Frente a la indecente precariedad, trabajo decente

Frente a la indecente precariedad, trabajo decente

El 7 de octubre es el día fijado por Naciones Unidas para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, su especial importancia se pone de manifiesto en el número 8 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Está, sin duda,  en el corazón de los ODS.

 

En efecto, la lucha por el trabajo decente es fundamental para conseguir el fin de la pobreza (Objetivo 1) y del hambre en el mundo (Objetivo 2). Sin un trabajo decente es imposible la salud y el bienestar (Objetivo 3) y una educación  de calidad (Objetivo 4). El trabajo no se puede llamar decente si no existe igualdad de género en el ámbito laboral (Objetivo 5). Poco vale un trabajo si el lugar donde vivimos no cuenta con agua limpia y saneamiento (Objetivo 6). Apostar por el trabajo decente significa apostar por energías asequibles y no contaminantes (Objetivo 7), por el crecimiento económico sostenible (Objetivo 8), por la innovación e industrias e infraestructuras sostenibles (Objetivo 9). El trabajo decente es una vía esencial para la reducción de las desigualdades (Objetivo 10). El trabajo decente exige ciudades y comunidades sostenibles (Objetivo 11) y producción y consumo responsables (Objetivo 12). Un trabajo es decente si contribuye a la acción por el clima (Objetivo 13), a la biodiversidad marina (Objetivo 14) y a la biodiversidad terrestre (Objetivo 15). El trabajo decente solo es viable con paz, justicia e instituciones sólidas (Objetivo 16) y se logra con alianzas para alcanzar objetivos (Objetivo 17).

 

Por quinto año Justicia y Paz, tanto la Comisión General de España como las organizaciones diocesanas que la integran, se suman a todas las entidades que constituyen la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) para celebrar la Jornada Mundial. Esta vez el grupo motor, integrado por Cáritas, Confer, HOAC, JEC, JOC y Justicia y Paz, apuesta por visibilizar la indecente precariedad que sufren tantas personas que trabajan y sus familias.

 

Hablar de precariedad, afirma el Manifiesto de ITD para esta Jornada de 2019, significa hablar de vidas truncadas, vulnerables y violentadas; de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y a tiempo parcial que no respetan el Derecho del Trabajo, con sueldos que no se corresponden con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetas a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Para multitudes, el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona. Por el contrario, la pobreza se extiende entre más y más personas trabajadoras.

 

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, como organizaciones y movimientos de Iglesia encarnados en la realidad del trabajo, quiere ser buena noticia en nuestras casas y barrios, lugares de trabajo y centros de estudios. Sensibles a esta realidad, conscientes de la importancia de establecer puentes y mirando al mundo desde las periferias en las que estamos presentes, en esta Jornada Mundial reivindicamos que:

- Todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.

- El trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas.

- El trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.

- El trabajo sea para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de las personas (Manifiesto de ITD para la Jornada sobre el Trabajo Decente 2019).

 

En el camino hacia el trabajo decente España debe apostar por una economía social de mercado. La justicia social es el cimiento para la distribución justa de oportunidades y riqueza. España debe situarse al lado del medioambiente, de las energías renovables, de la biodiversidad de los ecosistemas terrestres y marinos y del consumo responsable.

 

Los derechos humanos deben ser una prioridad para las administraciones públicas, para las empresas y para todos los agentes sociales. España debe ratificar la Carta Social Europea, revisada en 1996 y el Protocolo Adicional de 1995, que amplían la protección ante la pobreza. Debe ratificar también el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico, para la mejora de los derechos y de la protección social de dicho colectivo. La lucha contra la trata en todas sus formas, incluida la explotación sexual y laboral, pasa por el desarrollo de políticas de estado para migración y refugio y la cooperación leal entre las administraciones.

 

Es necesario que poderes públicos y agentes sociales cooperen para promover la innovación y el progreso económico y social. Urgen políticas orientadas al pleno empleo y a una redistribución de la renta regional y personal más equitativa. La formación y readaptación profesionales deberían ser un derecho fundamental como el derecho a la educación.

 

Todo esto serviría para que, frente a la indecente precariedad, gozáramos de trabajo decente.

 

Francisco Javier Alonso Rodríguez

Presidente de la Comisión General de Justicia y Paz de España

Portavoz de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente

Tema: Frente a la indecente precariedad, trabajo decente

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