Aproximándonos a Colombia y sus contrastes

Aproximándonos a Colombia y sus contrastes

Colombia, es un país perteneciente a América del Sur, con acceso a las costas de los océanos Pacífico y  Atlántico. Es  un país maravillosamente rico en recursos naturales y una diversidad geográfica que incluye  desde playas tropicales hasta montañas de más de 5.700 metros de altura. Actualmente cuenta con una población de 49.366.272 de  personas, definida por  una mezcla de culturas que caracteriza cada región. Su gente es conocida por su amabilidad y alegría.

Estas potencialidades tanto naturales como demográficas, hacen de este país un territorio que puede lograr alcanzar un buen desarrollo, no obstante, tiene  cuestiones que resolver, entre ellas, la violencia, que ha marcado a generaciones enteras  y que de alguna manera ha hecho permeable y a veces hasta indiferente cada situación de violación  de derechos humanos que se presenta, -porque no es fácil asimilar la gran cantidad de  malas noticias que ocurren diariamente-.  A lo anterior, se suma la desigualdad y la injusticia que cada vez son más visibles en la población colombiana y, a consecuencia de ello, se observa una  mayor  inseguridad,  mayor pobreza, falta de oportunidades, y en definitiva una brecha social que se amplía constantemente. Según el Registro Único de Víctimas de la Unidad de Víctimas del Gobierno colombiano, estas ascienden a más de ocho millones y medio de personas, es decir, el 17.32% de la población colombiana  ha sufrido algún tipo de flagelo debido a la violencia.

El  conflicto interno de este país data de los años 50  y fue establecido como  Violencia[1] a partir de la época del Bogotazo, un hecho de genocidio que puso en marcha la era del conflicto interno que se vive hoy en día.   Varios son los elementos que dieron origen a que tuviera lugar esta guerra interna y varios son los elementos que han hecho que perdure.

En la región de Suramérica  es el único país que en el siglo XXI  lleva a cuestas un conflicto interno, donde los modos de vida,  el  tejido y cohesión social se han visto fracturados.  Pero la responsabilidad de estas cuestiones no  solo recae en las guerrillas sino que otros grupos, como los paramilitares y las bandas criminales organizadas, junto con el narcotráfico son en general los antagonistas de la historia que se escribe en el país. Por otro lado, las estructuras políticas y de gobierno se han visto envueltas en la manta de la corrupción,  otro aspecto que impide  transversalmente  llevar a cabo las actividades necesarias  para  establecer el orden y la seguridad del territorio. En ese sentido es necesario propiciar el trabajo del Estado para mejorar los sistemas de educación, salud, infraestructura, etc. que en definitiva son los factores que potencian el desarrollo de un país y así la calidad de vida de sus habitantes.

Colombia está viviendo un proceso de transformación. El Gobierno ha firmado un acuerdo con uno de los grupos al margen de la ley. Ello ha permitido que el mayor anhelo de paz del pueblo  colombiano en el territorio sea una realidad y constituya el primer paso para que el número de víctimas pare, y así mismo crea la oportunidad de pensar en el país con un futuro mejor.

Es importante señalar otras instituciones que acompañan y son  parte de estos hitos y cuestiones en Colombia.  La Iglesia católica es una de ellas y ahora veremos cómo ha sido su incidencia y los aspectos positivos de su rol de mediadora y garante en  la búsqueda  de igualdad,  justicia y  paz en el país.

La Iglesia católica en Colombia siempre ha tenido una participación importante.  Antes de la Constitución de 1991 el país vivía bajo ciertos principios religiosos que impedían o no aceptaban otras expresiones de culto.   Con la nueva Constitución el  país abre el camino a la diversidad de culto y se manifiesta como un país laico.  Sin embargo, la opinión de la Iglesia siempre ha tenido un peso importante en la relación con el Estado, influyendo en hitos  importantes  para el país. Un ejemplo de ello es el proceso de paz que se viene realizando con uno de los grupos subversivos, considerando que uno de los principales fines de la Iglesia es el de ser mediadora en la búsqueda de mecanismos que permitan la superación del conflicto en el que se encuentra sumergido el territorio para alcanzar la justicia, la equidad y la anhelada paz.

