Un regalo para toda la Humanidad

07.12.2018 10:27

Declaración de Justicia y Paz de Europa con motivo del 70º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

 

 

Hace 70 años, el 10 de diciembre de 1948 en París, los Estados miembros de las Naciones Unidas firmaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los derechos humanos existían antes de esta fecha y solo varias décadas después, el movimiento de derechos humanos los introdujo en el debate político más amplio. Sin embargo, en 1948 los derechos humanos fueron declarados universales y, por lo tanto, se convirtieron en un regalo para toda la humanidad. Por este motivo, es digno de celebrar el 70º aniversario y con esta declaración, la Conferencia de las Comisiones Europeas de Justicia y Paz (Justicia y Paz de Europa) pretende renovar su compromiso con la promoción de los Derechos Humanos, con su indivisibilidad y universalidad, especialmente en este período de su cuestionamiento.

 

Celebrar el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es, ante todo, una renovación de nuestro compromiso personal con ella. Implica no solo defender nuestros propios derechos, sino también los derechos de las demás personas. Es un compromiso que genera a nivel personal  obligaciones morales.  La promoción de los Derechos Humanos es una actitud humana indispensable.

 

Celebrar el 70º aniversario también significa recordar que su reconocimiento es una obligación para las instituciones públicas de todos los niveles. Como Justicia y Paz de Europa apreciamos especialmente los valores expresados por el Consejo de Europa en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y por la Unión Europea en la Carta de los Derechos Fundamentales.

 

Celebrar el 70º aniversario ofrece la oportunidad de afirmar la importancia tanto de los derechos sociales como de los derechos y libertades personales en un plano de igualdad. La interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos, como se afirma particularmente en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena (1993), también es fundamental en la Doctrina social de la Iglesia. Hoy en día, resulta de trascendente superar divisiones  sociales y grietas en nuestras comunidades así como superar la política populista que prospera en algunas partes.

 

Celebrar el 70º aniversario nos inspira, además, a reiterar nuestro compromiso con  un texto legalmente vinculante a nivel de las Naciones Unidas, que regule en el derecho internacional de los Derechos Humanos las actividades de las empresas transnacionales y otras empresas. De hecho, las empresas multinacionales han adquirido en los últimos años un considerable poder económico y también político, lo que implica por su parte una mayor responsabilidad hacia el pleno respeto de todo el corpus de Derechos Humanos en sus actividades.

 

Celebrar el 70º aniversario nos alerta también de las nuevas formas de violación de la dignidad de la persona humana en nuestro mundo que cambia cada vez de forma más rápida. Siguiendo al papa Francisco y en línea con su encíclica Laudato Si', pedimos el pleno reconocimiento del derecho universal al agua y al saneamiento. El agua es la fuente de todas las formas de vida y privar a las personas del acceso a agua limpia es una negación del derecho a la vida. Otros derechos humanos ambientales pueden formularse en el futuro de la misma manera que los derechos sociales se desarrollaron a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ya reconocía el derecho a la seguridad social, al trabajo, al descanso, al ocio y a un nivel de vida adecuado, así como el derecho a la educación.

 

Celebrar el 70º aniversario es, al mismo tiempo, situarnos al lado de la igualdad social, de la vivienda asequible, del empleo, de una vida saludable y de la hospitalidad.  Inspira nuestro compromiso por la libertad de expresión y por la libertad religiosa, por la democracia y por el bien común. Nos llama a fortalecer nuestra lucha contra la xenofobia, la intolerancia y las formas exacerbadas de nacionalismo.

 

Celebrar el 70º aniversario también exige un reconocimiento de que los Derechos Humanos necesitan bases morales sólidas tanto a nivel nacional como mundial. La práctica concreta de respetar la dignidad humana por parte de las personas, la sociedad civil, las Iglesias y otras instituciones es una condición previa para las disposiciones legales que sustentan los Derechos Humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos en sí misma sigue siendo un regalo pionero para toda la humanidad.

 

París, 7 de Diciembre de 2018

El Comité Ejecutivo de Justicia y Paz de Europa