El “Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares” y la campaña ICAN

El “Tratado sobre la  Prohibición de las Armas Nucleares” y la campaña ICAN

Tras una década de presión por parte de la Campaña Internacional Contra las Armas Nucleares (International Campaign Against Nuclear Weapons, ICAN, https://www.icanw.org/) y sus organizaciones colaboradoras, el 7 de julio de 2017 una mayoría abrumadora de las naciones del planeta (122 de ellas, casi dos tercios del total de las pertenecientes a las Naciones Unidas) aprobó el documento histórico conocido como “Tratado sobre la la Prohibición de las Armas Nucleares” (TPNW por sus siglas en inglés), que entrará en vigor una vez que 50 naciones lo hayan firmado y ratificado.

 

Por sorprendente que pueda parecer, las armas nucleares son las únicas armas de destrucción masiva que no están sometidas a un tratado de prohibición, a pesar de sus terribles y persistentes consecuencias humanitarias y medioambientales. Por tanto, este nuevo Tratado cubre un déficit fundamental en la legislación internacional. En concreto, el prohíbe a las naciones el desarrollo, ensayo, producción, transferencia, posesión, almacenamiento, uso o amenaza de uso de las armas nucleares, que no pueden tampoco ser estacionadas en su territorio. También prohíbe el apoyo, promoción o la inducción a cualquiera de las actividades anteriormente descritas relacionadas con el armamento nuclear.

 

Hasta el momento son 22 las naciones que ya han ratificado el Tratado: Austria, Islas Cook, Costa Rica, Cuba, EL Salvador, Gambia, Guyana, la Santa Sede, México, Nueva Zelanda, Nicaragua, Palau, Palestina, Santa Lucía, Samoa, San Marino, Sudáfrica, Tailandia, Uruguay, Vanuatu, Venezuela y Vietnam. Además, otras 49 naciones lo han firmado. Estas cifras convierten este Tratado en el de más rápida ratificación de entre su similares (tratados de prohibición de armas químicas y biológicas) en los primeros meses desde su aprobación en Naciones Unidas. Mención especial merece el caso de Sudáfrica, último país en ratificarlo, que ha pasado de desarrollar su propio arsenal nuclear a convertirse en una voz clara y decidida contra las armas nucleares. Como declaró su antiguo presidente Jacob Zuma en la ceremonia de firma del Tratado, “como país que voluntariamente ha desmantelado su programa de armas nucleares, estamos completamente convencidos de que ninguna mano es segura para depositar en ella armas de destrucción masiva”. Conviene señalar también que el Vaticano -uno de los primeros Estados en ratificarlo- está desarrollando un liderazgo determinante e intensa labor diplomática en favor del TPNW.

 

La Campaña Internacional Contra las Armas Nucleares (ICAN) tiene carácter global y realiza presión a todos los niveles, desde la opinión pública hasta las organizaciones internacionales y los gobiernos. Cuenta a fecha de hoy con 503 organizaciones asociadas, pertenecientes a 103 países. En el Estado Español, las organizaciones miembro de ICAN son el Centro de Estudios por la Paz JM Delás, la Fundació per la Pau, Mundo sin guerras y sin Violencia, la Asociación Médica Española para la Prevención de la Guerra Nuclear y la Comisión General de Justicia y Paz. Resumimos a continuación algunas de las actividades promovidas por ICAN a nivel internacional, lo cual nos ayudará a percibir las múltiples facetas y los muchos ámbitos de trabajo por el desarme nuclear en los que es posible involucrarse.

