Declaración de ICAN al Primer Comité de la Asamblea General de la ONU

Declaración de ICAN al Primer Comité de la Asamblea General de la ONU

Hace tres semanas, el Primer Ministro de un país en posesión de armas nucleares avisó a los miembros de la ONU: “Cuando un país con armas nucleares lucha hasta el final, las consecuencias sobrepasarán las fronteras. Tendrá consecuencias mundiales. Esto no es una amenaza, es una causa justa de preocupación. ¿A dónde nos dirigimos?”, comentó.

 

Los países en posesión de armas nucleares parecen dirigirse de forma inevitable hacia una carrera de armas nucleares que podría culminar en una catástrofe sin precedentes. En vez de esforzarse en respetar los acuerdos de desarme, los están violando o simplemente ignorando, a la vez que refuerzan con rapidez sus arsenales nucleares con la intención de guardarlos para las próximas décadas. Las amenazas veladas y explícitas de liberar todo el potencial destructivo de sus fuerzas nucleares se han vuelto asombrosamente comunes.

 

Sin embargo, la mayoría de los países del mundo se dirigen con determinación en dirección contraria, es decir, hacia la prohibición permanente de las peores armas de destrucción masiva. El 26 de septiembre de este año, la misma semana en la que el Primer Ministro hizo el aviso sobre las armas nucleares, nueve países firmaron el histórico Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares y cinco lo ratificaron.

 

De esta manera, varios países han manifestado su rechazo total a estos dispositivos tan abominables y peligrosos para el planeta. Asimismo, han contribuido al refuerzo de las normas globales contra el uso y posesión de dichas armas por cualquier Estado.

 

Este Tratado, que debió haberse adoptado mucho antes, se aprobó en 2017. Ahora consta de 33 Estados parte y de 79 signatarios. El último Estado en adherirse ha sido Domínica, que hoy mismo depositó el instrumento de ratificación. Así pues, el Tratado se encuentra exactamente a dos tercios del camino para convertirse en ley internacional de carácter vinculante.

 

Tan solo son necesarias 17 ratificaciones más para que las armas nucleares figuren, de una vez por todas, en el mismo marco legal que las armas químicas y biológicas. Instamos a todos los Estados que todavía no lo han hecho a ratificar urgentemente este Tratado tan indispensable.
Si uno piensa que las armas nucleares no afectan a su país, que lo piense dos veces. Las 14.000 armas nucleares existentes en el mundo presentan un grave peligro directo para toda la humanidad.

 

Si estas armas volvieran a utilizarse, ningún país quedaría inmune a las consecuencias radioactivas que transcienden las fronteras. Ningún país es inmune al cambio climático, al colapso económico y agrícola, a los desplazamientos humanos en masa, a la hambruna que causaría incluso la guerra nuclear más controlada. Donde sea que vivamos, la complacencia frente a esta amenaza no es una opción.

 

La firma y ratificación del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares es un paso simple pero importante que cada país puede y debe hacer para ayudar a poner fin a la era de las armas nucleares. Cada nueva firma y ratificación nos aproxima a este objetivo. Para aquellas naciones que votaron a favor de la adopción del tratado en 2017, instamos a que completen sus procesos de ratificación lo antes posible.

 

Para aquellos países que, a pesar de las catastróficas consecuencias que presentan para la humanidad, siguen defendiendo que las armas nucleares son de alguna forma legítimas, os invitamos a reconsiderar urgentemente las consecuencias que tendría para la humanidad vuestra continua inacción.

 

ICAN, Nueva York, 18 de octubre de 2019