Desde 1986 la Conferencia Episcopal creó la Comisión por la Vida,  la Justicia y la Paz,  un mecanismo que se estableció no solo como mediador entre el Gobierno y las fuerzas insurgentes, sino también para velar por una salida negociada en donde se respetaran y no se violaran los derechos humanos. Hicieron así un llamado a todos los colombianos el pasado mes de junio a refrendar los acuerdos de paz firmados entre las FARC y el Gobierno del presidente Santos en la Habana a que participaran de manera activa, responsable e informada, hecho que ratifica la entrega y el trabajo de esa institución por aportar a la reconciliación y a la paz duradera.

Por otro lado, encontramos también a la Comisión Intereclesial  de Justicia y Paz (CIJP) de 2002, antes Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz en el año 1988, creada bajo el fundamento de:

“la solicitud de los distintos procesos comunitarios, de las víctimas y de los testigos y a la decisión de religiosas y de religiosos de la iglesia católica y presbiteriana, al igual que la de los laicos que con mirada ecuménica anhelan dar respuesta al legado histórico en la afirmación de la verdad, de la búsqueda de justicia y en la construcción de propuestas de reparación integral”[2]

Hoy en día CIJP, ya con una trayectoria de 29 años, ha trabajado en varias zonas del país  (Bogotá, Urabá y Valle de Cauca), acompañando a comunidades y organizaciones promoviendo, defendido y apoyado la exigencia y afirmación de los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales, psicológicos, de género, civiles y políticos de personas que han sido víctimas de la violencia.

Su trabajo ha tenido frutos. Además de dar voz nacional e internacional a los casos que se encuentran más aislados de la capital  Bogotá, han logrado que las comunidades se organicen y puedan alcanzar objetivos, aportando de esta forma un granito de mostaza para alcanzar la paz tan anhelada.

Un ejemplo de ello, lo encontramos en Buenaventura Valle del Cauca, una ciudad ubicada en el occidente del país con salida directa al mar Pacífico, una zona estratégica comercial y  uno de los puertos más importantes del país. Esta región de Colombia presenta contrastes sociales muy fuertes. La pobreza y la desigualdad están por encima de la media nacional y  la violencia se ha arraigado de manera extrema por los grupos que anteriormente se mencionaron.  La ciudad fue invadida por la lucha por el territorio de grupos ilegales, usando la violencia y el terror en toda la comunidad bonaverense. La presencia y el trabajo del la CIJP, fue primordial en la tarea de establecer la tranquilidad en parte de este territorio. En el 2015 la sociedad civil organizada, en uno de los barrios de esta ciudad,  junto al acompañamiento de la CIJP  fue la fórmula  para  luchar pacíficamente y recuperar los modos de vida de la población en esta parte de Buenaventura. Hoy en día a pesar de las amenazas a los líderes comunitarios y la persistencia de estos grupos delincuentes, la tranquilidad y la paz parecen  ser los factores que se están consolidando. 

Colombia en la actualidad tiene un objetivo y es apostarle a todos los procesos que sumen para alcanzar la paz, pero como bien se sabe, esta no se alcanza si no hay justicia e igualdad.  Por lo tanto la población, las instituciones y el Estado  tienen un camino extenso que recorrer.  Y es  el trabajo aunado de estas así como el apoyo de la Iglesia católica y sus congragaciones, y  la sociedad civil organizada, el que al final  pueda lograr avanzar en la meta de la paz anhelada y duradera, que abra paso a la reconciliación y donde el Estado garantice que los hechos no se repitan, que el número de víctimas deje de aumentar y que entre todos podamos construir un mejor país.

Lo anterior es una breve nota de varias cuestiones sobre Colombia: su riqueza natural y demográfica como factor de desarrollo, el conflicto interno y los grupos al margen de la ley, el proceso de paz, y el rol de la Iglesia y de la CIJP en este proceso de reconciliación, perdón y búsqueda de justicia y equidad.  En próximas notas iré profundizando en cada una de ellas, para que así al final se pueda tener una idea global de la situación de este país.

Fanny Collante

colombiana y voluntaria de Justicia y Paz

 



[1] Violencia con mayúscula porque es este un punto de inflexión en la historia de Colombia, ya que con el Bogotazo se dio inicio a un conflicto que aún hoy día tiene la población Colombiana.  No obstante Colombia lleva sufriendo los problemas de desigualdad e injusticia a lo largo de toda su historia.

[2] Comisión Intereclesial de Justica y Paz, 2017 Colombia, en: www.justiciaypazcolombia.com