 

Además de su labor continuada en pro de la firma y ratificación del Tratado, ICAN ha identificado cientos de bancos, fondos de pensiones, aseguradoras y gestores de inversión en todo el mundo que cuentan con inversiones sustanciales en empresas productoras de armas nucleares. Toda esta información se centraliza en el observatorio “Don’t Bank on the Bomb” (https://www.dontbankonthebomb.com/) que coordina la organización PAX, y partiendo de estos datos se está realizando presión muy importante sobre todas estas entidades que financian la industria de las armas nucleares. La denuncia de estas inversiones está consiguiendo éxitos notables. Por ejemplo, algunos bancos de Alemania, Noruega, los Países Bajos e incluso Estados Unidos han adquirido compromisos importantes de desinversión en la industria de producción de armas nucleares. Así mismo, en colaboración con la organización “Norwegian People’s Aid”, ICAN ha lanzado el “Nuclear Weapons Ban Monitor” (https://banmonitor.org/), un informe anual actualizado sobre la evolución en el apoyo al Tratado, que vigila también qué políticas y prácticas de todos los Estados del mundo apoyan o contradicen lo previsto en el mismo.

 

Otra iniciativa que está tomando mucha fuerza es el apoyo de muchas ciudades al TPNW mediante declaraciones institucionales de sus gobiernos locales. La presión de las instituciones locales sobre los gobiernos es muy importante y puede ser tambié muy efectiva para sensibilizar a la población y movilizarla en pro del Tratado. Así, ciudades tan significativas como Los Ángeles, Washington D.C., Melbourne, Sydney, Manchester y Toronto han sido de las primeras en asumir esta iniciativa, y en nuestro país Granollers y Zaragoza ha aprobado ya sendas resoluciones comprometiéndose a promover la firma del Tratado por parte de nuestro Gobierno. A nivel gubernamental, algunos éxitos destacados y recientes de la Campaña han sido el llamamiento del Parlamento de Suiza a que su gobierno firme y ratifique el Tratado, así como el compromiso del Partido Laborista Australiano para hacer lo propio cuando llegue al poder.

 

ICAN también presta atención especial a todos los acontecimientos de política internacional relacionados con las armas nucleares, informando y elaborando propuestas para el diálogo y el desarme. En concreto, ICAN ha elaborado un plan para la desnuclearización para la Península de Corea previo a la reunión entre Donald Trump y Kim Jong Un. Este plan está basado en el TPNW, ya que éste último proporciona una vía completa, verificable e irreversible para alcanzar un desarme nuclear significativo y basado en la Ley Internacional. Igualmente, ICAN ha denunciado la irresponsable retirada de EEUU del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF por sus siglas en inglés), que pone al mundo al borde de una nueva carrera de armamento e inseguridad protagonizada por EEUU y Rusia, y muestra una vez más la urgencia de adoptar soluciones vinculantes multilaterales como el TPNW.

 

Así mismo, la escalada militar de estas últimas semanas entre India y Pakistán es, recordémoslo, una de las pocas ocasiones en la historia en la que dos estados con armas nucleares se han visto involucrados en un conflicto militar directo, poniendo una vez más de manifiesto que la amenaza de una guerra nuclear es real. A propósito de este conflicto, ICAN ha insistido en las consecuencias humanitarias devastadoras que tendría el uso de las armas nucleares incluso a pequeña escala. Así, el estudio “Nuclear Famine” (https://www.ippnw.org/nuclear-famine.html) estima que una guerra nuclear de carácter regional entre India y Pakistán conduciría a cambios climáticos que alterarían la producción global de maíz y arroz poniendo en peligro la seguridad alimentaria de dos mil millones de personas.

 

En definitiva, son muchos los datos y argumentos que deberían impulsar a todos los gobiernos a firmar y ratificar el Tratado, abriendo una era de desarme multilateral que nos aleje de escenarios tan irracionales que nos cuesta incluso imaginar, pero que desgraciadamente son posibles. Esto permitiría además liberar ingentes cantidades de gasto militar que podrían dedicarse a financiar un desarrollo global más equitativo y respetuoso con el medio ambiente. No podemos dejar que los estados que actualmente poseen armas nucleares y aquéllos que -como el nuestro- los apoyan, continúen teniendo en sus manos la posibilidad de inducir un destino catastrófico para la humanidad. Por ello es necesario que la sociedad civil se movilice a todos los niveles y reclame decididamente pasos firmes hacia un futuro sin armas, nucleares y de todo tipo.

Ángel Ballesteros

Comisión Justicia y Paz de Burgos