Vivir en Europa. Lecciones desde Eslovaquia

15.10.2019 12:00

Paz, justicia y verdad después de la caída del Telón de Acero

Declaración final del Seminario Internacional de Justicia y Paz de Europa
Del 11 al 14 de octubre de 2019. Bratislava (Eslovaquia)

Con la caída del Telón de Acero creímos haber conseguido la libertad. Treinta años después observamos que la libertad, la justicia y la reconciliación requieren algo más que la eliminación de telones de acero. Ahora nos damos cuenta de que la libertad es un proyecto inacabable en el que debemos trabajar día tras día.

 

Hemos aprendido que escuchar las historias, especialmente las más dolorosas, de quienes han sufrido y afrontado riesgos, es el punto de partida para la libertad. Sin embargo, la libertad solo es posible bajo un proceso real y profundo de reconciliación y con la posibilidad del perdón. En el caso de Eslovaquia, hemos aprendido que es fundamental contar la verdad y buscar la justicia para quienes fueron víctimas bajo el régimen comunista con el fin de lograr una sociedad libre, que respete el valor inherente y la dignidad de cada ser humano.

 

Por ejemplo, antiguos presos políticos sufren debido a una falta de reconocimiento por los sacrificios que hicieron en aras de la libertad y carecen de pensiones que les permitan vivir. Además, las personas que formaron parte del régimen comunista siguen definiendo la sociedad actual. La falta de procesamientos judiciales de crímenes del comunismo limita la capacidad de crear una sociedad libre, justa y socialmente cohesionada.

 

Aunque se han eliminado las fronteras de alambres de púas de los tiempos comunistas, existen otras que nos enfrentan. En el caso de Eslovaquia, concurren muchas desigualdades sociales. Una de ellas es la de una población que envejece y se siente aislada como consecuencia de la falta de apoyo personal y de recursos. Además, el 16% de la población vive en la pobreza, incluyendo a familias monoparentales y aquellas que tienen más de tres menores, situaciones que definen un alto riesgo de vulnerabilidad.  La comunidad romaní constituye también un desafío para la libertad. Debido a la discriminación, las personas romaníes tienen dificultades para acceder a la educación, los servicios de salud, la vivienda social y el empleo. La solución no es solo económica y requiere la construcción de una comunidad. Otro ejemplo es la situación de la migración - inmigración y emigración - y el nacionalismo en ascenso: desafíos para el regalo de la libertad.

 

Los retos descritos no se limitan solo a Eslovaquia sino que son temas que afectan a Europa en su conjunto. Enfrentamos problemas de pobreza y exclusión, migración e injusticias del pasado. Necesitamos trabajar conjuntamente en solidaridad para encontrar soluciones comunes a estos retos de la libertad.

 

Como Iglesia, creemos que cada ser humano está hecho a imagen de Dios. Por lo tanto, se debe respetar a cada persona y proteger su libertad sobre todo la libertad de las personas más pobres, excluidas y de aquellas que están en desventaja. Como Justicia y Paz Europa hemos aprendido de la experiencia europea del totalitarismo, y las libertades de expresión, creencia, propiedad y movimiento son cruciales para reconocer la imagen de Dios en cada persona.

 

Sobre la base de estos valores, reconocemos nuestro papel como Comisiones de Justicia y Paz de Europa en el estímulo y aliento de la Iglesia, los gobiernos, los grupos cívicos y la ciudadanía en la promoción de la paz, la justicia y la verdad. Dicha tarea debe realizarse a nivel individual de escucha y construcción de relaciones, pero también a nivel estructural de gobierno y formulación de políticas públicas. En particular, la educación (es decir, la enseñanza de la historia y su impacto en la actualidad), así como la promoción del pensamiento crítico y de espacios seguros para el diálogo son esenciales para una Europa libre definida por los derechos humanos, la reconciliación y la solidaridad.

 

Bratislava, 14.10.2019