de carbono atmosférico es absorbido por los océanos, desencadenando una reacción química y generando un descenso del pH del agua de mar que también afecta a la generación de oxígeno.

- Mayores niveles de residuos como los plásticos. El 80% de los residuos marinos proviene de tierra, mientras que el 20% restante de la actividad marítima [1].

 

Estos cambios los observamos como:

- Desaparición de especies marinas y alteración de los patrones generales de migración. Existe una pérdida el 20% de los arrecifes corales. Las poblaciones locales de peces, moluscos y cangrejos están desapareciendo a una velocidad dos veces mayor que las especies terrestres.

- Proliferación de especies invasoras y enfermedades marinas. De la misma forma que algunos animales migran a áreas más frías, el calor atrae a especies o bacterias foráneas, como las medusas. Este hecho es una realidad en costas como la del Mar Mediterráneo, donde las plagas obligan a cerrar playas en época estival [2].

- Fenómenos meteorológicos más extremos en forma de lluvias torrenciales, ciclones e inundaciones de zonas de tierra y contaminación de acuíferos, pozos y ríos de agua dulce.

 

La salud de los océanos nos afecta directamente ya que:

- Los océanos proporcionan recursos naturales fundamentales como alimentos, medicinas, biocombustibles y otros productos.

- La pesca marina emplea directa o indirectamente a más de 200 millones de personas. Las mujeres realizan gran parte de las labores en la pesca a pequeña escala. Más de tres mil millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera para su sustento. Las costas son también un gran lugar para el turismo y las actividades recreativas.

- A nivel mundial, el valor de mercado de los recursos marinos y costeros, y su industria se estima en $ 3 billones por año o alrededor del 5 por ciento del PIB mundial.

- Los fenómenos meteorológicos extremos producen pérdidas materiales e incluso humanas. “El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la población mundial vive junto al mar o muy cerca de él, y la mayor parte de las megaciudades están situadas en zonas costeras” [3].

- El océano es el ecosistema con mayor diversidad del planeta. Más del 80% del reino submarino aún no ha sido mapeado o explorado. Desvelar sus misterios ayudaría a comprender mejor el cambio ambiental y cómo gestionar los recursos oceánicos.

 

Potenciar la vida submarina

 

Este compromiso ha sido reconocido a nivel internacional en el objetivo catorce (ODS 14) de la Agenda de Desarrollo Sostenible [4]. Existen otras citas con este motivo. La más inminente es la segunda Conferencia Mundial sobre los Océanos [5] que tendrá lugar en Lisboa, del 2 al 6 de junio de 2020, considerada un momento crucial para la salud de la vida marina y terrestre. La UNESCO ha proclamado el periodo 2021-2030 como el "Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible" [6]. Es precisa una mayor cooperación internacional para proteger los hábitats vulnerables. Los sistemas de zonas protegidas por los gobiernos son precisos para conservar la diversidad biológica y garantizar un futuro sostenible para la industria pesquera.

Las condiciones laborales de la actividad marinera son peligrosas y precarias en muchas ocasiones. Además la pesca a bordo de barcos existen actividades que se realizan en tierra y la acuicultura. Todo ello demanda una atención específica, integral y sistemática de los  poderes  públicos.

Cada persona puede contribuir a diferentes niveles para potenciar esta vida submarina.

A nivel local, al comprar productos o consumir alimentos procedentes de los océanos deberíamos tomar decisiones respetuosas con los mismos y consumir solamente lo que necesitamos. Elegir productos certificados es una buena forma de empezar.

A nivel personal, reducir nuestra huella de carbono, eliminar en lo posible el uso del plástico y  organizar actividades de limpieza en las playas también contribuye a mejorar la salud del mar.

 

El que cree en mí tendrá Vida

 

En los océanos como en toda naturaleza están presentes la vida y la muerte. El mar y los océanos han sido límite y reto, supervivencia diaria y fuerza destructiva, claridad y misterio. Jesús, por encima de todo misterio camina sobre las aguas y rescata de la zozobra la barca de los apóstoles.  Así se viene representando desde sus orígenes a la Iglesia: barca sobre las aguas que navega por la historia anunciando la llegada del Reino de Dios, reino de justicia, paz y amor.  Somos pues, pescadores y pescadoras, personas que faenan en los mares y océanos revueltos y contaminados de nuestra realidad global, como el momento que vivimos con el COVID-19.  Al igual que quienes rodeaban a Lázaro y su familia, somos personas que faenamos por la dignidad humana y muchas veces mantenemos el status quo, pero insistamos a Jesús a ser fuerza de nuestras fuerzas que nos ayude a  llevar la resurrección y la vida a tantos lázaros que necesitan cuidado, especialmente a las personas que se lanzan al mar en búsqueda de esa dignidad perdida. Elijamos siempre la resurrección y la Vida para Ser en ese Amor tan ilimitado como el océano.

 

Montse Serrano, secretaría técnica CG Justicia y Paz